Guarda los tickets porque los gastos escolares pueden desgravar: cuáles y dónde | Mi dinero

Las familias murcianas podrán aplicar una deducción en el IRPF de 100 euros por la adquisición de material escolar y libros de texto en el segundo ciclo de educación infantil, educación primaria y educación secundaria obligatoria. Si no se es familia numerosa, en declaración individual, la suma de la base imponible general y de la base imponible del ahorro no puede superar los 15.000 euros. En declaración conjunta, el límite es de 30.000 euros.

Además, los contribuyentes podrán deducir el 15% de las cantidades satisfechas por gastos de custodia en guarderías y centros escolares de hijos menores de tres años, con un máximo de 330 euros en tributación individual y 660 euros en tributación conjunta. Uno de los requisitos es que ambos padres trabajen fuera del domicilio familiar. Que la base imponible general, menos el mínimo personal y familiar, sea inferior a 19.360 euros, en declaraciones individuales, e inferior a 33.880 euros en declaraciones conjuntas, siempre que la base imponible del ahorro, sea cual sea la modalidad de declaración, no supere 1.202,02 euros.

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El lujo de estudiar un libro escrito en tres dimensiones | Innovación

Los alumnos de la facultad de medicina de la Universidad de British Columbia en Vancouver (Canadá) disponen de una herramienta poco habitual en las aulas: unas gafas HoloLens que proyectan el holograma de un cerebro humano para que puedan estudiarlo en tres dimensiones. Un cerebro en mitad de la sala que los jóvenes pueden rodear, explorar y con el que pueden interactuar en función de sus necesidades de aprendizaje. Participan en una iniciativa que busca la implementación de realidad aumentada aplicada a la educación, una idea que cuenta cada vez con más adeptos.


Claudia Krebs y otros dos compañeros visualizan el holograma de un cerebro utilizando dispositivos de HoloLens

“Cuando nos propusimos desarrollar esta aplicación, queríamos asegurarnos de que los estudiantes pudieran utilizarla para adquirir de manera fácil e intuitiva una comprensión tridimensional de la compleja anatomía de las estructuras profundas del cerebro”, recuerda Claudia Krebs, una de las profesoras responsables del proyecto. “En realidad, es imposible abarcar todos los núcleos de forma dinámica con disecciones y la reconstrucción que nos ha permitido crear la tecnología ayuda a entenderlo mejor”.

La anatomía y la geografía, por citar otro ejemplo, son solo dos de las muchas disciplinas en las que la situación en el plano de sus elementos constitutivos —partes del cuerpo y países respectivamente— facilita considerablemente su entendimiento. Y la realidad aumentada ayuda a abordar la enseñanza precisamente desde esta perspectiva.

En noviembre de 2015, el Departamento de Educación de EE UU anunció la creación de EdSim Challenge, un concurso para desarrolladores y empresas tecnológicas que incentiva el uso de tecnología de realidad aumentada y virtual en el ámbito de la enseñanza e incluye premios en metálico y programas de aceleración para los proyectos ganadores. Poco después, el Gobierno francés hizo un llamamiento en su boletín oficial de educación nacional a considerar la realidad aumentada como una tecnología recomendada para ser utilizada en los institutos.

El aprendizaje resulta mucho más sencillo cuando es experiencial

Silvia Álava, psicóloga educativa y escritora

La integración de elementos digitales en el entorno natural no bloquea la percepción de lo que es real como sucede con la realidad virtual, sino que superpone sus proyecciones permitiendo la convivencia de ambos elementos. Este puente entre impresiones físicas y digitales conforma una experiencia inmersiva que motiva a los estudiantes y les incentiva a seguir aprendiendo. “En general, cualquier soporte informático tiende a aumentar la motivación hacia el estudio”, reconoce Silvia Álava, psicóloga educativa y escritora. “Y el aprendizaje resulta mucho más sencillo cuando es experiencial”.

Álava explica que la enseñanza basada en tecnología requiere de menos esfuerzo por parte del alumno, ya que le resulta más sencillo mantener la atención, aunque alerta de los problemas de que un niño se acostumbre a esta metodología y no entrene su capacidad de concentración. Krebs coincide la psicóloga y sostiene que es necesario un control por parte de los profesores para que estas herramientas sean realmente útiles. “De otra forma, existe el riesgo de que la tecnología distraiga del contenido y obstaculice el aprendizaje”, sentencia.

Otro punto a favor de la aplicación de realidad aumentada en la enseñanza es su tiempo de respuesta: el feedback suele ser inmediato. Es lo que sucede con MedCognition, un software que utiliza esta tecnología para ofrecer una simulación de un enfermo o herido con el que los profesionales sanitarios puedan practicar antes de atender a pacientes reales. La diferencia principal entre uno de los maniquíes mecánicos que se suelen utilizar en los hospitales y esta solución reside en su capacidad de reacción. “Nuestro simulador puede mostrar cambios sutiles en el color de la piel y movimientos musculares específicos que se asocian con cierta dificultad para respirar mientras alguien le está tratando”, expone Kevin King, CEO de la empresa. “Trabajas con sus síntomas en tiempo real, y eso no puedes hacerlo con un muñeco”.

El descubrimiento de las virtudes de la realidad aumentada aplicada a la enseñanza no es nuevo. La compañía zSpace lleva diez años trabajando en un producto que redefina los procesos formativos mezclando esta tecnología con realidad virtual que comenzaron a vender a partir de 2013. Hoy están presentes en más de 600 colegios en EE UU, una treintena en China y más de 150 universidades alrededor del mundo.

A esto se dedican en zSpace

“El aprendizaje precisa de un entorno de colaboración, una interfaz de usuario intuitiva y una experiencia todo en uno que permita a los usuarios moverse libremente por este ecosistema”, enumera Mike Harper, director de márketing en la empresa. En su opinión, el modelo debe estar centrado en el estudiante para que este se involucre en el proceso formativo a su propio ritmo y tiene que permitir el aprendizaje colaborativo para que los alumnos puedan trabajar juntos.

Uno de los libros de la compañía de Burguera en acción

La inversión en este tipo de iniciativas no parece en absoluto una apuesta descabellada. Iker Burguera es un ingeniero de telecomunicaciones que tenía a su cargo a más de 100 personas cuando comenzó a trabajar en un libro infantil utilizando esta tecnología. “Me acordé de los cuentos pop-up que leía de pequeño, esos que abres y sale un castillo de cartón en tres dimensiones”, explica.

Publicó una edición de su primer libro en Amazon traducido a tres idiomas —euskera, español e inglés—, convencido de que no tendría mucho éxito. Ahora tiene 31 años y hace un tiempo que dejó su empleo para profesionalizar su idea y fundar Educa Reality, la compañía con la que ha publicado su cuarto libro traducido a 11 idiomas gracias al apoyo de la aceleradora BerryUp.

Libros de Educa Reality

La empresa de Burguera busca fomentar la lectura comprensiva en niños de entre 5 y 10 años. En sus libros, para desbloquear algunas páginas tienes que resolver una serie de retos, que van desde acertijos a preguntas matemáticas. “Si quieres ver la página 15, tienes que responder correctamente a una pregunta sobre algo que has leído anteriormente, así se afianza el proceso de aprendizaje”, aclara. “La realidad aumentada es la tecnología perfecta para mezclar el mundo físico y el virtual, que no tienen por qué estar separados”.

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El 39% de los alumnos en riesgo saca mejores notas de las esperadas | Fortuna

Uno de cada tres alumnos españoles menores de 16 años (36%) ha repetido curso al menos una vez. Un dato preocupante si se compara con las cifras de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), en los que la cifra se reduce de media al 15%. “La tasa de repetición española es realmente muy alta”, afirmó ayer el catedrático de sociología de la Universidad Complutense de Madrid, Julio Carabaña, uno de los 11 expertos que ha participado en la elaboración del informe Indicadores comentados sobre el estado del sistema educativo español 2017, coordinado por la Fundación Europea Sociedad y Educación y apoyado por la Fundación Ramón Areces. “Además, su estabilidad a lo largo de los años muestra que es una característica del sistema educativo”.

Para prueba de ello basta mirar las cifras de la tasa de idoneidad española a lo largo de los años. Este dato, que hace referencia al porcentaje de alumnos que se encuentra en el curso escolar natural según su edad, se ha mantenido parcialmente estable en los últimos tiempos. Si en el curso 1992-1993 se situaba en el 60,6%, en la etapa 2014-2015 llegó al 63,9%. En medio, unas más elevadas, como la lograda en el curso 1998-1999 (64,6%) y otras mucho más bajas, como la alcanzada en 2005-2006 (57,7%). “Sea como sea, los números no han variado de forma notable”.

Para Carabaña, una de las singularidades más reseñables es el impacto que la crisis económica ha tenido en la tasa de idoneidad. La cifra mejoró a medida que aumentaba la recesión económica, llegando al 58,7% en 2008-2009, al 61,7% en 2011-2012 y al 63,9% en 2014-2015. Las razones de este fenómeno, sin embargo, no parecen estar tan claras como los números: “Puede achacarse a una madurez y sensatez de los alumnos, que anticipándose a las dificultades del mercado, vieron que una salida interesante era la de estudiar”. O quizá al empeño de los profesores, que ante las dificultades que se preveían, se volcaron con los estudiantes para que sacasen sus estudios adelante. Sea como sea, y aunque las tasas de repetición hayan disminuido, los números de España siguen siendo de los peores de la OCDE.

Una de cal y otra de arena. Frente a estos malos resultados, España destaca en otros aspectos como la resiliencia educativa, un concepto que hace referencia a aquellos estudiantes que, pese a vivir unas condiciones socioeconómicas adversas, sacan sus estudios adelante, sobreponiéndose a las expectativas marcadas por su situación material. Así, España ocupa nada menos que el segundo puesto de la OCDE, con una tasa del 39%, solo por detrás de Estonia (48%) y muy por encima de la media (29%) y de otros países como Gran Bretaña (35%), Alemania (33%) o Dinamarca (27%).

Los alumnos de entornos desfavorecidos son 11 veces más proclives a repetir

“Hay que recordar que los estudiantes que se mueven en entornos desfavorecidos son casi 11 veces más proclives a repetir que aquellos de entornos acomodados”, insistió el sociólogo de la Universidad de Zaragoza, Pau Mari-Klose. Estas situaciones vienen determinadas por planos como el individual, en el que entran cualidades como la motivación, las ganas, el miedo o la inseguridad, “y que por supuesto no son innatas, sino que vienen motivadas por factores externos”. También dan que hablar el plano escolar, el plano familiar y el plano comunitario, que hace referencia a los recursos públicos disponibles, como el fácil acceso a una biblioteca o al transporte público con el que acudir al instituto. “Aumentar la resiliencia supone intervenir en todos estos niveles, y España no lo hace mal del todo, aunque sigue habiendo altas tasas de abandono y de repetición de curso escolar”.

El citado informe también hace referencia a otros aspectos que determinan el resultado de los alumnos, como la tasa de autonomía escolar con la que cuentan los directores y docentes, es decir, la capacidad de implantar innovaciones y métodos formativos diferentes, así como de tomar decisiones por sí mismos. “La autonomía no es buena ni mala de por sí, sino que depende de cómo se ejerza”, recordó Miguel Ángel Alegre, del Instituto Catalán de Evaluación de Políticas Públicas (Ivàlua),España, con un 57%, es el tercer país de la OCDE con menor grado de autonomía. Pero hay que recordar que más soberanía “puede provocar segregación entre las escuelas, por perfiles de alumnos según rendimiento o nivel económico de las familias. Puede llegar a ser nociva para escuelas sin recursos humanos y materiales, por lo que también hay que vigilarla”, recordó.

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PISA: Schleicher: “Puedes perder unas elecciones por la educación, pero no ganarlas” | Fortuna

La alfabetización era descifrar un texto, entender cada una de las palabras, y si surgía alguna duda, saber resolverla gracias a otro escrito o una enciclopedia. Pero eso era antes. “La alfabetización del siglo XXI ya no es saber leer. Ahora, si no comprendes algo, lo buscas en Google y rápidamente surgen miles de respuestas. Por eso hoy la alfabetización consiste en saber distinguir lo concreto de lo accesorio, diferenciar entre lo verdadero y lo falso”. Así de contundente se mostró esta mañana en Madrid, en un desayuno organizado por Nueva Economía Forum Europa, Andreas Schleicher, el padre del famoso informe PISA, que elabora la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), al que cada año mira la comunidad educativa de todo el mundo. Sin embargo, continuó, en Europa no se han hecho avances significativos en la última década para impulsar el sector. Mucho menos en España.

“Si hay una lección que hemos aprendido es que no podemos salir de una crisis con políticas de estímulo e imprimiendo billetes, sino dando competencias y habilidades a la gente para que la sociedad avance”, prosiguió. Pero eso no interesa, porque una transformación plena en esto implica realizar un esfuerzo a muy largo plazo, sin soluciones rápidas. “Puedes perder unas elecciones por la educación, pero no ganarlas”.

Sin embargo, merece la pena apostar por el cambio, insistió Schleicher, poniendo como ejemplo a Finlandia, Corea del Sur o China, países que tenían problemas hace 30 años y que hoy son punteros porque en su momento adoptaron las medidas necesarias. La primera de ellas, continuó, es dejar de hacer más de lo mismo: “En España hay miles de universitarios que no encuentran trabajo y miles de empresas que no dan con los perfiles que necesitan. Está demostrado que más educación no significa por sí mismo tener más competencias y habilidades”.

También es necesario impulsar una oferta formativa atractiva para todos los estudiantes. Para el experto de la OCDE, que el 35% de los jóvenes españoles solo tenga bajo el brazo un título de educación obligatoria es una muestra de la falta de relevancia que le ven a la formación tal y como está planteada: “Si un supermercado ve que a lo largo de los años el 35% de los usuarios entra y no compra nada, seguro que cambiará su inventario y oferta”. Pero donde España debe llevar a cabo reformas con carácter urgente, en opinión de Schleicher, es en sus métodos docentes y en la forma de examinar a sus alumnos: “Los estudiantes españoles siguen estancados en los exámenes de PISA porque aquí se premia la memorización, y eso es algo que ya no funciona. Si nuestras pruebas se basasen en repetir lo aprendido España estaría en cabeza”.

Si el examen de PISA se basase en repetir lo aprendido, España estaría a la cabeza

 

Pero para cambiar todo esto, además de una visión de futuro a largo plazo, hace falta que la voluntad se materialice en aspectos tales como un pacto nacional por la educación, para que sea intocable y no cambie cada legislatura. “Ningún país avanzado politizaría nunca la educación”. Solo de esta manera podrán llegar los avances que tanto necesita el panorama formativo español, ya que, hoy más que nunca, el profesional que no está preparado para afrontar la tesitura se convierte en un agente totalmente vulnerable. “Para quienes tienen las capacidades requeridas a punto, el momento actual es apasionante. Pero quien está un poco por detrás corre el riesgo de quedarse al margen. La educación está polarizando la sociedad”.

El fin último de todas estas reformas, prosiguió Schleicher, es llegar a dotar a los estudiantes de la capacidad de poner en común todo el conocimiento aprendido en cada materia. “Hay que pensar la enseñanza como algo colaborativo, no con un examen que muestre qué ha aprendido cada cual en cada asignatura de forma individual. La resolución de problemas depende de ser capaz de reunir todas las piezas y desglosarlas”. De hecho, reconoció, en PISA están inmersos en modificar el método de sus pruebas, para analizar el grado en el que los jóvenes son capaces de ver el mundo desde diferentes perspectivas, “de una manera realmente científica”, recalcó.

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