Cosmética: Laurent Coupé: “El hombre usa las cremas de su pareja” | Fortuna

Trabajó durante 15 años en el sector de la perfumería y desde hace 11 desarrolla su carrera profesional en el laboratorio francés Pierre Fabre, pionero en dermocosmética, que en la actualidad factura más de 2.200 millones de euros, de los cuales un centenar corresponden a España. Extremadamente elegante, Laurent Coupé (París, 52 años) dejó Brasil a comienzos de 2017 para ocuparse de la dirección española de este grupo en el que trabaja desde 2006 y donde se ha ocupado de marcas como Klorane y Elancyl.

Los laboratorios Pierre Fabre funcionan bajo el modelo de una fundación, ¿eso les hace especiales?

Fue una decisión que tomó hace diez años el fundador, que falleció en 2013, con el fin de abrir el capital de la compañía a los empleados, a la vez que utilizaba la fundación como nuevo soporte jurídico de la empresa. Lo preparó todo para que el 90% de las acciones fueran a parar a la fundación y el 10% restante, a los colaboradores. Se trata de una iniciativa única dentro del mundo farmacéutico, a la que vez que le otorga a la compañía una independencia fuerte, ya que no tenemos la presión de la Bolsa ni de los accionistas, ni tenemos que atender a otros intereses que no sean los de nuestro negocio.

Pero buscarán la rentabilidad como cualquier otra empresa.

Por supuesto, pero también con ética y con una visión altruista, humanista, donde las personas son lo más importante. En 60 años pasamos de una farmacia a un pequeño laboratorio y ahora tenemos 13.000 colaboradores y 45 filiales con influencia en todos los continentes.

El fundador fue un visionario.

Es el inventor de la dermocosmética, un concepto simple del cuidado y salud de la piel. Somos colaboradores de los dermatólogos y de los profesionales de la salud. La dermocosmética, que solo se vende en farmacia y parafarmacia, es un canal más dentro del mundo de la belleza, con una cuota del 5% dentro del sector de la cosmética, que es un universo muy grande.

Con un 5% de cuota de mercado tiene recorrido para seguir creciendo.

El año pasado crecimos un 7%. A España llegamos en 1970 y fuimos pioneros en introducir la dermocosmética, un mercado maduro para nosotros, con un consumidor al que le gustan los productos de farmacia por eficacia y porque le ofrecen seguridad, calidad y confianza. Los farmacéuticos son los grandes prescriptores de cosmética.

Habla de clientas, ¿y los varones?

Trabajo desde hace 25 años en belleza y desde entonces se habla de que el sector masculino va a explotar, pero infelizmente es un mercado pequeño. Los hombres usan los productos de cosmética de su pareja. La cosmética masculina tarda en despegar.

Al hacer partícipes a los empleados del accionariado de la empresa, ¿han conseguido una mayor fidelización?

Ha aumentado el sentido de pertenencia. Los beneficios se reinvierten en investigación y en acciones solidarias de la fundación, donde tenemos varios programas para dolencias raras o medicamentos falsos en África.

Parte del éxito de su sector es la innovación, tienen que estar constantemente innovando o lanzando nuevos productos.

Tenemos ocho marcas, que van desde los productos capilares a medicamentos, productos para anomalías vasculares, por ejemplo. Cada marca lanza entre dos y cinco al año, con mejoras en las formulaciones. No solo son cambios de envoltorio, es una mejora del producto porque el mercado y los profesionales del sector lo demandan. Para nosotros la ética y la eficacia son muy importantes. Ahora vamos hacia una cosmética, como el caso de Avène, estéril, con siete ingredientes, sin conservantes, para las pieles sensibles. Es el futuro, la consumidora quiere productos más limpios.

¿Qué retos tiene a medio plazo?

Consolidar la posición de liderazgo que tenemos. Eso nos da responsabilidad, a la vez que hemos de dinamizar el canal de distribución y acompañarlo. Cada vez hay más competencia en el sector. Otro reto es escuchar a la consumidora. El mundo digital cambia las expectativas de las consumidoras, que buscan cada vez más marcas auténticas y comprometidas con la sociedad.

¿Qué lección aprendió de Pierre Fabre?

Trabajé seis años cerca de él. Tenía 80 años y seguía trabajando. Fue un visionario, abrió los laboratorios a los profesionales del sector, le daba importancia al detalle y sobre todo a la ética. No pensaba en el lujo ni en cotizar en Bolsa, sino en los colaboradores.

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