La banca teme una salida masiva del dinero en planes de pensiones | Mercados

El Ministerio de Economía prepara un cambio legal que va a meter mucha presión a las gestoras de planes de pensiones. El proyecto de Real Decreto que prepara el departamento dirigido por Luis de Guindos establece una reducción de las comisiones que cobran las gestoras (tanto de gestión como de depositaría) y contempla que el dinero ahorrado a través de esta fórmula se pueda recuperar de golpe siempre que las aportaciones tengan más de 10 años de antigüedad.

Este supuesto de liquidez fue introducido en la anterior legislatura, pero quedó pendiente su desarrollo. La Dirección General de Seguros y Planes de Pensiones (DGSFP) había previsto que hubiera un máximo de retirada anual de 10.000 euros pero ahora Economía ha cambiado de parecer y el borrador del nuevo Real Decreto no contempla establecer ninguna limitación adicional.

La introducción de un nuevo supuesto de liquidez fue aplaudida en 2013 por el sector, porque suponía una vía para acercar el producto a los más jóvenes. Hasta entonces, tan solo se podía recuperar el dinero invertido en planes de pensiones al llegar el momento de la jubilación, o si había una situación de discapacidad o riesgo de desahucio.

Las gestoras de planes de pensiones –mayoritariamente controladas por bancos y aseguradoras– consideraron entonces que un límite máximo de 10.000 euros anuales de retirada era razonable, pero ahora cunde el temor a que se produzca una retirada masiva del dinero de las pensiones privadas cuando se alcance la fecha fijada para que la medida entre en vigor:2025.

“Si no se establecen límites al supuesto de liquidez a 10 años se desvirtúa la figura de los planes de pensiones, que pierde su carácter de ingreso complementario a la pensión de jubilación”, explica un gestor de planes de pensiones. “Dentro de solo ocho años, los partícipes de planes podrían retirar de golpe todo el dinero y llevarlo a otro lado, lo que sería la puntilla para esta figura jurídica”, explica.

El único condicionante sería el fiscal. El dinero recuperado del plan de pensiones tributa como un rendimiento del trabajo en el Impuesto de la Renta. Reintegrar todo el dinero del plan de una tacada conlleva pagar una mayor factura fiscal, al tributar a un tipo marginal superior.

En la actualidad hay 72.000 millones de euros ahorrados a través de planes de pensiones individuales, y otros 35.500 millones de euros en planes de pensiones de empresas. Entre 2001 y 2015 entró en este tipo de vehículos 90.000 millones de euros. Una parte de este dinero se ha ido retirando ya por jubilaciones, pero la mayoría podría rescatarse a partir de 2025.

El borrador del Real Decreto se hizo ayer público. Bancos y aseguradoras tendrán 15 días para presentar alegaciones ante el Ministerio de Economía.

Otra de las medidas estrella que contempla la nueva regulación es una nueva rebaja de las comisiones máximas que pueden cobrar las gestoras. La comisión de gestión bajará del 1,5% al 1,25%, y las de depositaría se reducirán del 0,25% al 0,2%.

Luis de Guindos ha seguido el mismo patrón que utilizó al comienzo de su primer mandato como ministro de Economía, en 2013. Entonces impuso una bajada de la comisión máxima de gestión del 2% al 1,5%, y la de depositaría 0,5% al 0,25%.

Esta medida busca mejorar la rentabilidad de un producto financiero que se ha visto muy denostado por los bajos rendimientos obtenidos. Con los últimos años de tipos de interés cercanos al 0%, las rentabilidades aún son más pobres, por lo que se ha impuesto la necesidad de abaratar los costes que asume el cliente.

Desde la asociación española de fondos de inversión y planes de pensiones (Inverco), se ha criticado en varias ocasiones que el Gobierno trate de impulsar las pensiones privadas a costa de recortar comisiones. Su principal apuesta para relanzar la contratación de planes de pensiones, que lleva varios años de capa caída, pasa porque el Gobierno informe a los ciudadanos de cuál es la pensión pública estimada que cobrarán cuando se jubilen.

“Para que los trabajadores sean conscientes de la importancia de ahorrar de cara a la jubilación la mejor fórmula es que el Gobierno retome su proyecto de envío de una carta con una estimación de la pensión. Solo así se tomará plena consciencia del problema demográfico que afrontamos”, ha explicado en varias ocasiones Ángel Martínez-Aldama, presidente de Inverco.

Tanto Inverco como la patronal de las aseguradoras (Unespa) han pedido al Ejecutivo otra medida adicional para fomentar el ahorro privado: que se generalicen los planes de pensiones en las empresas medianas y pequeñas.

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Seguros, el gemelo aplicado de la banca | Compañías

Los problemas de los bancos han sido uno de los mayores tormentos para la Hacienda pública española. CCM, Cajasur, Caja Mediterráneo (CAM), Bankia, BMN, el banco malo… La lista de entidades financieras que han requerido dinero público es interminable. De acuerdo con el último informe del Banco de España, el rescate de las antiguas cajas de ahorros ha costado más de 60.000 millones de euros.

Mientras bancos y cajas perdían dinero a espuertas, cerraban oficinas y despedían a decenas de miles de trabajadores, las compañías de seguros han mantenido el empleo, han seguido dando beneficios y no han registrado ninguna quiebra durante la crisis. Siempre en la sombra. Siempre sin acaparar titulares.

Bancos y aseguradoras tienen algo de gemelos siameses. Captan recursos de los clientes minoristas para ofrecer soluciones financieras, tienen una fuerte regulación, invierten mucho en deuda pública… pero su comportamiento durante la crisis económica ha sido diametralmente opuesto.

“Las compañías de seguros tienen la peculiaridad de que cobran por adelantado una prima, para cubrir una contingencia futura”, recuerda a menudo la presidenta de la patronal del sector (Unespa), Pilar González de Frutos. Las aseguradoras recaudan el dinero de las pólizas y lo invierten de una manera muy prudente para cubrir siniestros:accidentes de coche (en los seguros de autos), goteras (en los seguros de hogar) o enfermedades (en los seguros médicos)…

El negocio principal de los bancos es casi opuesto: adelantan el dinero, tras calibrar el riesgo de impago de un particular o una empresa, y van recuperando las cantidades prestadas a lo largo de los años.

“El sector aseguradora ha demostrado una gran capacidad de resistencia durante la crisis. En unos años muy difíciles para la economía española no ha hecho falta intervenir ninguna compañía de seguros”, recordaba en unas jornadas del sector el responsable de la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones (DGSFP), Sergio Álvarez Camiña.

El máximo responsable del supervisor de los seguros apuntaba entonces que solo hay tres formas para que una aseguradora quiebre:“problemas de control interno [con una malversación de fondos, por ejemplo], un mal diseño de los productos, con inversiones desacopladas con sus compromisos futuros de pago, y una mala política de inversiones”.

Históricamente, la única causa que ha provocado la necesidad de intervenir aseguradoras ha sido el último factor, pero durante la crisis económica que ha asolado España esto no se ha producido.

Una de las grandes fortalezas del sector ha sido, precisamente, su prudente política de inversiones, marcada en buena medida por la regulación. En concreto, ha sido clave la normativa de casamiento de inversiones.

“Esta peculiaridad legal ha hecho que el sector asegurador español haya sido el que mejor resultados ha obtenido en los últimos test de estrés realizados por el supervisor europeo”, explica Pedro del Pozo, responsable del departamento de economía de Unespa.

Casamiento de inversiones

¿En qué consiste ese casamiento? Simplificando, la normativa exige que los activos que la aseguradora compra para hacer frente a un compromiso futuro de pago deben tener un vencimiento similar a esos compromisos. Por ejemplo, para las indemnizaciones que tendrá que pagar una compañía para su cartera de seguros para coches a un año, deberá cubrirlas en buena medida con bonos a un año.

En otros países, el descabalgamiento de pasivos y compromisos de pago está provocando serios problemas. En Alemania, por ejemplo, se comercializaron muchos seguros de vida que prometían rentabilidades del 5% o el 6%. Cuando los tipos de interés de la deuda pública eran altos, se cubrían sin problemas. Pero ahora, con los tipos entre el 0 y el 1% y sin tener una casación con los activos, esos contratos generan grandes pérdidas.

Unespa y el supervisor del sector (la DFSFP) hicieron frente común para que las autoridades europeas reconocieran esta fortaleza del sector asegurador español y le permitirán reducir los requerimientos de capital que exigía la nueva normativa comunitaria, conocida como Solvencia II y que entró en vigor en 2016.

Las compañías de seguros españolas, además de no haber vivido ninguna situación crítica durante los últimos ejercicios, se convirtieron en los años más duros de la crisis en el mejor aliado del Tesoro.

En 2011 y 2012, cuando la sombra de la duda se cernía sobre la banca española y el Gobierno se vio obligado a solicitar un rescate para sanear las cajas de ahorros, los inversores internacionales huían de la deuda pública española como de la peste. En 2011, la multinacional alemana Allianz tomó la decisión de vender la mitad de su cartera de bonos españoles. Más de 2.000 millones de euros vendidos en unos pocos meses, lo que depreció aún más el valor de la deuda emitida por España y llevó la prima de riesgo cerca de los 700 puntos básicos.

En ese difícil contexto, las compañías de seguro españolas redoblaron su apuesta por los bonos del Tesoro. Al cierre de 2011 el sector asegurador acumulaba 47.000 millones de deuda pública española. En 2012 superó los 55.000 millones de euros. Entre 2010 y 2016, su inversión se disparó un 209%.

“La alineación del seguro con los intereses de España era total. En el hipotético caso de que el Estado no pudiera asumir sus compromisos de pago y quebrase, el menor de los problemas habría sido la cartera de deuda pública”, explica un directivo del sector. Pero esta inversión no fue una cuestión de patriotismo. En esos años, los bonos a 10 años llegaron a emitirse con un cupón del 5%. “Si tenías claro que España no iba a quebrar, era una oportunidad de oro”, apunta el directivo.

El interés por la deuda española no ha decaído y, a finales de 2016, la inversión en este activo rozaba los 140.000 millones de euros, algo menos de la mitad de la cartera total de inversiones del sector, que roza los 300.000 millones de euros.

Además de ser un sector con estabilidad financiera y plenamente alineado con los intereses del Tesoro, el seguro es un gran empleador. Da trabajo directo a 48.500 personas, el 95% con contratos indefinidos. Los empleos indirectos (peritos, corredores, agentes…) suman otras 100.000 personas. Además, las compañías de seguros pagan alrededor de 3.000 millones de euros de impuestos al año, un nivel que se ha mantenido estable en los últimos años.

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El fondo de pensiones de los curas españoles renta un 540% desde 1989 | Mercados

El número 110 de la calle San Bernardo de Madrid esconde un secreto. Dentro de un edificio de ladrillo de 75 años, que alberga la Parroquia de los Dolores (de la congregación San Pedro Apostol), tiene su sede Serviclero, una cooperativa fundada para dar servicio a sacerdotes españoles con pocos recursos.

Allí se pueden comprar alzacuellos, mitras, sotanas y sagrarios (también en su web Serviclero.com), pero además se puede contratar uno de los planes de pensiones más exitosos del panorama nacional: el de la Mutualidad del Clero. Eso sí, hay que ser cura o familiar.

Rentabilidad del plan de pensiones de la Mutualidad del Clero desde diciembre de 2009.
Rentabilidad del plan de pensiones de la Mutualidad del Clero desde diciembre de 2009.

La Mutualidad del Clero es una entidad aseguradora sin ánimo de lucro, supervisada por la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones (DGSFP) y que tiene como objetivo “ofrecer al clero y a las personas vinculadas la cobertura de sus necesidades de previsión, ahorro y seguro”, según explica la propia entidad. Los sacerdotes pueden contratar allí seguros de accidentes, de salud, de repatriación, y también un plan de pensiones con el que tener unos ingresos extra tras su jubilación.

Este vehículo ha logrado una rentabilidad acumulada desde su creación del 540% desde que se creó en diciembre de 1989. En términos anuales, su rendimiento medio ha sido del 6,88%, muy por encima de la media obtenida por el resto de planes de pensiones del sector para ese periodo (4,49% en los planes individuales y 6,3% en los planes de pensiones de empresas). Estos rendimientos no son solo algo del pasado. En lo que va de año el plan de pensiones de los curas ha rentado ya un 6,27%, según se explica en su propia web.

Los diez mandamientos de la gestión

¿Cómo es posible que haya obtenido unos rendimientos tan grandes? En parte por Invercaixa, ahora Caixa Bank Asset Management– la gestora encargada de asesorar a la Mutualidad, y empresa líder en la administración de planes de empleo (los promovidos por una compañía para pagar una parte del sueldo de sus empleados.

Pero no solo. También ha contribuido el buen hacer de la junta rectora de la mutualidad, que ha plasmado en su código de conducta de inversiones financieras, los 10 mandamientos para gestionar los ahorros de los sacerdotes.  

  1. Contar con el asesoramiento de Invercaixa.
  2. Aplicar los criterios de universo inversor exigente y de diversificación para reducir riesgos.
  3. No realizar nunca ventas en corto (apuestas que se benefician del desplome de la Bolsa).
  4. No operar nunca intradía.
  5. No realizamos operaciones en mercados de futuros ni opciones.
  6. Invertir exclusivamente en valores que coticen en mercados organizados.
  7. Tener siempre una visión a medio y largo plazo.
  8. Vigilará el necesario equilibrio entre tres principios: seguridad, liquidez y rentabilidad.
  9. No invertir en valores de la industria armamentista ni farmacéutica.
  10. Perseguir siempre el beneficio de los mutualistas con espíritu humanista cristiano.

El tamaño del plan de pensiones de los curas es pequeño, algo más de 13 millones de euros, que pertenecen a 2.700 mutualistas. De todos ellos, ya hay 900 que están cobrando una pensión vitalicia.

El producto tiene la peculiaridad de que cuando fallece uno de los pártícipes del plan que no tiene declarado expresamente un beneficiario, su fondo es repartido al resto de los partícipes que igualmente no tengan declarado beneficiario en caso de fallecimiento.

A pesar de las singularidades del vehículo, no deja de ser un plan de pensiones con su ventaja fiscal. Las aportaciones se pueden reducir de la base imponible de la declaración de la renta, con un máximo de 8.000 euros al año.


Iglesia y seguros

La Mutualidad del Clero no es la única aseguradora volcada en los sacerdotes. En 1981 la Conferencia Episcopal Española creó la Mutua de Seguros Generales “con el propósito de dar cobertura a las necesidades en materia de seguros que se le planteaban a la Iglesia Diocesana”.

Esta compañía, que ahora opera a través de la marca UMAS, ofrece seguros de accidentes y responsabilidad civil en convivencias, peregrinaciones y campamentos.

También seguros multirriesgos para iglesias con coberturas específicas “para el robo de imágenes, custodias, cálices”.

UMAS cerró el ejercicio 2016 con casi 10.000 mutualistas y más de 18,5 millones de euros de primas facturadas. La compañía tiene 10 oficinas y gestiona unos 9.000 siniestros al año.

Su principal clientes son las diócesis y las órdenes y congregaciones religiosas. También trabajan con fundaciones y asociaciones de carácter social (Cáritas, Mensajeros de la Paz, Proyecto Hombre, Asociación Reto a la Esperanza, FEAPS, etc.).

Los sacerdotes no son el único colectivo que tiene una mutualidad propia para cubrirse ante determinados riesgos. Los pilotos, los policías, incluso los orfebres tienen sus propias mutualidades de previsión social para ayudarles a ahorrar de cara a la jubilación.

En el caso de los abogados o los arquitectos, sus contribuciones a la mutualidad correspondiente les permite darse de alta en la Seguridad Social, en lugar de hacerlo en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA).

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