“Tenemos que aceptar que existe un techo para el machine learning” | Innovación

El desarrollo de la inteligencia artificial se encuentra en el sorprendente término en el que puede ser difícil reconocer si estamos chateando con una persona o con un robot en nuestra interacción con el servicio de atención al cliente de una empresa. El reto matemático quedó superado cuando Deep Blue venció a Kaspárov, pero el procesamiento del lenguaje natural y la computación cognitiva han permitido dar un paso hacia un modelo de comprensión más humano. El sistema Watson de IBM derrotó a dos históricos de Jeopardy!, un concurso de preguntas y respuestas estadounidense, quince años después de su victoria en el ajedrez. Sin embargo, todavía queda mucho por hacer.

Miquel Montero es un ingeniero de software y científico de datos que ha pasado los últimos 17 años tratando de entender cómo funciona nuestro cerebro. Estudió y analizó los últimos avances en machine learning, ciencias cognitivas, teoría de la información, psicología computación y neurolingüística. En 2014 lanzó Atomian, una compañía que desarrolla un software de inteligencia artificial, con la ambiciosa pretensión de que un ordenador llegue a entender la naturaleza de las cosas de la misma manera en que lo hace una persona.

Miquel Montero, CEO de Atomian

¿Qué aplicaciones tiene Atomian?

No pensamos en las soluciones que podía proveer nuestra tecnología hasta que la implementamos. Nuestro producto más exitoso es un software para hospitales al que el personal médico puede realizar preguntas en lenguaje natural. ‘¿A cuántos pacientes del doctor Sánchez con cardiopatía se les ha practicado una intervención en 2015?’ El sistema entiende la pregunta asociando los conceptos con símbolos y la responde después de consultar una base de datos interna. La segunda aplicación que hemos desarrollado consiste en un programa que clasifica y extrae datos clave alrededor de un texto concreto y estamos probando su uso en banca

¿Cómo funciona el cerebro de este software?

En oposición a otros sistemas de inteligencia artificial, hemos tratado de construir una forma de representar el mundo de forma conceptual para que la computadora lo pueda entender. Lo llamamos modelo de conocimiento universal, porque se le puede explicar cualquier forma de conocimiento sin restricciones, y está basado en piezas mínimas de conocimiento, a las que llamamos átomos. La diferencia fundamental es que este sistema no procesa el lenguaje natural como hacen la mayoría, lo entiende.

¿Cómo funciona un sistema de inteligencia artificial que procesa el lenguaje natural?

Procesar significa realizar operaciones matemáticas y heurísticas en base a un conjunto de palabras para después dar una respuesta. Los modelos conexionistas, que es como se llama a estos sistemas, están basados generalmente en estadística y tratamiento de big data. Las respuestas son pre-generadas; su conjunto siempre es finito. Cada una de estas hipótesis tiene asignado un valor dentro de un índice de confianza. Cuando les haces una pregunta, eligen la respuesta que tenga un mayor nivel de confianza.

¿Cómo encaja el machine learning en este modelo?

Lo que llamamos aprendizaje no es más que la reasignación de valores que hace un sistema conexionista a las hipótesis que contiene en función del nivel de acierto o fallo ante una pregunta determinada. Los sistemas que utilizan machine learning lo que hacen, a grandes rasgos, es reforzar o debilitar las conexiones entre los nodos. Tenemos que aceptar que existe un techo para esta tecnología.

¿Cuál es el problema con estos sistemas?

La inteligencia artificial basada en estos modelos es mayoritaria. El motor de búsqueda de Google o Siri optaron por el conexionismo. Su problema está en la forma en que estructuran el pensamiento. Pueden parecer muy inteligentes, pero tienen limitaciones. Si le dices a Siri que quieres saber el tiempo, te lo dirá. Pero si le dices que no quieres saber el tiempo, también te lo dirá, porque es la respuesta predefinida que considera más probable que estés buscando.

¿Cómo puede un software entender el lenguaje natural en lugar de procesarlo?

En contraposición a los sistemas de procesado, existen los modelos simbólicos. En ellos, el cerebro de la máquina se construye alrededor de conceptos y relaciones entre estos. No es una cuestión de palabras: las palabras son una representación simbólica de la realidad. De este modo estamos enseñándo al software un lenguaje universal. Un sistema que funcione de esta manera entiende una frase o pregunta como un conjunto de átomos de información vinculados entre ellos y no necesita generar reglas específicas para cada palabra; piensa y produce su respuesta en tiempo real.

Parece más similar al funcionamiento de una red neuronal

Solo hay que ver cómo entiende las relaciones morfosintácticas. Un sistema simbólico entiende, por ejemplo, que las palabras de clase cerrada, como las preposiciones o pronombres, corresponden a operaciones propias del lenguaje. Y entiende cómo un conector puede cambiar el sentido de una oración. La diferencia entre ‘Vengo a Barcelona’ o ‘Vengo de Barcelona’ no es un mero matiz; marca el propio significado de la frase.

Es la ironía de la paradoja de Moravec: lo más fácil para un humano es lo más difícil para un ordenador

Todavía queda mucho camino por recorrer cuando una máquina necesita decenas de millones de fotos de perros para distinguirlo de otra cosa con un 80% de precisión. Sin embargo, un niño de un año lo distingue con ver cuatro. En mi opinión, la solución está en la combinación de ambos sistemas: un modelo simbólico para procesar el lenguaje y uno conexionista para procesar las imágenes.

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Samsung se alía con Google en realidad aumentada para plantar cara a Apple | Compañías

Samsung ha anunciado este miércoles en San Francisco una alianza con Google para la realidad aumentada. Un movimiento estratégico para plantar cara a Apple, más interesada en este prometedor negocio que en el de la realidad virtual. La firma surcoreana, que también es socia de Facebook y Oculus en realidad virtual (donde cuenta con sus gafas Gear VR), señaló que trabajarán junto a Google para “ampliar las capacidades de realidad aumentada de los smartphones de su familia Galaxy”.

Samsung dijo que los desarrolladores podrán usar la plataforma de desarrollo de contenidos de realidad aumentada de Google, ARCore, anunciada por el buscador este verano para generar contenidos inmersivos para Android. Según la firma asiática, la alianza permitirá llevar la realidad aumentada a todos los usuarios que disponen de Galaxy S8, S8+ y Galaxy Note8.  

La alianza entre ambas firmas llega después de que Apple lanzara en septiembre su nuevo sistema operativo iOS 11, con el que llegaba una novedad relevante: ARKit, la tecnología para realidad aumentada de Apple. Una solución que permite integrar elementos virtuales en entornos reales, lo que ofrece enormes posibilidades en formación, entretenimiento… Pero no solo. Ikea, por ejemplo, fue una de las primeras empresas en lanzar una app basada en esta tecnología para que los usuarios puedan ver cómo quedarían sus muebles en diferentes estancias de una casa.

La compañía asiática aprovechó también su conferencia para desarrolladores para presentar la nueva versión de su asistente virtual, Bixby 2.0, con mayores capacidades para entender lo que dice el usuario. Además, Samsung ha dado un paso importante y ha explicado que su nuevo asistente estará disponible en una amplia variedad de dispositivos, desde las smart TV a  frigoríficos. No quiere que su tecnología se quede rezagada respecto a Siri (Apple), Alexa (Amazon), Cortana (Microsoft) y Google Assistant, y para ello ha indicado que el SDK de Bixby estará disponible en primera instancia para determinados desarrolladores a través de un programa beta privado para en un futuro anunciar su disponibilidad al completo.

Samsung destacó que el nuevo Bixby ha mejorado su comprensión del lenguaje natural, de manera que es más fácil el reconocimiento de cada usuario y crear experiencias predictivas y personalizadas que permitan anticiparse a las necesidades de cada persona. La compañía señaló a Xataka que el nuevo Bixby 2.0 llegará en español (de EE UU) en la primera mitad de 2018. Hasta ahora, el asistente de Samsung no incorporaba el idioma español.

Durante el evento, Samsung también presentó su estrategia para el internet de las cosas y dio a conocer su visión de un mundo conectado a través de una plataforma de IoT accesible, abierta y en la nube, denominada SmartThings Cloud. Las compañía aseguró que esta plataforma constituirá uno de los ecosistemas de IoT más grandes del mundo. “Con SmartThings Cloud, los desarrolladores tienen acceso a una API compatible con todos los dispositivos que les permite crear soluciones conectadas y permitiendo acceso a un mayor número de personas. Esto proporcionará una interoperabilidad segura, servicios para el desarrollo de negocios y soluciones IoT para entornos industriales”.

Samsung mostró durante la conferencia un pequeño chip (Project Ambience) que se puede acoplar a una amplia variedad de objetos, lo que les permitirá, dijo, conectarse sin problemas. Según la compañía, la próxima generación de internet de las cosas será la “de la inteligencia de las cosas“, que combina IoT y la inteligencia para facilitar la vida de los usuarios. 

 

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La náutica innova en conectividad y diseño | Compañías

Digitalizar el mar suena a utopía, pero es lo que se han propuesto en SmartSea Technologies, una startup de Barcelona. La compañía, que comparte espacio con otros proyectos de negocios en el centro de emprendimiento Pier 01, en el Palau de Mar, está innovando en un sector que apenas comienza a recuperarse de la crisis y que no ha conseguido tener una presencia internacional significativa, a pesar de la popularidad de la náutica deportiva en su mercado base, España.

SmartSea, resultado de la fusión de la aplicación para puertos deportivos Smart Port y la red social para navegantes BlooSea, empezó en 2012 con un listado móvil de los servicios que ofrecía cada terminal portuaria. Pero en 2016 sus fundadores convinieron en que necesitaban desarrollar un producto verdaderamente disruptivo que les ayudase a crecer y marcar la diferencia.

SmartSea trabaja para llevar al mar tecnologías como el big data y el internet de las cosas

“Habíamos empezando conectando a los navegantes con los puertos, pero nos dimos cuenta de que a lo mejor, lo que teníamos que hacer era conectar a los barcos, porque sin estos no hay navegantes ni puertos”, afirma Alejandro Martínez, director general de la empresa.

En el sector automoción se lleva muchos años hablando del big data, del internet de las cosas y del coche conectado como un primer paso hacia el vehículo autónomo. Martínez y su equipo decidieron que era el momento de trasladar todos esos conceptos a la industria náutica. En esos días Seat prestó un ejemplar de su modelo conectado a BeMobile, startup con la que comparten oficinas en Pier 01, a fin de que esta trabajara en el desarrollo de aplicaciones para el auto; cercanía que en SmartSea aprovecharon para detectar posibles innovaciones extrapolables a su sector.

Fue así como surgió SmartBoat, una plataforma que permite a los propietarios de embarcaciones disponer de información de todas las constantes del barco en tiempo real. El sistema consta de un hardware que se instala de manera muy sencilla en el yate –“son dos cables”, dice Martínez– y una aplicación móvil. El dispositivo recoge los datos y los transmite a un servidor para que luego puedan consultarse en la app.

Dado que un barco pasa la mayor parte del tiempo atado al muelle, ¿qué tipo de información puede interesarle consultar a todas horas a un marinero en tierra? “Hay una gran cantidad de parámetros que conviene monitorizar como, por ejemplo, que las bombas de achique, que sacan el agua que se acumula en la sentina, la parte más baja del casco, funcionan correctamente, porque de lo contrario, al día siguiente puedes encontrar el barco hundido en el pantalán”, explica Martínez. En caso de detectar una anomalía de este tipo, un golpe, un fallo en las baterías o la entrada de una pequeña vía de agua, el sistema envía una alerta al usuario.

La aplicación SmartBoat.
La aplicación SmartBoat.

La app es capaz también de entender el contexto en el que este se encuentra (si está a bordo o en tierra) para mostrarle una información u otra dependiendo de cada situación. Si se trata del primer caso, da la posiblidad de comprobar si el yate cumple cuatro condiciones básicas para salir a navegar:si hay aceite de motor, si los grifos de fondo están abiertos (fundamental para refrigerar el motor y evitar que se recaliente), el nivel de combustible y si se llevan chalecos salvavidas.

Hacer esta lista de comprobación es clave para la seguridad del pasaje porque “el 55% de los accidentes que asiste Salvamento Marítimo es de embarcaciones de recreo, lo cual es una barbaridad”, señala Martínez. En una fase más avanzada, SmartSea aspira a incorporar funciones de mantenimiento predictivo e incluso de barco autónomo.

Alejandro Martínez (segundo por la derecha) junto con el equipo de SmartSea, en el Port Vell de Barcelona.
Alejandro Martínez (segundo por la derecha) junto con el equipo de SmartSea, en el Port Vell de Barcelona.

“Para eso necesitamos generar un historial de millas marinas recorridas”, indica. El prototipo, que ha concluido la fase de pruebas, se presentará en el Salón Náutico que se inaugura hoy en Barcelona. El evento, en el que participarán 275 empresas y en el que se expondrán cerca de 700 barcos, ha continuado adelante a pesar de las crecientes tensiones políticas en Cataluña, el principal mercado de barcos nacional junto con Baleares.

La afición por la náutica en España empezó a crecer en los años sesenta, cuando aparecieron los primeros astilleros, escuelas de navegación y empresas de alquiler. El sector prosperó hasta 2008 cuando la crisis obligó a las familias a recortar el gasto en actividades de ocio. “La recesión hizo mucho daño, con caídas de ventas espectaculares”, dice Ramón Girbau, un experto en reparación y mantenimiento de barcos que empezó a fabricar sus propias embarcaciones en 2010.

Yate Astondoa 100 Century, de Astilleros Astondoa.
Yate Astondoa 100 Century, de Astilleros Astondoa.

A diferencia de otras industrias, como la automoción, la mayoría de fabricantes de yates y veleros en España son pequeñas empresas que no están internacionalizadas, lo que les ha impedido compensar la caída del mercado doméstico con un aumento de las exportaciones. “Quedamos pocos. Si no quebraron, muchos astilleros han tenido su actividad en letargo”, señala el fundador de Girbau Boats, que construye barcos de entre 8,5 y 9,16 metros de eslora en el cabo de Creus, en la Costa Brava.

Si bien las ventas todavía están lejos de los picos de 8.400 unidades alcanzadas en 2008, el mercado se recupera. Las matriculaciones de embarcaciones de recreo crecen al mes de septiembre un 9%, hasta las 4.732 unidades. La asignatura pendiente sigue siendo la internacionalización. En los siete primeros meses de este año, la balanza comercial de España en yates y embarcaciones acumula un déficit de 104 millones de euros, casi tantos como los 107 millones de todo 2016, según estadísticas oficiales.

“Nuestra balanza comercial está claramente condicionada por la pérdida de tejido productivo en este segmento”, comenta Jaime Cortecero, director de ventas de Astondoa, empresa familiar que tiene cuatro astilleros en Santa Pola, Alicante, donde construye yates de hasta 37 metros de eslora.

Las cifras

4.732 embarcaciones se matricularon entre enero y septiembre de este año, lo que supone un aumento del 9,23%, según ANEN, la Asociación Nacional de Empresas Náuticas.

1.475 del total de barcos matriculados se destinaron al alquiler, un segmento que crece en lo que va de año un 25%.

104 millones de euros es el déficit comercial del sector a julio, según el Ministerio de Comercio Exterior.

Junto con Sasga Yachts y Rodman, Astondoa es uno de los pocos constructores nacionales que está vendiendo al exterior. “En este momento, las exportaciones suponen más del 75% de nuestras ventas, destacando América y Europa como mercados más grandes”, indica Cortecero, quien precisa que Italia es el principal competidor de España en la gama de yates superiores a 16 metros de eslora.

Sasga Yachts fabrica en Menorca, mientras que Rodman, la empresa más grande del sector, tiene tres factorías en Galicia y dos en Portugal que exportan a más de 50 países de Europa, Sudamérica, África, Oriente Medio y Asia.

Estos tres astilleros “están haciendo un buen trabajo y sus barcos están reconocidos fuera”, destaca Javier Sáez, responsable de operaciones de Disvent Ingenieros, distribuidora de material electrónico y sistemas de comunicación para embarcaciones, con sede en Barcelona.
La situación es parecida en componentes. “No hay marcas nacionales de prestigio en electrónica ni electricidad. No obstante, entre nuestros productos contamos con paneles eléctricos modulares de la empresa de Badalona Pros by Ditel que nos planteamos exportar”, refiere Sáez.

En motores marinos, Solé Diesel, empresa con sede en Martorell, lleva exportando desde los años setenta. “De lo contrario, habríamos cerrado durante la crisis”, expresa Enric Solé, presidente de la compañía que fundó su abuelo en 1912 y que obtiene en el exterior el 65% de sus ingresos, que el año pasado ascendieron a 8 millones de euros. “Tenemos distribuidores en todas partes, excepto en Estados Unidos, donde hay muchas trabas normativas”, indica.

Según datos de la Fira, organizadora del Salón, el 15% de los expositores serán empresas extranjeras procedentes de 14 países, entre los que figuran las francesas Zodiac, Jeanneau y Beneteau (junto con su filial de catamaranes Lagoon), la británica Sunseeker y la japonesa Yamaha.

“Exportar es caro, pero es uno de mis objetivos a medio plazo”, dice Ramón Girbau, para quien la única forma que tiene un astillero pequeño como el suyo de internacionalizarse con éxito es ofrecer un producto diferente en diseño y acabados. “La estética es importante, pero también hay que darle valor a la utilidad: espacios abiertos, bañera en popa con sombra para proteger del sol, un buen solárium… Hay barcos muy bonitos, pero que no se pueden disfrutar”.

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La inteligencia artificial ya está creando empleo… entre los jefes | Tendencias

La relación entre tecnología y empleo está continuamente en el centro del debate. ¿Habrá más o menos trabajo cuando los robots conquisten las fábricas? Es una cuestión que expertos y gurús intentan responder pero aún no han conseguido llegar a un acuerdo. Algunos de los estudios más recientes apuntan a que la colaboración entre humanos y máquinas inteligentes aumenta las  habilidades de los trabajadores. También que las empresas que utilizan la inteligencia artificial están creando más puestos de trabajo de los que destruyen, al menos a corto plazo, según un informe de Capgemini. Teniendo en cuenta estos datos, parece que no todo está perdido. Aunque hay truco: la mayoría de los puestos se están creando ahora mismo entre los directivos.

El informe Turning AI into concrete value: the successful implementers’ toolkit, realizado entre casi 1.000 empresas de siete sectores de todo el mundo, ha encontrado que el 83% de las empresas afirma que aplicar la inteligencia artificial está generando nuevos puestos de trabajo. Por ahora, el empleo se crea en las categorías profesionales más altas, en niveles de gerencia y alta dirección. En esta estadística, España se encuentra a la cabeza: según las conclusiones del informe, el 94% de las empresas españolas que utilizan IA están creando empleo.

Son precisamente estos puestos de jefes los menos sustituibles por robots. Los expertos que defienden que la revolución tecnológica eliminará empleos, se refieren sobre todo a los relacionados con las tareas más automáticas y que están por debajo de los puestos de mando. En ese futuro vaticinado, la inteligencia artificial vendrá para salvarnos de las tareas más tediosas y nos dejará tiempo para aquellas en las que se necesitan capacidades exclusivamente humanas, como la elaboración de juicios y las relacionadas con la empatía y las emociones.

Las empresas que creciendo con la inteligencia artificial tienen precisamente en común que la conciben como un medio para reducir el tiempo que los empleados dedican a las tareas rutinarias y administrativas y permitirles centrarse en las actividades de valor humano añadido. “Lo que de verdad queremos es que las personas con las que trabajamos puedan ofrecer el máximo de su capacidad”, explica Michael Natusch, responsable mundial de IA en Prudential.

A pesar de estos resultados —que analizan lo que está pasando ahora, no predicen qué será de nosotros en unos años—, existe preocupación sobre la posibilidad de que las máquinas desplacen a los trabajadores humanos; algo que está pasando ya en ciertos sectores. Pero la experiencia, por ejemplo, de General Electric, según su economista principal, Marco Annunziata, demuestra que para muchos puestos de trabajo la combinación de humanos y máquinas ofrece mejores resultados que cualquiera de los dos por separado. A pesar de que las fábricas emplean cada vez más las últimas tecnologías inteligentes y conectadas, los trabajadores humanos siguen siendo vitales para asegurar su rendimiento.

Según Annunziata, el trabajo entre humanos y máquinas puede aumentar las capacidades y habilidades de los empleados, lo que podría hacer que mejore su rendimiento. Uno de los ejemplos es el uso de gafas inteligentes de realidad aumentada (RA) en fábricas. En ese escenario, esta tecnología podría superponer las instrucciones de reparación de una máquina directamente sobre ella, con vídeos, gráficos y textos generados por ordenador. Según los autores del estudio, de esa forma “la realidad aumentada mejoraría la productividad porque estaría contribuyendo a desarrollar las habilidades de los trabajadores”.

Uno de los problemas con los que se están encontrando las empresas en este sentido es que la demanda de profesionales especializados ha crecido mucho más rápido que la formación necesaria para satisfacerla. “Creemos que la realidad aumentada será una pieza fundamental para cerrar la brecha de capacidades detrás de la falta de trabajadores industriales cualificados”, escribe Annunziata en HBR. Otros datos defienden también esta postura. Según el estudio desarrollado por Capgemini, la mayor parte de las empresas que han adoptado aplicaciones de inteligencia artificial de forma generalizada (el 89%) considera que esta facilita el desempeño de trabajos complejos.

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La máquina de la moral y otras ideas para que los coches tomen decisiones correctas | Tendencias

De entre todas las dudas que suscitan los coches autónomos, las que tienen que ver con su capacidad para tomar decisiones son las que más debate generan. Muchos usuarios aún temen que el coche pueda cometer un error y estrellarse. Pero lo cierto es que se equivocan mucho menos que los conductores humanos y que el drama real puede venir porque el coche tome la decisión de estrellarse y sacrificar a los pasajeros. Visto así parece parte de la trama de La rebelión de las máquinas, pero es algo que podría suceder en una situación en la que el daño fuera inevitable y el coche tuviera que decidir entre atropellar a tres peatones o estrellarse y dañar a un pasajero. Es como el dilema de accionar una palanca para que un tren arrolle a una persona o no accionarla y dejar que arrolle a cinco. Pero en la vida real. En este escenario, ¿quién enseña a las máquinas a elegir? ¿Quién decide qué es más correcto en cada situación?

El Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) trabaja con una máquina de la moral a la que han llamado Moral Machine. Es un sistema de inteligencia artificial que presenta distintos escenarios en los que los coches tienen que tomar decisiones a la hora de resolver un accidente con el menor número de víctimas posible. En estas situaciones se asume que frenar y evitar la colisión no es una opción: se trata de casos en los que el automóvil está 100% seguro de que alguien sufrirá daño pero puede actuar para seleccionar quién lo sufrirá.

Las situaciones se presentan en una página web donde cualquier persona puede jugar a decidir qué cree que debería hacer el coche en cada uno de los ejemplos. Los datos recogidos pasan a formar parte de un estudio sobre la ética de las máquinas autónomas elaborado por científicos del MIT Media Lab. En este caso, se están utilizando decisiones de la mayoría de las personas que participan para estudiar cómo los humanos creen que se deberían programar los coches autónomos. La inteligencia artificial se convierte una vez más en un reflejo de nuestras decisiones humanas.

A través de distintas preguntas, los investigadores tratan de establecer cuál sería el comportamiento más adecuado que debería tener un coche sin conductor desde un punto de vista moral para la mayoría. Analizando los resultados, los responsables han detectado que “casi por unanimidad la gente quiere coches que minimicen los daños totales”. Así lo explicaba Iyad Rahwan, director de Scalable Cooperation en el MIT Media Lab, en una entrevista para Vodafone One.

Pero aún minimizándose los daños, ¿quién debe salvarse con más prioridad? ¿Quién ha respetado las señales de tráfico? ¿Los más jóvenes? ¿Los más sanos? ¿Un médico frente a un ladrón? ¿Podrán los coches llegar a detectar si una mujer está embarazada o a qué se dedican los transeúntes? Los expertos no se atreven a vaticinarlo pero todo apunta a que esta tecnología está más limitada por las cuestiones morales que por sus posibilidades de desarrollo.

En colaboración con el MIT, los especialistas en ética y filósofos han encontrado un nicho en el que contribuir a la programación de las máquinas. Ya en 2015 se organizó un congreso en la Universidad de Stanford —uno de los puntos calientes en los que se están realizando estos debates— para reunir a ingenieros y filósofos y debatir sobre la naturaleza de las decisiones de los coches autónomos. Implementaron distintas configuraciones éticas dentro del software que controla los vehículos autónomos y luego probaron el código en simulaciones e incluso en vehículos reales.

Mientras que algunos trabajan en enseñar a pensar a las máquinas, otros defienden que los coches sin conductor no deberían tomar decisiones sobre la vida o la muerte, esa es al menos la teoría que defiende el filósofo Wendell Wallach, autor de A dangerous master: how to keep technology from slipping beyond our control. Según Wallach, asumir que los coches deberían tomar estas decisiones implica aceptar que pueden sustituirnos como agentes morales. Aunque es cierto que su procesador puede analizar los datos de la situación en milésimas de segundo y tomar una decisión, las máquinas carecen de empatía y de la capacidad de captar matices.

Más allá de las decisiones que debe tomar el coche, los pasajeros deben plantearse una cuestión fundamental: ¿te montarías en un coche que, llegado el momento, elegiría estrellarse y sacrificarte? La respuesta de la mayoría fue la primera que te viene a la mente: ¡no! Iyad Rahwan lo explica: “El problema viene cuando les preguntamos si comprarían ese coche. Su reacción fue: nunca compraría un coche que me pudiera hacer daño a mí bajo ninguna circunstancia”. Y Alfonso Rodríguez-Patón, profesor de la Universidad Politécnica de Madrid, está de acuerdo: “La mayoría de los ciudadanos van a querer que su coche les salve primero a ellos”, explica. “Piensan: “que mi coche sea seguro pero para mí primero”.

Pero probablemente en un futuro se regule el comportamiento ético de los coches totalmente autónomos alcanzando algún tipo de consenso ético. “Si no, cada fabricante podrá resolver estos dilemas de diferente manera”, añade Rodríguez-Patón. También señala que será difícil llegar a programar el comportamiento perfecto en todos los potenciales casos no anticipados o previstos. “Muchas de estas cuestiones no están todavía ni mucho menos resueltas e implican dilemas muy complejos. Que se preparen las compañías de seguros y los abogados”.

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El Reino Unido compensará con robótica la marcha de trabajadores por el ‘brexit’ | Mercados

Las empresas británicas compensarán la pérdida prevista de trabajadores de la Unión Europea como consecuencia del “brexit” con el uso de “inteligencia artificial, robótica y automatización”, según un estudio de la consultora KPMG.

Después de que esta firma realizara el estudio “Efectos del brexit sobre los ciudadanos de la UE”, un responsable de KPMG, Antonio Hernández, ha indicado en un comunicado que las empresas británicas tendrán que esforzarse para “evitar una fuga de talento”.

Para ello, Hernández, socio responsable de KPMG en España para Brexit e Internacionalización, las compañías tendrán que actuar para evitar que se vaya un millón de trabajadores capacitados de países de la Unión Europea, que representan algo más del 3 por ciento de la población activa del Reino Unido.

El experto de la consultora, en este contexto, prevé un aumento de la competencia por el talento entre las empresas en los próximos años y añade que un gran número de ellas buscarán complementar sus plantillas mediante inteligencia artificial, robótica y automatización.

De acuerdo con la encuesta, el 45 por ciento de los ciudadanos europeos que trabajan en el Reino Unido planean quedarse, un 35 por ciento se está planteando marcharse, y el 8 por ciento (porcentaje que se correspondería con el millón de trabajadores antes citado) ya ha tomado la decisión de hacerlo.

Según el expertos, ya se están percibiendo consecuencias del “brexit”, como “una disminución de las solicitudes de matriculación de ciudadanos de la UE en las universidades británicas lo que, llegado el caso, podría provocar un problema en la cantera de especialistas de alto nivel, así como una carencia de químicos, lingüistas y otros profesionales”.

Según KPMG, el perfil de los empleados más proclives a abandonar el Reino Unido son los denominados “indey”, siglas inglesas que aluden a trabajadores independientes, solicitados, formados y jóvenes.

Así, señala que la mitad de los encuestados con doctorado y el 39 por ciento de los que cuentan con una titulación de posgrado afirman que se están planteando irse del Reino Unido. Además, el 52 por ciento de los que ganan entre 50.000 y 100.000 libras (entre 54.600 y 109.200 euros) planean marcharse o se lo están pensando.

Respecto a ese colectivo, Hernández ha indicado que, debido a los escasos esfuerzos efectuados por las empresas para retenerlos, “el Reino Unido está expuesto a perder parte de sus profesionales de tecnologías de la información, creativos, ingenieros y especialistas en finanzas, por citar algunos ejemplos”.

Por todo ello, y mientras la mitad de los trabajadores europeos esperan que sus empresas se dirijan a ellos con “una manifestación clara pidiéndoles que se queden”, KPMG aconseja a las empresas actuar para evitar la fuga de talento que puede darse vinculada al “brexit”.

Así, les ha propuesto, entre otras medidas, que tomen conciencia del riesgo al que se exponen por la marcha de esos empleados, que hablen con ellos, que decidan “una estrategia para apoyar al personal ante cualquier nuevo régimen de inscripción del Ministerio del Interior británico”, o que piensen en sus inversiones en formación y en la política de retribución y prestaciones.

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Mi banco es ahora un robot | Innovación

La irrupción en el sector financiero de compañías fintech y los cambios en los hábitos de consumo de los clientes ha puesto patas arriba un negocio tan tradicional como el de la banca. “La noche es oscura y alberga terrores”, afirmaba Melisandre en Juego de Tronos. No es que los banqueros estén en medio de una lucha fratricida por el poder, como en la serie, pero quedarse rezagados en el uso de las nuevas tecnologías puede sumirlos en la oscuridad. A este entorno de cambios constantes hay que añadirle el aterrizaje de gigantes tecnológicos como Amazon, Google y Facebook, que compiten por quedarse con un trozo del pastel. Repasamos a continuación cómo están innovando las firmas tradicionales para evitar estos miedos.

  • Reconocimiento biométrico para verificar la identidad

Ni contraseñas de cuatro dígitos ni huellas digitales. La última apuesta de los bancos como mecanismo de verificación de identidad es el reconocimiento facial. El Banco Sabadell, a través de TSB, su marca en el Reino Unido, pondrá en marcha a partir de septiembre el reconocimiento de iris en su app como forma de autentificación. “Es el método más seguro que existe hoy en día. Tiene 266 características únicas frente a las 40 de las huellas. Además, con un simple vistazo podrás desbloquear la aplicación”, aseguran desde el Sabadell.

El BBVA y Bankia también se han sumado a la biometría. En el caso del BBVA para facilitar la apertura de una cuenta. El servicio de Alta Inmediata permite al futuro cliente darse de alta solo con la foto del DNI y un autorretrato. Terminado este trámite –y tras una videoconferencia con la entidad–, el usuario comienza a operar con el banco al instante gracias al sistema de verificación de identidad biométrico. Es decir, hacerse un selfie con el teléfono se convierte en el nuevo PIN y en el acceso a todos los servicios contratados.

  • De ir a la sucursal a hablar con una máquina

La inteligencia artificial ha encontrado también un hueco en el sector financiero. La robótica no se ha limitado a la mera construcción de máquinas. EVO Banco ha incorporado en su plataforma móvil una tecnología que posibilita a los usuarios operar directamente con la voz. “¿Cuánto he gastado en alimentación este año?” o “¿cuáles son mis movimientos de entre 20 y 50 euros en Carrefour este mes con mis tarjetas?” son algunas de las preguntas que responderá directamente el bot.

ImaginBank, lanzado en 2015 por CaixaBank, ha encontrado en la inteligencia artificial un motor de cambio. Los clientes pueden hablar con un robot para saber cuáles son las ofertas y promociones a su alcance. Este les guiará a través de aquellas que se adapten mejor a sus intereses y a su lugar de residencia debido a que tiene a su disposición todos los datos del usuario, desde las operaciones más frecuentes hasta cómo suele gastar el dinero.

  • El móvil, un pasaporte bancario

El 81% de los españoles utiliza un smartphone diariamente, según el último informe de Google Consumer Barometer Report de 2017. Con esta penetración de los móviles en la sociedad, los bancos han abierto un nuevo campo de batalla con las fintech y otro tipo de empresas para enarbolar la bandera de la innovación. El Santander, por ejemplo, permite el pago con el móvil –tanto con Wallet como con Apple Pay– en comercios que admitan este medio de transacción.

Las aplicaciones juegan también un papel central en el desarrollo de las nuevas tecnologías en el sector financiero. El BBVA, para evitar que sus clientes tengan que desplazarse a una oficina, permite activar y suspender temporalmente las tarjetas de débito y crédito. Bankia también ofrece este servicio al que le añade la posibilidad de un bloqueo sin necesidad de contactar directamente con la entidad.

  • Adiós al plástico, hola smartphone

Las tarjetas se están quedando rezagadas como objeto indispensable para retirar dinero de un cajero. El Santander, que ha comenzado a instalar 2.000 cajeros contacless, permite sacar efectivo y realizar otro tipo de operaciones tan solo con acercar el teléfono móvil. ImaginBank ha seguido una estrategia parecida, aunque con ciertos matices. El cliente puede duplicar su tarjeta tradicional, la de plástico, en pulseras wearable o contar con un sticker Visa contacless, que se adhiere, por ejemplo, a un dispositivo móvil. Este sticker también lo ofrece Cajamar y funciona exactamente igual que cualquier tarjeta.

Los denostados mensajes de texto son un aliado para los bancos. Ante su desuso, el BBVA o el Sabadell le han encontrado una gran utilidad en los cajeros automáticos. Solo con un SMS, el cliente puede enviar dinero a otro teléfono y retirarlo en cualquiera de los cajeros con el código que se incluye en el mensaje. De igual forma, gracias a la colaboración con la app de Bizum, ambas entidades permiten el pago desde otros servicios de mensajería, como WhatsApp.

‘Open data’ al servicio del sector financiero

El Banco Sabadell, de la mano de su venture builder, Innocells, ha puesto en marcha Kelvin Atlas, el portal público de open data más amplio del sector financiero español. Desde el banco aseguran que permitirá a cualquier usuario conocer en detalle dinámicas económicas, comerciales y turísticas mediante un mapa interactivo. “Gracias al uso de datos totalmente anónimos y protegidos se puede conocer la evolución del consumo en cualquier territorio”, detallan. La intención de la entidad es ofrecer una herramienta que aporte una fotografía actualizada que permita conocer cuáles son los sectores más activos en una región o en qué áreas de una ciudad se concentra la mayor actividad empresarial.

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Siete pilares para una buena comunicación | Fortuna

La comunicación es cada vez un pilar más importante en el éxito de una empresa. La asociación de directivos de comunicación, Dircom, considera que el departamento de comunicación funciona como un director de orquesta. Las organizaciones son bandas en las que cada vez hay más músicos tocando diferentes instrumentos, y es el director de comunicación quien aporta una visión transversal y hace que todo suene con armonía. Así lo recoge el anuario de Dircom, donde están convencidos de que el estudio de la disciplina que les ocupa arrojará un poco de luz en un mundo cada vez más cambiante. Han dividido la materia en siete áreas fundamentales, acompañadas de casos de éxito y testimonios de expertos, para ayudar a los profesionales a saber hacia dónde se dirigen las nuevas tendencias en comunicación.

  1. La confianza. El público ha perdido la fe en las instituciones tradicionales. En parte, esto se debe a que rechazan la autoridad convencional establecida y demandan un cambio. Los empleados son los principales embajadores de una compañía en este sentido, y por tanto, los que tienen más poder para construir (o destruir) la reputación de una marca. Por ello, es importante poner el foco en ellos. Además, es fundamental que las empresas definan una identidad clara y unos valores auténticos para que la gente pueda identificarse con las ideas que representa. Las organizaciones están tendiendo a llevar a cabo cada vez más acciones para acercarse a los consumidores. Es el caso de Lego, la compañía que fabrica construcciones de plástico que ha creado su propia red social para disponer de una comunidad de fans a partir de los 13 años. Lego Life funciona de forma muy parecida a las plataformas existentes, pero las imágenes que se comparten son las creaciones de este tipo de construcciones, además de que todas las fotografías deben ser apropiadas para los más pequeños. La seguridad es fundamental, por lo que los usuarios deben registrarse bajo un seudónimo y avatares de personajes de Lego. Esta aplicación llegará a España a lo largo de este año.
  2. La estrategia. Se presenta una nueva era y las empresas deben rediseñar su estrategia y el futuro de su firma. Las compañías exitosas son las que logran una buena interacción entre el usuario, el producto y la propia marca. Para ello, la estrategia tiene que construirse alrededor del consumidor, siendo creativos y conociendo las preferencias de estos para triunfar. Es el caso de Zappos, una de las empresas de zapatos de venta online. La compañía ha entendido que los empleados tiene mucho que ver en el éxito de una empresa. Por eso, su estrategia se ha centrado siempre en tener trabajadores felices, lo que repercute en una mejor atención al cliente y en una mayor cercanía con los consumidores. Esta idea nació porque en Zappos tuvieron claro desde el principio que su objetivo no era solo ganar dinero, sino también fidelizar clientes.
  3. La comunicación interna. Esta se ha vuelto cada vez más transversal y transparente. Puesto que los empleados son los portavoces que más confianza despiertan, se debe poner el foco de la comunicación en ellos, ya que manejan un intangible tan importante como es la reputación de una compañía. Las empresas deben apoyarse cada vez más en las nuevas herramientas digitales, pues estas pueden ser de gran utilidad para favorecer la comunicación entre empleados. El programa Idea de Ecoembes es un ejemplo de cómo se aplica la transversalidad en una organización. Para desarrollar este proyecto, la compañía de reciclaje pidió a sus empleados que sacaran su vena emprendedora y sugirieran ideas de negocio. La propuesta ganadora fue premiada con 3.000 euros y una semana de vacaciones. Además, las mejores ideas han sido implementadas y las personas que las sugirieron tienen un papel fundamental en su desarrollo.
  4. La comunicación móvil. Los expertos aseguran que en dos años esta será la primera forma de contacto con el usuario. Cuando prácticamente la totalidad de la población española tiene smartphone y pasa de media más de dos horas al día conectada a internet, poner el foco en la comunicación móvil resulta fundamental. La aerolínea Iberia ha puesto las nuevas herramientas digitales al servicio de la comunicación interna para crear Iberia Now. Se trata de una aplicación exclusiva para los empleados con la que estos pueden consultar, desde cualquier parte y a cualquier hora, la información más importante de la intranet corporativa. Este tipo de herramientas son un nuevo canal para comunicarse con los empleados, un sistema útil para ellos y para la empresa, que favorece que se genere comunidad.
  5. Big data’. Gracias a sus predicciones, proporciona una gran ventaja competitiva en un momento de incertidumbre. Los profesionales son conscientes de la importancia que tendrá el big data en su forma de trabajar. Sin embargo, aún no se ha implementado completamente en las compañías, pues la formación sobre el tema es escasa. Esta tecnología hará del micromarketing una realidad palpable. Algunos ya se han adelantado, el grupo de música Taburete ha logrado triunfar sin publicidad y sin sonar en las emisoras comerciales, gracias a la consultora The Good Click, que ha sido fundamental para conseguir el éxito. Analizaron bases de datos de Spotify y Youtube para observar las tendencias de escucha del público y realizaron acciones de microsegmentación para poner reclamos del grupo en la navegación digital de forma más concreta.
  6. Contenidos. Una historia bien contada transmite mejor el mensaje y los valores de la compañía. El storytelling puede ser un diferenciador entre empresas. Aplicaciones como Facebook Messenger, WhatsApp o Line revolucionarán el marketing y darán lugar a una forma de interactuar con los clientes mucho más íntima y personalizada. La información es la gran apuesta de BBVA. El banco ha convertido su página web en un canal, a través del que ofrecer a sus clientes contenidos de utilidad. En un mundo en el que cada vez hay más competencia entre los canales de comunicación, BBVA apuesta por crear contenido propio. En palabras de Ignacio Jiménez, director de comunicación corporativa de la entidad financiera: “El paradigma ha cambiado. Ahora son las noticias las que tienen que ir en busca de los lectores y no al revés.” Ya no sirve limitarse a la comunicación con los periodistas y la compra de espacios publicitarios. Para desarrollar el proyecto, el banco ha instalado diez redacciones independientes en diferentes países del mundo con el objetivo de crear información diferenciada y de utilidad para los usuarios.
  7. Empresa social. Los ciudadanos reclaman que las empresas sean sostenibles, comprometidas y transparentes, y se decantan por compañías que minimizan los impactos negativos en el entorno en el que actúan. En este sentido, el gabinete de comunicación tiene un papel clave para transmitir correctamente estas políticas y despertar la confianza de su público. El grupo de Hoteles NH ha ido un paso más allá con su iniciativa Hoteles con Corazón. Tienen claro que juegan un rol activo en las comunidades en las que viven, como reza su lema, por lo que se toman muy en serio las políticas de responsabilidad social corporativa. Una de ellas consiste en ofrecer habitaciones de hotel gratuitas a las familias de los niños que estén hospitalizados lejos de su hogar. De esta manera, el grupo hotelero pretende que las familias se ahorren los gastos del alojamiento para que los niños puedan estar acompañados de sus seres queridos mientras permanecen ingresados.

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