La inestabilidad en Cataluña pasa factura a la confianza empresarial | Mi dinero

El Índice de Confianza Empresarial Armonizado (ICEA) disminuyó un 1,1% en el cuarto trimestre de 2017 respecto al tercer trimestre después de llevar seis trimestres consecutivos de tasas positivas. Tal y como ha publicado este martes el Instituto Nacional de Estadística (INE), el 21,1% de los gestores de establecimientos empresariales considera que la marcha de su negocio será favorable en el cuarto trimestre de 2017, mientras que el 15,9% opina que será desfavorable. El 63,0% restante considera que será normal.

Además, la diferencia entre el porcentaje de respuestas positivas y desfavorables, denominada Balance de Expectativas, se situó en 5,2 puntos para el total de España, frente a los 7,7 del trimestre anterior.

Aunque el INE no entra a valorar en su nota las causas de esta merma de la confianza, lo cierto es que la situación de inestabilidad por la que está atravesando Cataluña desde este verano pasado ha pasado factura a la confianza de las empresas, sobre todo en esta comunidad autónoma, donde la caída del índice duplica la merma promedio del país, al alcanzar el -2,2%.

Respecto a lo que ya ha acontecido, el 22,4% de los gestores de establecimientos empresariales ha tenido una opinión favorable sobre la marcha de su negocio en el tercer trimestre de 2017. Por su parte, el 17,1% ha opinado de forma desfavorable.

La diferencia entre los porcentajes de respuestas favorables y desfavorables referidas al trimestre finalizado se situó en 5,3 puntos. Una cifra que no alcanza la relativa a las Expectativas manifestadas previamente para ese trimestre, que fue de 7,7 puntos.

Todos los sectores analizados presentaron una reducción de la confianza respecto al trimestre anterior, liderada por transporte y hostelería, con una merma del 2%, e industria, donde la confianza descendió un 1,4%. En el comercio disminuyó un 1,2% y en otros servicios lo hizo un 1%. La construcción cerró la clasificación con un retroceso mínimo del 0,3%.

También la caída fue generalizada si se analizan las respuestas de las empresas atendiendo al tamaño de la compañía. Las pymes y micropymes, aquellas con menos de 10 asalariados, fueron las que registraron un mayor deterioro de la confianza, con una caída del 2,1%, seguidas de las compañías con plantillas de 200 a 999 asalariados.

Por territorios, la confianza solo registró tasas positivas en cuatro comunidades autónomas: Canarias (3,1%), Comunidad Valenciana (0,8%), Extremadura (0,7%) y Murcia (0,7%). En el resto se contabilizaron disminuciones. La mayor en Baleares, con un retroceso del 5,6%, seguida de Cantabria, con un -4,0%, País Vasco, con -2,5% y Cataluña, donde la confianza descendió un 2,2%.

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El optimismo empresarial toca máximos desde la crisis | Compañías

Frente a la incertidumbre política generada tras el 1-0 en Cataluña, que puede derivar en una declaración unilateral de independencia de España, los empresarios presentan un contexto económico idílico. El PIB y el empleo llevan creciendo tres años seguidos por encima del 3% y la demanda externa, especialmente desde la zona euro, se está recuperando tras varios años de debilidad. Un escenario macroeconómico muy favorable que ha dado lustre a las cuentas de resultados de las compañías y a sus expectativas para los próximos tres ejercicios.

Esa es la principal conclusión de la encuesta interactiva que se ha realizado esta mañana a los 500 empresarios familiares que han acudido a la inauguración del XX Congreso Nacional de la Empresa Familiar en Toledo. Preguntados sobre la actual situación económica, los empresarios la han puntuado con 6,22 puntos, lo que supone el nivel más elevado desde que estalló la crisis económica en España y casi un punto por encima de lo registrado en 2015 y 2016. Tradicionalmente, esta encuesta incluía también una pregunta sobre la situación política actual, que mostraba la divergencia entre ambas expectativas y que este año no ha sido formulada.

Ocho de cada diez empresas elevará su inversión en los próximos tres ejercicios

El optimismo empresarial no solo se ciñe al próximo ejercicio, sino que se amplía hasta 2020. En concreto, el 73% de los encuestados prevé un aumento de la cifra de ventas para 2018 (14 puntos más que en la encuesta del ejercicio anterior), un 24% espera resultados similares y tan solo un 3% prevé peores resultados. Estos porcentajes son incluso superiores si el período se extiende a 2020. En este caso, el 84% de las empresas prevé una mayor facturación para ese trienio y solo un 2% augura caídas de ventas.

La euforia de las empresas se modera a la hora de valorar cómo será la creación de empleo. De hecho, el 82% considera que la evolución de la economía española en el corto y medio plazo se traducirá en “un moderado aumento de la actividad con una limitada creación neta de empleo”, a lo que hay que sumar un 11% que apunta a un crecimiento frágil de la actividad sin creación neta de empleo y un 7% que prevé un aumento rápido de la actividad con una intensa generación de puestos de trabajo. Preguntados por las perspectivas de empleo para los tres próximos años, el 68% prevé incrementar la plantilla, el 25% augura que no cambiará y solo el 7% augura destrucción de puestos de trabajo.

El 25% de los encuestados reconoce que no ha tenido que recurrir a financiación bancaria para seguir creciendo

En este contexto de crecimiento de la actividad y el empleo, las empresas están dispuestas a seguir creciendo mediante inversiones en 2018 y en los dos siguientes ejercicios. Ocho de cada diez empresas encuestadas aseguran que van a seguir invirtiendo en el próximo trienio y muchas de ellas van a probar otras vías alternativas para financiar las inversiones a la de la banca. Uno de cada cuatro empresas familiares consultadas asegura que no ha recurrido al endeudamiento bancario, ocho puntos por encima de lo registrado en la pasada edición.

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Por qué la eurozona crece a buen ritmo | Mercados

En los últimos meses, la economía de la eurozona ha continuado expandiéndose de forma constante. El PMI manufacturero de agosto se ha situado en 57,4 puntos, la cifra más alta desde abril de 2011, lo que indica un crecimiento sostenido en la región durante 50 meses consecutivos. Toda la zona euro ha experimentado un crecimiento importante, aunque cabe destacar el repunte del sector manufacturero alemán, que ha conseguido alcanzar niveles similares a los de 2011. Asimismo, las exportaciones en la eurozona han aumentado al ritmo más alto de los últimos seis años. Con estos datos sobre la mesa la economía europea demuestra que está yendo por buen camino, aunque hay varios factores que influirán directamente en su evolución los próximos meses como el posible fin del QE.

¿Cuáles han sido los principales condicionantes de este crecimiento de la zona euro? El empleo es el principal motivo junto con la demanda interna, que va en aumento. En julio, la tasa de desempleo fue la más baja en la zona euro desde febrero de 2009, de un 9,1%. España, en cambio, se mantiene como el segundo país con una mayor tasa de desempleo –por delante de Grecia– con un 17,1%.

Tras haber analizado las cifras mencionadas, se puede afirmar que la eurozona se está expandiendo al mayor ritmo de los últimos años. La recuperación está consolidada con una disminución progresiva de la tasa de desempleo y con la confianza empresarial más alta de la última década. También es interesante resaltar que, en términos generales, la publicación de los indicadores macroeconómicos continúa sorprendiendo positivamente, lo que contribuye a que la opinión de inversores y analistas se mantenga optimista respecto a la evolución de la eurozona.

En Reino Unido, país que está en el punto de mira y mantiene en vilo a la UE por los próximos pasos que se llevarán a cabo tras la aprobación del brexit, el PIB ha crecido un 0,3% durante el segundo trimestre del año en comparación con el trimestre anterior. El consumo, motor de la economía de la zona durante décadas, ha decepcionado por su debilidad. Da la impresión de que los consumidores se han apretado el cinturón ante la subida de los precios y la falta de aumento real de los salarios. Asimismo, dado que las empresas están retrasando las inversiones y el comercio neto no ha conseguido aportar ninguna contribución sustancial, la de Reino Unido es la economía del G7 que crece al ritmo más lento este año.

En el terreno político, el Gobierno de Theresa May publicó una serie de documentos sobre su postura respecto al brexit. Los últimos fueron sobre el papel del Tribunal de Justicia europeo, apuntando que Londres pondría fin a la jurisdicción de esta institución en Reino Unido aunque dejaba la puerta abierta a una vinculación indirecta. En documentos previos se proponía una unión aduanera con la UE durante dos años tras el brexit y una “frontera invisible” entre la República de Irlanda e Irlanda del Norte. Aunque pudiera ser tentador evaluar estos documentos como indicadores de un brexit suave, el camino parece tener obstáculos y la UE no está por la labor de tirar hacia delante los pasos propuestos por May. Además, la UE no se ha manifestado respecto a los progresos que ha habido hasta el día de hoy sobre el brexit y parece que no se haya avanzado lo suficiente en tres aspectos muy importantes: la factura a pagar por la salida, los derechos de los ciudadanos de la UE en Reino Unido y la frontera entre Irlanda e Irlanda del Norte.

En resumen, los datos económicos publicados recientemente refuerzan la opinión positiva sobre la evolución económica de la zona euro. En los últimos meses hemos podido comprobar cómo las expectativas sobre determinados países como Alemania o España se han revisado al alza ayudando a que el sentimiento general sobre toda la zona euro haya mejorado sustancialmente. El pasado mes de julio el FMI elevó la previsión de crecimiento para España hasta el 3,1% para 2017 y aseguró que el país será la economía desarrollada con mayor ritmo de crecimiento este año y el siguiente, aspectos que ratifican que nuestra economía va por buen camino.

Álvaro Soldevilla es gestor de inversiones en Deutsche Bank

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