Euskadi aspira a que la industria aporte el 25% del PIB para recuperar el empleo perdido en la crisis | Compañías

La apuesta del Gobierno vasco por la industria es clara. Hasta 2020 desarrollará un plan de apoyo al ámbito fabril que movilizará más de 2.000 millones. El objetivo es que el sector secundario genere el 25% del PIB vasco y así el paro baje del 10%. Son metas al alcance de la mano, como subraya Roberto Larrañaga, presidente de la patronal vasca Confebask, porque en la actualidad el desempleo es del 11% y la industria genera el 23,95% de la riqueza.

Pero las fábricas vascas deben afrontar su transformación digital, con profesionales con nuevas capacidades, como el trabajador del centro de ITP en Zamudio (Bizkaia), donde produce turbinas aeronáuticas.

La trayectoria industrial de la economía de Euskadi seguirá siendo clave para mantener el desempleo bajo control. Desde el Gobierno vasco han activado diversos programas para que el sector fabril suponga el 25% del PIB de la comunidad autónoma. Esa meta está cerca, puesto que ya al cierre de 2015 esa aportación fue del 23,95% y ahora se sitúa en el 24,6%.

Antes de la pasada crisis económica, en 2008, el mundo de las fábricas aportó el 28% del PIB vasco, para luego desplomarse al 23,8% en 2014, el peor registro de esta década, en base a los datos del Instituto Vasco de Estadística (Eustat). El Ejecutivo del lehendakari, Iñigo Urkullu, ha desplegado un plan desde este año y hasta 2020 que busca ese impulso industrial. Movilizará 2.225 millones. 

Empresas e instituciones se apuntan a un crecimiento del 3% de la economía vasca durante este año

Las empresas que soliciten esas ayudas deberán presentar estrategias basadas en las claves que marcan la competitividad en el ámbito fabril. Desde la formación continua a la internacionalización, pasando por la innovación.

En este último apartado, el Gobierno de Vitoria ha puesto especial énfasis en la digitalización de los centros de producción, para que ninguna compañía pierda el tren de la revolución industrial. Los que no se enganchen a este cambio desaparecerán, según los analistas.

En el lado contrario, los críticos con la proliferación de los robots y los ordenadores en las fábricas denuncian que el nuevo escenario destruirá miles de empleos en Euskadi. En base a ese 25% industrial, la Administración vasca quiere que el paro quede por debajo del 10%. También este objetivo puede estar cerca si el escenario económico internacional acompaña. El desempleo está situado ahora en la banda del 11%, tras cerrar 2016 con un 12%. El peor registro contabilizado data de marzo de 2013 (rozó el 16%).

En el colectivo de los jóvenes, esos porcentajes se disparan por encima del 20%. Esta es la asignatura más difícil y que sigue pendiente para lograr un desarrollo económico sostenible e igualitario en Euskadi.

Al cierre de la primera mitad del ejercicio en curso, el censo de la Seguridad Social en el País Vasco contabilizaba 931.000 afiliados, 18.600 más que en 2016. En el segundo trimestre de 2017 el mercado laboral siguió evolucionando en positivo, con 13.800 nuevos ocupados. Aquí ya se notó el elemento tractor de la industria, que generó 6.400 de esos puestos de trabajo, aunque el sector de servicios, más intensivo en empleo, estuvo por encima al contratar a 6.900 personas.

Las zonas de Euskadi más deprimidas, como la Margen Izquierda del Nervión en Bizkaia y Oiartzunaldea en Gipuzkoa, padecen un paro superior al 20%. Para estos casos concretos, el Ejecutivo vasco ha puesto en marcha el programa Indartu, dotado este año con un presupuesto de siete millones de apoyo a las inversiones empresariales que generen empleo en esas zonas, integradas por un total de 18 localidades.

La iniciativa cumple con el Mapa de Ayudas Regionales de la Comisión Europea, aprobado en Bruselas en mayo de 2014. Las empresas que soliciten estas subvenciones deberán acreditar que cubren el 25% de la inversión con fondos propios. 

En el ámbito empresarial, casi 40 compañías que suman 6.000 empleos atraviesan serias dificultades. Algunas son muy conocidas, como el astillero de La Naval de Sestao, con 215 trabajadores. En la Margen Izquierda del Nervión, su actividad genera 1.800 empleos inducidos. Asimismo, el fabricante de electrodomésticos Fagor CNA sigue sin remontar. Otros que viven problemas graves son el fabricante de copas de vidrio Vicrila (290 trabajadores) y la papelera CEL, que tiene cuatro plantas.

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