Por qué España pierde inversión extranjera para I+D | Fortuna

La irrupción de los países emergentes como nuevo destino de I+D de las multinacionales está debilitando el liderazgo de los países desarrollados, y poniendo en situación complicada a países como España en aspectos vinculados a la oferta tecnológica. Un problema para estos países considerados innovadores intermedios, sobre todo a raíz de la crisis. De hecho, de 2005 a 2015, el porcentaje de inversión extranjera recibida acumulada por los países emergentes aumentó considerablemente. Sirvan de ejemplo, los siguientes datos de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo: China pasó de un 2,4% a un 4,9%, Brasil, del 1,6% al 1,9%, India, del 0,4 al 1,1%, mientras que países, que antes dominaban la localización internacional de I+D, han descendido en porcentaje.

Es el caso de Estados Unidos, que ha pasado del 24,6% al 22,4%, de Alemania, del 5,6% al 4,5%, o de España, que ha bajado del 3,4 al 2,1%. Las multinacionales eligen los países en los que localizar su actividad innovadora sobre la base de factores ligados a la demanda de mercado y a la oferta tecnológica del país anfitrión. Así se desprende de un informe sobre ciencia elaborado por el Observatorio Social de la Caixa, que ahonda en la capacidad de atracción de la inversión extranjera.

De hecho, la demanda de mercado, según detalló Paloma Miravitlles, doctora de la Facultad de Economía y Empresa de la Universidad de Barcelona, durante la presentación del estudio, atañe a aspectos como el tamaño, potencial y dinamismo de la economía local y adyacente, y a la disponibilidad de infraestructuras productivas y logísticas. Estos factores atraen la inversión en innovación para dar soporte técnico a las unidades productivas extranjeras y diferenciar los productos estandarizados de la multinacional adaptándolos a las necesidades locales. Hasta ahora, tal y como recordó Miravitlles, este tipo de factores característicos de los países emergentes, eran los que atraían la inversión, por lo que la innovación estaba vinculada a la fabricación y comercialización de productos en el mercado geográfico. Estos países están apostando por atraer inversión en innovación de mayor valor añadido. Así pues, refuerzan los aspectos más relacionados con las políticas en materia de innovación, la presencia local de instituciones científicas punteras, la disponibilidad de personal investigador cualificado y la calidad de la educación superior, entre otros factores.

Así, los países consiguen mayor poder de atracción cuanto más incrementan los recursos comprometidos con la I+D, cuando mejora la calidad de los recursos humanos y cuando crece su nivel científico. Además del mercado y de la oferta tecnológica, según apuntó Miravitlles, existen otros factores de carácter institucional que incluyen aspectos como la coyuntura económica y política, la legislación, la burocracia o las barreras culturales. Porque si algo es prioritario es proporcionar la estabilidad necesaria para dotar de confianza a los inversores extranjeros. En opinión del profesor del CSIC, Luis Sanz, España debe hacer un mayor esfuerzo público y las empresas deben transformar su cultura inversora, de manera que no se invierta tanto en ladrillo y se apueste por el conocimiento. “Un sistema fiscal eficiente también favorece la localización de innovación”, señaló Miravitlles.

6.000 millones de euros

El sector privado en España financia actividades de I+D por valor de más de 6.000 millones de euros. Para situarse en la media europea debería alcanzar los 11.500 millones de euros. España ha sido uno de los países de la UE, según el informe de la Fundación La Caixa, que más ha reducido los presupuestos públicos en I+D durante la crisis, representando en 2015 un tercio menos que en 2009.

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