Una revolución digital que no es de futuro, sino de presente | Compañías

Pese a la frecuente comparación con la revolución industrial, la digitalización de la economía tiene una característica única que la diferencia de esta: la velocidad vertiginosa de los cambios y transformaciones que trae consigo. Una constante mutación de tecnología y procesos que fue ayer analizada con ocasión del foro Futuro Digital organizado por El País Retina. El mensaje de Álvaro Nadal, ministro de Energía, Turismo y Agenda Digital, que intervino ante un nutrido grupo de empresarios y de representantes del sector público, fue claro y contundente: España tiene la oportunidad de competir por los primeros puestos de la carrera por la transformación digital, un reto que debe abordarse desde todos los ámbitos y en el que el Gobierno tiene la tarea de crear una estructura económica y regulatoria ágil, competitiva y capaz de acoger ese cambio constante.

Como recordaba ayer Nadal, la economía española cuenta ya en su haber con áreas bien preparadas para competir en el ámbito digital. Es el caso del sistema sanitario – “el más digitalizado del mundo”– y el ecosistema tecnológico empresarial que este ha generado, o de la extensa cobertura de fibra óptica, la tercera en importancia tras la de Corea y Japón, o la pionera digitalización de ámbitos de la Administración Pública, como el tributario.

Frente a esos logros, la agenda de asignaturas pendientes de la economía digital en España es amplia y, como corresponde al ámbito al que se refiere, está sujeta a constante cambio. Parte de esa tarea pasa por la promulgación y adaptación de una regulación que ha sido pensada para una economía tradicional , y que debe adaptarse a la realidad de unos entorno de bienes, servicios y transacciones sin soporte físico. Una de las áreas que deberá reformarse en este sentido son las categorías tributarias, pero también ámbitos –como el de la educación– que requieren una profunda remodelación. Se trata de un proceso que no pertenece, ni siquiera de forma preferente, al sector público, sino que debe ser impulsado antes de nada por el tejido empresarial y estimulado por un consumidor cada vez más informado. Una cadena de economía digital que España debe forjar cuanto antes.

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Nadal: “Para estar a la altura de la revolución tecnológica, tenemos que subir al cambio” | Tendencias

“Hace 200 años cambiamos radicalmente los sistemas de producción con la máquina del vapor y el carbón, 100 años después llegó la electricidad. Ahora estamos ante un cambio de calibre similar y tenemos que ver cómo nos comportamos. La participación de España dejó bastante que desear en las revoluciones anteriores”. Estas fueron las palabras del ministro Alvaro Nadal en la apertura del evento FUTURO DIGITAL, que se desarrolla hoy -miércoles 5 de julio- para debatir sobre los grandes retos a los que se enfrenta la economía española en un entorno de transformación digital. “Si esta generación va a estar a la altura de la revolución tecnológica y no sólo no perder el tren sino también irse a la cabeza de este, tenemos que subir al cambio y crear una estructura que nos permita avanzar”.

En su repaso a las claves del rendimiento español, el ministro se ha referido al despliegue de la fibra óptica como uno de los grandes logros de España en la adaptación a las nuevas redes de telecomunicaciones. Por otra parte, para el necesario refuerzo de la participación empresarial en este entorno, Nadal prescribe “esquemas de concienciación y apoyo tanto en la oferta como en la demanda”. Si todo sale bien, el ministro espera que coronemos esta transformación en la senda de la prosperidad. “El fin de semana existe porque existió la revolución industrial. La digital a lo mejor nos trae el fin de semana de tres días…”, razonó.

  • Privacidad, ¿reto u oportunidad?

La perenne discusión sobre los límites que enfrentan a la innovación y la protección de datos giró en torno a la necesidad de convertir estos requisitos en una ventaja. “La privacidad no es un obstáculo, puede hacer que la innovación se desarrolle con pleno respeto a los derechos fundamentales”, aseguró José Luis Piñar, catedrático de Derecho Administrativo.

Esta combinación pasa por el despliegue de una legislación que Cristina Maroto -secretaria general técnica en Asgeco- asegura, “siempre irá por detrás de la revolución”, pero es imprescindible para articular la participación de actores como Google. “Tenemos que tener una innovación que piense en el ser humano, en que los robots van a ayudarnos a ser mejores, no a dirigir cómo tenemos que vivir: para esto necesitamos matemáticos e ingenieros, pero también juristas y filósofos. No podemos estar en silos”, señaló Cecilia Álvarez, presidenta de la Asociación Profesional Española de Privacidad.

  • La Administración ha muerto, viva la administración

Nadie cuestiona el nivel de la Administración Electrónica en España, cuyo desarrollo ocupa puestos meritorios en los ránkings europeos. “Tenemos las condiciones para ocupar posiciones todavía más destacadas”, aseguró José Manuel Leceta, director general de Red.es, entidad ejecutora de los planes de Agenda Digital. Roberto Sánchez, director general de innovación del Ayuntamiento de Madrid conduce su área, centrada en utilizar la tecnología para gestionar mejor infraestructuras y servicios, bajo una premisa fundamental: nadie puede quedarse atrás. “Tenemos un fuerte compromiso con los servicios digitales pero mantenemos la inclusividad para todos los ciudadanos”.

Carles Ramió se mostró más preocupado por la supervivencia de la propia Administración. Ante la posibilidad de que las instituciones, tal y como las conocemos, desaparezcan como lo hicieron las enciclopedias a la llegada de Wikipedia, el catedrático de Ciencias Políticas defiende que estas son las únicas que pueden ejercer de director de orquesta en el resto de los actores. “Pero si no nos renovamos, no vamos a poder. Tenemos que mejorar la calidad y el refinamiento institucional y, sobre todo, teniendo mejores sistemas de información y capacidad analítica. Tenemos que gobernar la gobernanza”.

El exministro Jordi Sevilla no duda del poder de la Administración. A un día del décimo aniversario de la aprobación de la ley de Administración Electrónica, Sevilla habló de “islas de modernidad” rodeadas de mares de “presencialimo”. El proceso de digitalización tendría que estar guiado por principios como que la administración no puede pedir a los ciudadanos un papel que ya está en su poder, los trámites tienen que poder hacerse de manera telemática y, en general, la digitalización no es hacer lo mismo de siempre por por internet. “Tenemos la oportunidad de revisar la relación entre el poder público y los ciudadanos”, aseguró.

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