Estos son los diez sectores con empleos más precarios | Mercados

Mi trabajo evoca recuerdos de la infancia: aún tengo que levantar la mano para ir al servicio”. “He trabajado en dos centros privados de Formación Profesional durante. El primer mes no me dieron de alta. El salario se reducía a unos cinco euros la hora”. “Tengo 26 años. Trabajo como auxiliar administrativa, hago 40 horas semanales y cobro 803,65 euros al mes. ¿Hay derecho a esto?” Estas son algunas de las situaciones de precariedad laboral a la que se enfrentan más de 1,2 millones de personas, según el sindicato Comisiones Obreras (CC OO).

La organización ha lanzado una campaña en la que identifica diez nuevos trabajos más vulnerables.  Estos empleos son: consultor de TIC e informático, profesionales de la hostelería en establecimientos de comida rápida, repartidores a domicilio, dependientes, promotores de productos y reponedores de supermercado, vigilantes de seguridad, trabajadoras del hogar, auxiliares de servicios y auxiliares a la dependencia.

En esta cuerda floja laboral se encuentran trabajadores que ya llevan tiempo en su puesto y a los que acceden al mercado laboral por primera vez.

La precariedad afecta a muchos empleados de diferentes sectores, pero parece ensañarse especialmente con los jóvenes y las mujeres. Según CC OO, ellas son las titulares del 72% de los contratos parciales que se firman. No por decisión propia, sino por la imposibilidad de encontrar otro con mayor jornada. La temporalidad y discontinuidad también afectan más a las mujeres. El 80% de las trabajadoras sufren estas alteraciones.

Bruselas advertía el pasado julio del peligro de que los jóvenes precarios hoy se convirtiesen en pensionistas pobres. Esto se debe a que los trabajadores de la llamada “generación del euro” soportan más temporalidad, peores salarios y cotizaciones más bajas. 

No obstante, las últimas cifras facilitadas por el Ministerio de Empleo prueban cómo de todos los nuevos contratos que se firman cada mes, la contratación indefinida crece a mayor ritmo que la temporal. Si bien en términos absolutos, sigue habiendo muchos más contratos de nueva creación temporales que indefinidos. En el cómputo global, alrededor del 70% de todos los contratos vigentes en la actualidad son fijos.

Los diez más precarios

Diez nuevos empleos se unen a la lista de los más afectados por la precariedad: consultor de TIC e informático, profesionales de la hostelería en establecimientos de comida rápida, repartidores a domicilio, dependientes, promotores de productos y reponedores de supermercado, vigilantes de seguridad, trabajadoras del hogar, auxiliares de servicios y auxiliares a la dependencia.

Los consultores informáticos son profesionales muy cualificados que se enfrentan a niveles salariales de entrada muy bajos, de entre 10.500 y 13.500 euros al año, en un sector muy rentable. 

El 90% de los trabajadores de la restauración moderna están bajo un contrato a tiempo parcial que en ocasiones esconde más horas no remuneradas o cobradas en negro sin cotizar a la Seguridad Social. Además, se convierten en mano de obra multitarea: descarga de materias primas, atención al cliente, limpieza, etc. por lo que acumulan gran carga de trabajo. 

La aparición de aplicaciones que facilitan la experiencia al cliente ha traído consigo un grupo de trabajadores especialmente expuestos a la precariedad: el de los repartidores a domicilio. Ellos son los que menos cobran dentro de la hostelería, con sueldos muy próximos al salario mínimo. También hacen más horas de las estipuladas y van contrarreloj para poder hacer más repartos ya que obtienen un plus por cada servicio, eso hace que se expongan a mayores riesgos laborales asociados al desplazamiento. Además, la mayoría pone su propia moto o bicicleta a servicio de la empresa. 

Ya en julio los riders, como se conoce a los repartidores de comida a domicilio de Deliveroo, se pusieron “en pie de guerra”. En aquel entonces denunciaron encontrarse bajo el Régimen Especial del Trabajo Autónomo, pero sin beneficiarse de las condiciones de este colectivo. Una situación que, aseguraron, “les impedía tener condiciones laborales dignas, garantías de ingresos y protección de su empleo”.

Son el primer rostro que el cliente se encuentra al entrar en la tienda, ellos son los dependientes. La mayoría de estos puestos están ocupados por mujeres que deben sonreír y mostrarse atentas a las demandas de los clientes. Lo que no se ve son los horarios irracionales a los que tienen que hacer frente, turnos largos, partidos, turnos de apertura o cierre que pasan factura a su vida fuera del comercio. Las dependientas sufren riesgos físicos derivados del tiempo que deben permanecer de pie y se exponen a consecuencias psicosociales por la atención al público. 

Con la externalización de algunos servicios, los reponedores y promotores de productos han visto como su trabajo se ha abaratado. Según CC OO, ahora cobran la mitad y tienen el doble de jefes, los directos y los de las empresas a las que ofrecen los servicios. Su trabajo es puntual, parcial y cobran el salario mínimo. 

De los cuerpos de seguridad privada, el sindicato destaca la disponibilidad absoluta que deben mostrar estos profesionales, alrededor de 123.000 personas, que el pasado septiembre protagonizaron una huelga para denunciar su situación en el Aeropuerto de Barcelona. Con jornadas que pueden sobrepasar las 12 horas, los vigilantes también son instados a hacer otros encargos como repartir el correo o aparcar coches. Estos trabajadores son los que más han sufrido la devaluación salarial. 

De las 750.000 trabajadoras del hogar, solo 427.000 están dadas de alta en la Seguridad Social. Es el sector más precario en prácticamente todos los aspectos. Cobran el Salario Mínimo Interprofesional, no tienen derecho a paro ni a la jubilación anticipada. Además, al desarrollar su trabajo en un ámbito privado y familiar son más vulnerables a los abusos laborales. 

El trabajador multiusos o la figura abstracta del auxiliar de servicios. No hay un convenio al que poder agarrarse y sus labores son en ocasiones un batiburrillo de funciones propias de otros sectores como limpieza, jardinería, conserjería, seguridad, mantenimiento, etc. Para los autores de la campaña, estas empresas actúan en un limbo ya que no hay un número de empresas dedicadas a este servicio ni un dato fiable de las personas que ocupan estos puestos de trabajo. Comisiones Obreras estima que son alrededor de 200.000. 

También se encuentran en esta situación los auxiliares que cuidan a las personas que se encuentran en una situación de dependencia. Llevan a cabo una labor esencial para sociedad que apenas se reconoce y trabajan una media de 20 horas a la semana por menos de 400 euros al mes. Este sector, de los más desregularizados, emplea a más de 220.000 personas, que desde 2015 deben estar certificadas por la administración. 

En último lugar, CC OO guarda un lugar para el personal laboral de las administraciones que se encuentran en un limbo entre lo público y privado. Estos trabajadores han sufrido recortes y congelaciones salariales y como consecuencia han perdido capacidad adquisitiva. 

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El 3,5% de contribuyentes más adinerados aporta el 36% de la recaudación por IRPF | Mi dinero

El IRPF es el tributo más importante por recaudación y es el que permite que el sistema fiscal español sea progresivo en su conjunto. Se trata de un impuesto que grava principalmente las rentas del trabajo y del ahorro. Los últimos datos publicados por la Agencia Tributaria reflejan que el 40% de los contribuyentes del impuesto no llegaron a ganar 12.000 euros en la declaración presentada en 2016. Estos contribuyentes aportaron menos del 1%de la recaudación. En el otro extremo, los declarantes que ganaron más de 60.000 euros sumaron solo el 3,53% de los declarantes y aportaron el 35,7% de los ingresos por IRPF. Ello refleja el carácter progresivo del tributo. El grueso de declarantes se ubica entre los 12.000 y 60.000 euros de renta. Representan el 56,2% y son responsables de seis de cada diez euros que recauda el Estado por IRPF.

La aportación de las rentas bajas a la recaudación del impuesto se reducirá en los próximos ejercicios cuando se apruebe la medida pactada entre Ciudadanos y el PP. Ambos partidos acordaron exonerar del impuesto a los asalariados con nóminas hasta 14.000 euros. Actualmente, son las rentas inferiores a 12.000 euros quienes no deben abonar el impuesto.

Además, el Gobierno de Mariano Rajoy asegura que pretende cumplir su compromiso electoral de rebajar el IRPF a todos los contribuyentes. Una medida que, en caso de salir adelante, se aprobaría al final de esta legislatura.

La crisis económica ha cambiado la demografía del IRPF. En 2007, por ejemplo, solo 102.678 contribuyentes presentaban rentas negativas. En cambio, en 2015, este colectivo sumaba a 677.396 personas. Las bases imponibles negativas se registran cuando el salario obtenido a lo largo del año es inferior a la reducción por rendimientos del trabajo o cuando las minusvalías superan las plusvalías. El desempleo y la crisis explican el incremento de los contribuyentes con rentas negativas.

Comparado con 2007, el número de personas que realiza la declaración de la renta ha aumentado un 4,2%. Sin embargo, este incremento se ha concentrado en la parte baja del impuesto. Los contribuyentes que no llegan a 12.000 euros al año alcanzan hoy los 7,2 millones de personas, un 7,8% más que antes de la crisis. Los declarantes entre 12.000 y 60.000 euros también han aumentado ligeramente un 2,5% hasta llegar casi a los once millones. Por último, el colectivo que gana más de 60.000 euros se ha reducido un 8% y suma hoy 687.904 declarantes. La crisis económica, por tanto, ha engordado el grupo de ciudadanos con rentas bajas. Aun así, si se compara con el ejercicio anterior, los datos reflejan que las rentas superiores a 600.000 se han incrementado un 13,2% respecto a 2014. Un signo de recuperación.

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La masa salarial se estanca en la década, pero la retribución a consejeros sube un 63% | Mi dinero

La masa salarial declarada en el impuesto sobre la renta se ha estancado en la última década en el sector privado. Los últimos datos publicados por Hacienda reflejan que los sueldos del conjunto de trabajadores sumaron 250.349 millones de euros el ejercicio anterior, un raquítico 0,6% más que en 2006. En el mismo período, la masa salarial en el sector público se incrementó un 18,4% hasta los 85.660 millones. El colectivo que más ha visto incrementar sus emolumentos es el de los consejeros y administradores de empresas. Sus retribuciones sumaron 2.703 millones en 2016, un 63,5% más que diez años atrás.

Hacienda puede ofrecer datos de la masa salarial de consejeros y administradores porque este perfil profesional aplica un tipo de retención fijo en el IRPF, que actualmente es del 35% y del 19% para empresas con una cifra de negocio inferior a 100.000 euros. El incremento de la masa salarial de consejeros y administradores de empresas refleja el impacto desigual que ha tenido la crisis económica. El aumento también puede deberse a que Hacienda aplica un mayor control sobre estos colectivos y las empresas declaran de forma más fidedigna sus retribuciones.

Las pensiones son otra fuente de renta sujeta a retención en el IRPF que ha aumentado significativamente. En el año 2006, las prestaciones por jubilación sumaban 84.403 millones y hoy alcanzan ya los 130.956 millones. Un aumento del 55,2% en una década. Los salarios, que son la fuente de financiación de la Seguridad, se estancan y, al mismo tiempo, las pensiones aumentan rápidamente. Una ecuación que explica la mala situación de las cuentas de la Seguridad Social, que este año registrará el mayor déficit de su historia al acumular un desfase del 1,6% del PIB.

Diez años atrás, el número de asalariados, sin incluir los regímenes forales, alcanzaba los 14,3 millones frente a los 13,5 millones actuales. Supone un 6% menos. En el mismo período, los pensionistas han pasado de los 8,1 millones a los 9,1 millones. Un aumento del 12%.

Los autónomos son otro de los colectivos que han sufrido más la crisis, siempre según la renta declarada ante Hacienda. Los trabajadores por cuenta propia ingresaron el año pasado 19.945 millones, un 2,4% menos que en 2006.

Si la lupa se pone en la renta media, la estadística de Hacienda refleja que el salario medio ha aumentado un 10,7% en la última década hasta alcanzar los 24.864 euros anuales. Y la pensión media, en ese mismo período, se ha incrementado un 38,3%. Este es otro factor que presiona las cuentas de la Seguridad Social y contribuye a incrementar sus números rojos.

En el caso de los autónomos, los ingresos medios declarados han caído un 12,9% en los últimos 10 años. Al comparar 2006 con 2016 se pone en relación un ejercicio de expansión económica y previo a la crisis con un año que puede considerarse como de consolidación de la recuperación de la actividad.

La comparación anual refleja precisamente esta mejoría. La masa salarial en el sector privado aumentó un 5% respecto a 2015, un incremento muy superior al 0,7% del sector público. La cifra también supera el repunte de las prestaciones por jubilación, que mejoraron un 3,8% en términos agregados. Aunque son nuevamente los consejeros de empresas lo que más disfrutan de la recuperación. La masa salarial de este colectivo registró un incremento anual del 17,1%.

Las prestaciones por desempleo también están sujetas a retención en el IRPF. Sumaron 13.899 millones el año pasado, un 38% más que hace 10 años, pero un 9,8% menos que el ejercicio anterior. La reducción del desempleo y el fin del derecho a cobrar paro está detrás del descenso.

El tipo de retención sobre los salarios se situó en el 15,3%, un porcentaje inferior al 15,6% del ejercicio anterior. El descenso se explica por la rebaja del IRPF. En el caso de los salarios en el sector privado, Hacienda retuvo el 14,6% frente al 17,37% en el ámbito público. La diferencia se explica porque la retribución media en la Administración alcanzó los 34.186 euros, un importe más elevado que los 22.742 euros del sector privado. El IRPF es un tributo progresivo y, cuanto mayor es el salario, mayor es el tipo de retención.

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¿Quieres saber cuánto cobran tus compañeros de trabajo? | Talento

Piensa en lo que pasaría si mañana llegas a la oficina y encuentras que, sobre cada mesa, descansa un cartel con el nombre de la persona que trabaja ahí y cuánto cobra. Fulanito Pérez, 32.000 euros brutos anuales. Menganita Gómez, 23.000 euros brutos anuales. Zutanito López, 26.000 euros brutos anuales. Llegas a tu sitio y encuentras el cartel con tu nombre y nómina a la vista de todos. ¿Cómo crees que influiría en tu trabajo?

El debate sobre la transparencia salarial se ha tratado en diversas ocasiones y hay ejemplos de éxitos y fracasos suficientes para mantener la polémica durante algún tiempo. Lo único indiscutible es que actualmente predomina la cultura del secretismo y la mayoría de trabajadores esquiva las preguntas sobre su sueldo como si al desvelarlo estuvieran en desventaja.

Sin embargo, un informe de la consultora de empleo Glassdoor refleja que siete de cada diez empleados echa de menos una mayor transparencia salarial en sus compañías. Este mismo estudio pone de manifiesto tres ventajas que conlleva esta práctica: una mayor tasa de acierto en la contratación, un crecimiento en la productividad y un incremento en el número de solicitudes femeninas.

  • Más acierto en la contratación

Buffer es una compañía estadounidense que ha desarrollado una solución para gestionar cuentas de distintas redes sociales en una misma plataforma. Su CEO, Joel Gascoigne, desarrolló una fórmula para determinar los salarios de su equipo —deslocalizado y conformado actualmente por más de 80 personas— basándose en parámetros como las labores que realizan, su experiencia o la ciudad desde la que trabajan. No hay negociación más allá de eso, para evitar cualquier tipo de discriminación. Además, los publica en su web para que cualquiera, en plantilla o no, pueda verlos.

“Practicando la transparencia, hemos conseguido un feedback imprescindible para nuestra toma de decisiones”, explica Gascoigne en el blog de Buffer. “Por ejemplo, cuando compartimos nuestra fórmula de salarios, mucha gente nos comentó que no estábamos pagando lo suficiente a la gente que trabajaba en San Francisco, así que ajustamos la fórmula. Ahora tenemos más posibilidades de atraer nuevos miembros en esta zona”.

La tasa de acierto en la contratación también se incrementa si el empleado percibe su retribución como justa. David Burkus, escritor especializado en estrategia empresarial, es otro firme defensor de una política de salarios abiertos. Burkus asocia el concepto de asimetría de la información a la falta de transparencia en los sueldos dentro de una empresa. “A la hora de firmar un contrato o renovarlo, el empleador sabe mucho más que el empleado y puede utilizar esa información para ahorrar dinero”, expuso durante una charla TED el año pasado. “Imagina lo bien que podrías negociar un aumento si supieras lo que cobra todo el mundo”.

  • Crecimiento en la productividad

La más reciente adquisición de Amazon, la cadena de supermercados Whole Foods, también aplica una política de salarios abiertos. John Mackey, uno de los CEO de la empresa, considera que, de esta manera, los empleados con salarios bajos pueden ver cuáles son las posiciones mejor pagadas y se motivan para construir su carrera dentro de la compañía.

SumAll, una empresa de analítica de datos citada por el New York Times y Tech Crunch entre otros, nació hace cinco años con esta misma filosofía. Afirman haber experimentado un crecimiento interanual del 10% desde entonces y su CEO está convencido de que se debe a la colaboración interna que ha surgido al optar por la transparencia.

“A los jefes les encanta que mantengas tu salario en secreto porque inclina la balanza de la negociación a su favor”

La universidad de Tel Aviv realizó un experimento en el que dividió en dos grupos a casi 150 estudiantes, que tenían que jugar a un videojuego a cambio de un salario base con una serie de pagas extra en función de los resultados. Los miembros del primer grupo no podían hablar de sus condiciones salariales con el resto de participantes, mientras que en el segundo, todos conocían la política de retribuciones. Este grupo tuvo un mayor rendimiento y una productividad superior al primero.

Pero hay que tener cuidado al aplicar estas políticas. El profesor universitario Todd Zenger preguntó a 700 ingenieros de dos grandes empresas tecnológicas sobre cómo creían que era su rendimiento laboral frente al de sus compañeros. El 40% se situaba entre el 5% más trabajador y prácticamente nueve de cada diez sentían que estaban entre el 15% que aportaban mayor valor a su compañía. Solo uno de los ingenieros reconoció tener la percepción de que su rendimiento estaba por debajo de la media.

Zenger publicó un artículo en la revista Harvard Bussiness Review en el que explicaba los resultados de su experimento y razonaba que una política de transparencia salarial puede tener objetivos motivadores y obtener unos resultados desmoralizadores. Otro estudio de la universidad de Berkeley coincide en que, al publicar los sueldos en una compañía, los empleados con salarios inferiores a la media se sienten insatisfechos con su trabajo, reducen su productividad y tienden a cambiar de empresa.

  • Incremento en el número de solicitudes femeninas

Por supuesto, uno de los motivos para criticar la opacidad en los salarios es una cuestión de género. UGT estima la brecha salarial en un 24%. En otras palabras: por cada cuatro euros que gana un hombre, una mujer gana tres. Esta diferencia viene marcada por el tipo de trabajo que realizan unos y otras, porque hay menos mujeres en puestos directivos y porque menos de una tercera parte de trabajadores a tiempo parcial son hombres, pero, si hablamos de las mismas condiciones, sigue existiendo discriminación por género.

A comienzos de este año, el Gobierno alemán aprobó un proyecto de ley que garantiza el derecho a conocer el sueldo medio dentro de un grupo de trabajo en compañías de más de 200 empleados para evitar la brecha salarial. En su presentación, la ministra de Familia, Mujeres y Juventud, Manuela Schwesig, declaró que la ley “quiere romper con un tabú: el tabú de que no se habla de dinero”.

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