Neruda no muri de cncer, segn expertos internacionales | Cultura Home

Pablo Neruda en 1956, en Budapest.

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Federico Luppi en siete pelculas | Cultura Home

Cecilia Roth, Eusebio Poncela, Federico Luppi y Juan Diego Botto en un fotograma de ‘Martin (Hache).

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Las utopías frustradas de Julie Mehretu llegan a Santander | Fortuna

El punto de transición entre el mar y la tierra en el que se encuentra El Centro Botín acoge desde este jueves, 12 de octubre, la exposición Una historia universal de todo y nada de la artista etíope Julie Mehretu. Se trata de la retrospectiva más importante sobre la obra de la pintora, afincada en Nueva York, que se celebra en Europa hasta la fecha. Una muestra de 30 pinturas y 60 dibujos, que comprenden desde su primera etapa artística hasta sus lienzos en gran formato de estructuras más complejas.

El trabajo de Mehretu habla sobre las preocupaciones contemporáneas con claras referencias a las revueltas surgidas durante la Primavera Árabe, a la guerra civil siria y a la creciente brutalidad del racismo en Estados Unidos que ha desembocado en el movimiento Black Lives Matter (Las vidas negras son importantes). En palabras del director artístico del Centro Botín, Benjamin Weil, “su obra es una forma de representar muy bien el mundo actual, pues guarda una relación muy estrecha con el caos de hoy en día”.

La crítica a las utopías también esta presente en la muestra. Mehretu, nacida en 1970, huyó de Etiopía en 1977, tras la revolución fallida que derivó de la dictadura. Sus padres venían de una generación que soñaba con una vida mejor, una vez que la dictadura terminase. Sin embargo, a ella le tocó vivir la frustración de que ese cambio no llegara a producirse, una transición que se refleja igualmente en la obra de la artista. Mientras que sus primeras pinturas recogen un dibujo arquitectónico, en el que predominan el uso del color y la sucesión de capas y marcas, estas referencias van desapareciendo para dar lugar a piezas llenas de energía, donde el trazo es el aspecto más importante y el gris, el color predominante.

Para Mehretu, los tonos oscuros, lejos de ser una respuesta pesimista, brindan un espacio para la esperanza. “Es reconocer que ha habido un fracaso, pero que ese revés también abre la puerta a las nuevas posibilidades que pueden surgir en el futuro”, explicó la pintora, durante la presentación de la exposición. Considera el espacio gris un hueco para crear de nuevo. Se trata de un principio que ejecuta durante la elaboración de sus propias obras, en las que, con frecuencia, borra o desdibuja sus propios trazos para continuar creando.

De esta idea bebe también el nombre de la exposición. La pintora confesó haberlo elegido por “lo abierto que es, y por la idea de que tenemos una historia, un pasado, pero también nuevas posibilidades para avanzar”. Algo que le resulta complicado exponer con palabras, pues trata de ser casi algo más allá del lenguaje. “Hay que crear un idioma nuevo con el que navegar por estos tiempos tan convulsos”. Para Weil, se trata precisamente de esta capacidad para reinventar el lenguaje de la pintura lo que convierte a Mehretu en una de las artistas más reseñables de su generación.

La muestra se organiza conjuntamente con el Museo de Arte Contemporáneo de Serralves (Oporto), donde se expuso previamente, y podrá visitarse en El Centro Botín hasta el 25 de febrero de 2018. El interior de la institución, inaugurada a principios de verano, está completamente bañado por luz natural, lo que dota a la muestra de una apariencia más impactante. Durante la presentación de la exposición, la artista confesó hallarse fascinada, pues “nunca había visto las obras expuestas así”.

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Gioia, el italiano más íntimo de Chueca | Fortuna

Gioia es un pequeño restaurante italiano ubicado en el corazón del madrileño barrio de Chueca. Al frente de la cocina se encuentra un imaginativo chef, Davide Bonato, formado en los fogones de Stefano Cavallini (el primer italiano en conseguir una estrella Michelin en Londres) y en el negocio familiar Il Convento de Trino (Italia).

Sus raíces piamontesas están presentes en recetas y en una elaboración casera de todos los platos. El espacio es una pequeña sala, un tanto oscura y con una decoración que con el tiempo se ha ido quedando desfasada, a tenor del nivel estético de los locales que se abren en Madrid, como también lo es la música romanticona que suena de fondo en la sala.

Al margen de cuestiones estéticas y de gustos, la propuesta gastronómica de Bonato es interesante, con un menú degustación por 29 euros, en el que no se incluyen las bebidas, y donde se encuentran algunos de los platos más relevantes de este cocinero, como l’uovo morbido, un huevo escalfado con costra de arroz negro, con guarnición de puré de patatas con trufa, confeti de jamón ibérico salteado y puerros.

O unos tagliolino al tartufo, unos tallarines caseros hechos a mano con trufa, yema de huevo y queso Cacio Nerone;un lomo de vaca vieja con maduración de 40 días o si se prefiere un atún rojo en costra de sésamo. De la carta destacar el vitelo tonnato, finas capas de ternera cubiertas de salsa de mayonesa, anchoas y alcaparras (14 euros); o una burrata fresca con tomates, y en este caso de unos boletus rebozados, al estilo italiano (15 euros). Muy buena la lasaña verde casera a la boloñesa en una cesta crujiente de parmigiano (16 euros), la pasta fresca con salsa boloñesa (14 euros) y el tiramisú (siete euros). Carta de vinos italianos.

Gioia: San Bartolomé, 23.Madrid. Tel. 915 245 547.

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san sebastian gastronomika: El difícil arte de servir al cliente | Fortuna

El cliente de hoy tiene más poder que nunca. La cantidad de información que maneja y las redes sociales han colocado a los consumidores en el centro de la estrategia de las empresas. También de los restaurantes. De ahí, la importancia, no solo del cocinero, sino también del personal de sala, aquel que es capaz de “tener superpoderes para hacer un buen café y hacer sentir bien a la gente”, afirmó Ferran Centelles, que durante años ejerció como sumiller en elBulli, durante su participación en la mesa redonda sobre Servir: el arte supremo, celebrada esta semana en San Sebastián Gastronomika, donde también se homenajeó a Louis Villeneuve, del Hotel de Ville, en Lausanne (Suiza), considerado el director de sala más importante del mundo de los últimos 50 años. En palabras del presidente de la Real Academia Española de Gastronomía, Rafael Ansón, el mérito de Villeneuve no ha sido otro que “haber hecho felices a los clientes durante muchos años”.

De eso se trata, de resaltar la infravalorada importancia de la sala dentro de un restaurante. Así se recalcó, en repetidas ocasiones, sobre el escenario del Kursaal, donde también se recordó el trabajo de Juli Soler, fallecido hace dos años, y artífice del éxito en sala del que fue, y sigue siendo, a pesar de estar cerrado desde 2011, el restaurante más influyente del mundo, elBulli. “La cultura del servicio se ejercita y se consigue en cada gesto y a través del buen hacer de los equipos, y en eso él fue un revolucionario”, señaló Javier de las Muelas, referente en el mundo de la coctelería y propietario de Dry Martini.

Sobre la capacidad de generar empatía con el cliente, Centelles señaló que Soler cambió el paradigma sobre cómo había que servir. En una ocasión le escuchó decir una frase, que refleja el sentido del humor que se puede gastar delante de un cliente: “Preguntó si estaba bueno el plato, y dijo si está bueno es que no lo han visto en traje de baño”. Porque para el que durante años fue la mano derecha de Ferran Adrià –juntos formaron el tándem más innovador de la gastronomía española de los últimos tiempos–, “lo excesivo estropeaba la elegancia, y siempre nos aconsejaba al equipo que actuáramos con naturalidad, con transparencia y fuéramos emocionales”, explicó Centelles.

Lo importante, en una sala, algo que también se puede trasladar a cualquier otro tipo de negocio que requiera de una atención directa con el cliente, es manejar la habilidad para romper con la rigidez, así como saber crear una atmósfera con las personas”, añadió Josep Roca, director de sala del tercer mejor restaurante del mundo, según la lista de Restaurant, El Celler de Can Roca (Girona), quien cree que el negocio de hostelería debe cuidar tanto al cliente externo como al interno.

En este sentido, agregó la importancia de conciliar la vida personal con la laboral en un negocio que no sabe de horarios. ”Tenemos que recuperar la dignidad del trabajo pleno y con vida, desempeñando nuestra profesión pero también apostando por una ración dosificada del efecto ocio”, explicó Roca, que defendió su trabajo frente a la popularidad que viven los cocineros en estos momentos, convertidos en estrellas mediáticas. “Yo siempre necesito justificar que soy camarero, mientras que a mi hermano Joan nunca le piden explicar por qué es cocinero”. Reclamó que el oficio de camarero es una profesión digna, que se ejerce con profesionalidad, ”porque servir es amar, y el camarero es igual o mejor que un cocinero. por lo que debería tener conocimientos también de cocina para que esta luzca en la sala”.

El personal de sala es mucho más que aquel que transporta bebidas y platos, es aquel “que da sentido a todo, es el que tiene contacto con el comensal”, afirmó Roca, que entre sus tareas se encuentra la de gestionar la vanidad de la cocina y de la sala, “pero uno de los grandes retos y ritos es saber escuchar”.

En este tema ahondó De las Muelas, quien señaló que la pasión por querer servir a las personas es una manera de entender la vida. “Es un oficio con mayúsculas, porque los únicos protagonistas son los clientes, esos feligreses”. Y en tan solo un minuto, que es el tiempo que se emplea en servir un café a un comensal, “en ese gesto, en esa actitud, podemos conseguir que la persona se marche enojado, con indiferencia o con una actitud optimista, porque desde el servir podemos mejorar la vida que nos hemos encontrado”, señaló Roca, quien cree que hay algo de cierto en que “sienta mejor un plato por cómo te lo han contado”.

Yo siempre necesito justificar que soy camarero, mientras que a mi hermano Joan nunca le piden explicar por qué es cocinero

Josep Roca, director de sala y sumiller de El Celler de Can Roca

Para Javier de las Muelas, se trata de una oportunidad de marcar una línea de trabajo porque servir es algo cotidiano en España. “Estamos en un país del que se dice que no tiene tecnología, pero lo que sí tiene es voluntad de servir. Es el primer valor, la primera impresión que te llevas, por lo que es necesario reivindicar nuestro trabajo”. Se trata de realizar, puntualizó Roca, una revolución humanista, potenciando el talento de cada uno. “Hemos vivido la revolución del producto, y ahora estamos ante otra revolución, la de las personas, con la necesidad de incentivar al equipo desde la base de que todos tenemos talento. Cada persona posee habilidades, y debemos comprender y conocer la diversidad, debemos hacerlo con palabras. Pensar siempre en las personas, tanto en el equipo como en los clientes que acuden al restaurante”, prosiguió con su discurso el hermano mediano de Joan y de Jordi Roca.

“A todos nos gusta que nos alaben, que nos reconozcan, todos queremos sentirnos queridos y escuchados. Tenemos que trabajar entre celos y envidias, que nadie explota por casualidad, sino por causalidad”, añadió, a la vez que puso énfasis en una medida que desde hace al menos un par de año se aplica en El Celler de Can Roca: el restaurante cierra sus puertas todos los martes para dedicar ese tiempo a escuchar al equipo. También por esa importancia que tiene el cliente, el cocinero ha cambiado sus hábitos, “ha invadido la sala”, apuntó el sumiller gerundense. Y lo ha hecho porque el comensal es lo más importante, “y el cocinero necesita ser escuchado, saber qué ocurre en su restaurante”.

Sobre el papel de director de sala y de la importancia del servicio ha escrito un libro Host (Planeta Gastro), uno de los mejores maîtres de España, Abel Valverde, del restaurante Santceloni de Madrid, con dos estrellas Michelin, quien cree que la psicología es fundamental “para analizar las necesidades de cada cliente, ya que no todos son iguales y es importante no hacer malos filtros”. Otro tema en el que hace hincapié Valverde es en la necesidad de sacar lo mejor de cada persona del equipo, “es una obsesión para mí”. Porque un “empleado contento y satisfecho trabaja mil veces mejor y eso repercute en la empresa, en el trabajador y en los compañeros”. Un restaurante, al fin y al cabo, es un negocio, donde hay una parte de venta muy clara. “Me gusta pensar que somos contadores de historias, que tenemos que conocer a la perfección los platos y la carta que ofrecemos. Si vamos a vender algo, debemos dominar el producto, que en nuestro caso, es la materia prima, el ingrediente, junto con la elaboración del plato”, añade el director de sala, quien cree que la venta ha de consistir en una oferta equilibrada, “ya que no se trata de engrosar una factura metiéndole por los ojos al cliente el plato más caro con caviar o con trufas, ni el vino más caro, ni vaciarle la botella rápidamente en las copas para que pidan una nueva”.

En opinión de Valverde todo esto es cuestión de saber comunicar, de explicar los platos de modo que resulten atractivos y que hagan nacer en el cliente el deseo de probarlos. Porque hoy, concluyó Josep Roca durante su intervención en San Sebastián, “es más importante sentirte bien cuidado a bien comido”. Se trata de disfrutar de la comida, pero también de vivir una experiencia, desde el momento en el que se hace la reserva.

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El Guggenheim celebra su vigésimo cumpleaños entre luz y sonido | Fortuna

Han pasado casi 20 años desde que el 19 de octubre de 1997 abriera sus puertas al público el museo Guggenheim de Bilbao. Desde entonces, más de 20 millones de visitantes han pasado por sus salas, deleitándose con las 130 obras de su colección permanente o alguna de las 97 exposiciones temporales que ha albergado.

La institución, que nació como parte de un plan para revitalizar Bilbao y el País Vasco, logró su objetivo y se ha convertido en el icono de esta ciudad. La pinacoteca fue un pilar transcendental para transformar una urbe completamente industrial en la capital cultural que es hoy en día. Los beneficios generados por la creación del Guggenheim van más allá del cambio en el paisaje de la ría y han ayudado a colocar a Bilbao en el circuito internacional del arte. De hecho, el 63% de sus visitantes son de origen extranjero: franceses, británicos y norteamericanos son los turistas que más pasean entre las paredes de titanio proyectadas por el arquitecto de origen canadiense Frank Gehry.

En su vigésimo aniversario, el museo ha querido rendir homenaje a su ciudad durante el mes de octubre, con el foco puesto en sus vecinos. El mes pasado, todos los vizcaínos recibieron en su casa una invitación para acceder gratuitamente a la pinacoteca durante el mes de octubre. Además, el pase incluía un billete de ida y vuelta en Bizkaibus, el servicio de autobús de transporte público de la provincia de Vizcaya, para que la distancia no fuera un problema a la hora de acercarse al museo.

Pero las celebraciones no se han quedado ahí. La noche del pasado 9 de octubre, el Guggenheim presentaba Chasmata, un espectáculo de arte y ciencia, que permitió al público viajar al espacio a través de imágenes inéditas del planeta Marte. El evento, de carácter gratuito, contó con la colaboración de BBK y la Agencia Espacial Europea (ESA). Asimismo, el astronauta español Pedro Duque ejerció de maestro de ceremonias y acabó de poner el toque espacial a la noche, compartiendo con todo el mundo un mensaje audiovisual del astronauta Paolo Nespoli desde la Estación Espacial Internacional. Chasmata es el término que la Unión Astronómica Internacional emplea para designar a las depresiones profundas, alargadas y escarpadas que se producen en la superficie rocosa de un planeta. Con este nombre, la organización del museo aludía a los pliegues, complejidades y rugosidades arquitectónicas del propio Guggenheim de Bilbao.

El espectáculo Reflections se proyecta sobre la superficie del Guggenheim.
El espectáculo Reflections se proyecta sobre la superficie del Guggenheim.

Los 120 saxofones repartidos por todas las alturas del atrio de la pinacoteca y las nuevas tecnologías fueron el hilo conductor de un evento que también se retransmitió por streaming, y que aún está disponible en la página web del museo. Acercar las celebraciones a todo el mundo ha sido uno de los objetivos de la organización, por eso, tanto Chasmata como Reflections, el otro plato fuerte de los festejos, se han emitido online. Este último consiste en una serie de proyecciones sobre la fachada del edificio, que se clausura este sábado.

Un espectáculo de 20 minutos de duración que combina música, luz e imágenes, patrocinado por el Ayuntamiento de Bilbao, la Diputación Foral de Bizkaia e Iberdrola, con pases continuos durante cuatro noches. Se espera que, al tratarse de uno de los actos más importantes de estas celebraciones, convoque a más de 200.000 espectadores. Mediante diferentes técnicas de proyección, Reflections transforma la fachada del Guggenheim en un lienzo sobre el que se plasman animaciones creadas especialmente para celebrar las dos décadas de la conversión cultural en Bilbao. El espectáculo incluye guiños a algunas de las obras más emblemáticas que han pasado por el museo. El metal se transforma en una superficie reflectante y de formas esféricas, como en El gran árbol y el ojo de Anish Kapoor y el colorido Puppy, de Jeff Koons, esparce sus flores por las superficies del Museo.

Las cifras

  • 4.266.146.116 euros. Es la aportación al PIB que ha generado la pinacoteca desde su inauguración, según datos del museo.
  • 16.772. El número de Amigos del Museo Guggenheim Bilbao.
  • 729 millones de euros. La cantidad en la que está valorada la colección propia de la institución.
  • ‘China: 5.000 años’ (1998). La exposición más visitada en las dos décadas del museo.

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El regreso de Gutirrez Caba: “Hay que tener ms de una pasin” | Metropoli

El veterano Emilio Gutierrez Caba.

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San Sebastián Gastronomika: De entropías, jamón con sabor a dátil y queso con calamar | Fortuna

San Sebastián, escaparate de todas las tendencias gastronómicas del momento. Con este planteamiento llega la 19ª edición de San Sebastián Gastronomika, donde tanto cocineros como pequeños productores presentan sus novedades. Así lo hizo Andoni Luis Aduriz, del restaurante Mugaritz (Rentería, Guipúzcoa), que en su exposición en el auditorio del Kursaal, donde fue recibido con una gran ovación, aclaró que en su restaurante, de dos estrellas Michelin, “somos muy raros”. Por ello, aseguró, han suprimido los postres, “hay una partida de enzimas”. Sobre esta idea del desorden y del orden basó su ponencia Aduriz, en la que habló de entropía, la medida del desorden de las cosas. “Es lo que creamos para sentirnos más cómodos, bordear todas las lógicas, el ejercicio del orden y del desorden”, expuso, a la vez que reivindicó el caos como “delicia de la imaginación”. Porque si algo le ha conmovido a Aduriz ha sido explorar sobre lo aspectos poco convencionales, como comer con el cuerpo.

“En Mugaritz se está dando lo que más nos gusta, nos da la posibilidad de encontrar un espacio de ensayar opciones”. En este sentido, puso como ejemplo el gesto del comensal al que se le ofrecen dos gotas de vino de una bota con 300 años de vida, que no es bueno ni malo, sino que tiene historia, pues en vez de beberlo, el cliente le pasa el dedo y se chupa directamente.
También Aduriz se refirió a Michel Bras, que recibió el premio homenaje de este congreso, del que destacó las palabras que dijo sobre el escenario, al hablar de que la cocina no es solo gustar o agradar, sino que también es sufrimiento y renuncia. El chef francés renunció el pasado 20 de septiembre a las tres estrellas Michelin de Le Suquet, abierto en Laguiole (Francia) desde 1992. El maestro de la cocina contemporánea francesa, autor del gargouillou de verduras o el coulant de chocolate, afirmó que simplemente es “un artesano, un cocinero, el hijo de un herrero. Soy autodidacta. Con mi mujer, quisimos realizarnos no solo por el hecho de cocinar, sino en el sentido de ser cocineros, cocinando como lo hacían nuestras abuelas, en la más bella de las profesiones”. En su opinión, cocinar es estar a gusto con otras personas, lejos del ego que, a veces, “tenemos los cocineros”. “Vivir esta profesión incluye todas las partes, desde el productor al consumidor y en detalles como la ecología o el respeto a los demás”, destacó.

No solo en el auditorio del Kursaal se presentaron novedades, como las invenciones de los cocineros de Disfrutar (Barcelona), con nueces, huevas de salmón y espardeñas. También en la zona de expositores había innovaciones, como el jamón ibérico de cerdos alimentados con dátiles, presentados por la firma de ibéricos Carrasco. “Es un proyecto empresarial pionero, único en el mundo, como es el de complementar la alimentación de bellota del animal con dátiles, lo que nos permite profundizar en los matices y sabores que la alimentación aporta a nuestros jamones”, señaló Tanacho Carrasco, gerente de la firma. O el queso gaditano elaborado con leche de cabra payoya, tinta de calamar y embutido en tripa de cerdo, o con azafrán y chile habanero, dos investigaciones de la firma Bulerí, del emprendedor Iñaki Xalabarde, quien tiene como máxima: “Mira lo que hay en el mercado y verás lo que no hay que hacer”.

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