Cómo motivarse para trabajar cuando todo el mundo está de vacaciones | Talento

Durante la temporada de vacaciones todo se ralentiza. Los plazos para completar tareas se alargan y dependen de la fecha de vuelta de algunos compañeros. Hay menos reuniones o son menos productivas porque no están todos los responsables clave para tomar decisiones definitivas. Agosto se alarga como un domingo eterno y estar en el trabajo puede parecer frustrante cuando tienes que adaptarte a la escasa disponibilidad de clientes y jefes. En estos momentos es fácil sentirse desmotivado, no solo por las dificultades en el trabajo, sino por pensar que eres el único pringado trabajando

Para paliar esa sensación y aprovechar el tiempo lo máximo posible, los expertos recomiendan centrarse en tres tareas importantes para las que habitualmente no encontramos tiempo. Así lo explica la speaker Dorie Clark en Harvard Business Review, “obviamente, es más divertido si eres el que está de vacaciones. Pero incluso si no es así, todavía puedes aprovecharte de los beneficios de que otros disfruten de su tiempo libre”.

  • Aprovecha que recibes menos correos para concentrarte mejor

Las distracciones en el trabajo reducen la productividad: hay estudios que aseguran que cuando algo interrumpe tu momento de concentración tardas hasta 22 minutos en volver a estar plenamente centrado en la labor que abandonaste. Y recibir correos electrónicos urgentes tiene mucho que ver con esto porque te obliga a desconectar de lo que estabas haciendo y contestar.

Alternar tu atención entre estas tareas que haces casi sin pensar y aquellas en las que tienes que centrarte con una atención dirigida hace difícil separar los espacios y trabajar en las tareas significativas. Pero cuando todo el mundo está de vacaciones, el nivel de mensajes entrantes cae drásticamente. Tienes más libertad para programar bloques ininterrumpidos de tiempo para hacer frente a los proyectos importantes que has estado postergando y que podrían beneficiar significativamente tu carrera.

  • Quítate de encima las tareas menores

Si aun así esa idea no te convence, puedes complementarla con todo lo contrario y dedicar unos días para hacer tareas menores que te hayan estado impidiendo ser productivo durante el resto del año. Las tareas pendientes que nunca acabamos de cumplir se acumulan en la parte de atrás de tu cerebro y de vez en cuando aparecen recordándote que deberías prestarles atención. Esas tareas no son tan imprescindibles como tus objetivos principales, pero tienen que hacerse igualmente. “Si te sientes desmotivado, te darán una sensación de logro al final del día”, explica Clark. Son cosas como contestar emails antiguos o devolver llamadas, revisar proyectos, crear un sistema para organizarte…

  • Haz contactos. Los que están trabajando están tan solos como tú

Hacer networking es otra de las tareas que más descuidamos en el día a día, cuando el volumen de trabajo no nos deja pensar en otra cosa. Pero es cierto que crear relaciones laborales nuevas y dedicar tiempo a mantener las ya iniciadas es algo que puede marcar el desarrollo de tu carrera profesional. Según Steve Cadigan, vicepresidente de talento de Linkedin, “el 80% de la gente encuentra su segundo trabajo a través de alguien a quien conoció en su primer puesto”. Durante las vacaciones de verano, las personas que siguen trabajando pueden ser más receptivas y aceptar con más facilidad una invitación para reunirse.

“Es posible que te sientas desanimado si a cada correo que envías te devuelven una respuesta automática que te recuerda que eres el único que no está de vacaciones”, cuenta Clark. “Pero a cambio consigues tiempo ininterrumpido para concentrarte, para limpiar las telarañas que han obstaculizado tu productividad y para conectar con colegas y mejorar tus relaciones”.

A estos consejos se pueden añadir otras opciones que tienen que ver con la distribución del trabajo en la empresa y los horarios laborales. Diana Navarro, psicóloga laboral, habla de la opción del teletrabajo y los horarios flexibles, “que te hacen sentir menos esclavo de la oficina” y la posibilidad de tener viernes libres o jornada reducida para poder aprovechar los fines de semana. Ánimo, septiembre ya está aquí.

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Esade: ‘Management’ entre viñetas | Fortuna

En la producción del cómic encontramos una maquinaria que requiere coordinación extrema y trabajo puntual para poder publicar a tiempo y de forma periódica. Un proceso en el que la obra circula de manera lineal, secuencial y sincronizada entre el guionista, el dibujante, el entintador, el colorista y el rotulista, todos ellos bajo la supervisión del editor. Se requiere un perfecto equilibrio, dado que cualquiera de los resultados generados por los participantes en este circuito condiciona el resultado final. En España hay un gran potencial de dibujantes trabajando en todo el mundo para las principales editoriales. Existen agentes especializados que potencian su talento y proyección internacional, como el caso de Alberto Garrido, agente de Infinitoons Agency, quienes ya tienen más de 10 años de experiencia en el terreno.

Realizando una inmersión en este mundo, es muy curioso analizar los diferentes formatos, algunos más uniformes y estables a lo largo de toda su historia como Watchmen o los más dinámicos y creativos como el de Akira. Destaca la velocidad y la fluidez que imprimen desde Marvel, gracias a que una viñeta lleva a la otra, jugando con la vista y atención del lector con una pulida técnica a la altura de los mejores publicitarios.

BELLAS ARTES Y GESTIÓN EMPRESARIAL

Sección elaborada por profesores de Esade que analiza diferentes ramas de las bellas artes bajo la óptica de las lecciones que pueden extraerse para el management.

Con personajes de todos los estilos, es sorprendente cómo nuestros superhéroes más admirados sobreviven más de 75 años. Clark Kent, Superman, lleva entre nosotros desde los años 40. Siendo periodista del Daily Planet, tiene acceso a todo un sistema de información imprescindible para poder operar de forma inmediata y con garantías, muy relevante en la época porque no había el acceso y la disponibilidad que hoy nos proporciona internet.

Estas profesiones se actualizan, como es el caso de Peter Parker, Spiderman. Desde su etapa de estudiante y fotógrafo en el Daily Bugle ha evolucionado en su carrera potenciando su talento. En los últimos dos años se ha convertido en empresario fundador y presidente de su propia compañía, Parker Industries. Un ejemplo de emprendimiento en el ámbito científico y de la innovación que, sin duda, demuestra el camino hacia la felicidad y la autorrealización del protagonista. Los mayores de 40 ya detectamos su potencial cuando en sus inicios empezó a fabricar sus propias telarañas, demostrando conocimiento, actitud y visión.

Peter no es el único empresario en el mundo del cómic. Bruce Wayne, Batman, es propietario de Wayne Enterprises, empresa familiar con una clara dimensión social. Gracias a la Fundación Wayne, es posible canalizar sus ayudas y manifestar su preocupación por el bienestar de Gotham City.

O por ejemplo, Tony Stark, Iron Man, propietario de Stark Industries, especializada en sus orígenes en la venta de armas, la cual ha evolucionado hasta una compañía tecnológica puntera. Se trata de una compañía que, en la saga de La guerra de las armaduras, sufre una opa hostil y pierde el control de la compañía. Los nuevos gestores cambian el rumbo estratégico, centrándose en un nuevo cliente objetivo: Los Villanos. Las armaduras bajan de precio, obteniendo menos margen pero más rotación, enfocándose a un segmento aparentemente más masivo. Un ejemplo de descremado de precios, porque partiendo de un precio alto solo apto para clientes pioneros, procedemos a bajar precios progresivamente para dar acceso a otro tipo de clientes, en un proceso de democratización del producto, con sus lógicas consecuencias.

Pero el cómic no olvida la igualdad de género. Wonder Woman, que celebró su 75 aniversario el año pasado, fue la primera superheroína y única mujer en este ámbito durante mucho tiempo. En una época dominada por el machismo en los cómics, su misión de traer la paz al mundo del hombre tuvo gran impacto hasta nuestros días. Llegó a ser nombrada embajadora honorífica de las Naciones Unidas por la igualdad género, movimiento que se inició el 21 de octubre del año pasado y que lamentablemente no culminó debido a las voces discordantes contra el personaje de ficción. Siguieron su estela Canario Negro, la Bruja Escarlata, la Viuda Negra o Tormenta, que son auténticas heroínas diseñadas en femenino desde su concepción. Otras como, por ejemplo, Supergirl, Batwoman, Spider Woman, son la contrapartida femenina de los respectivos superhéroes masculinos.

 

Joan Riera es profesor de Dirección General y Estrategia de ESADE

Recomendaciones

Wonder Woman. William M. Marston y Sadie H. Marston, 1941

Iron Man. Stan Lee, 1963

Watchmen. Len Wein y Barbara Kesel. 1986

Dilbert. Scott Adams, 1989.

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Qué aprender de la danza | Fortuna

 ¿Debería el buen directivo dedicar unas horas a la semana a bailar? Sí, sin dudarlo. La danza puede favorecer el desarrollo de las habilidades de un directivo y su equipo.

Tres de las Bellas Artes utilizan el cuerpo para expresarse, en orden creciente: música, teatro y danza. Siendo la expresión corporal, no se entiende la danza sin el cuerpo. Sin embargo, en nuestra vida cotidiana y en la empresa, el cuerpo se utiliza poco como herramienta de comunicación. Aunque las personas somos alma, mente y cuerpo (entendiendo por cuerpo toda nuestra forma externa: rostro, gestos, movimientos…), vivimos en gran parte desconectados de nuestro cuerpo. ¿En qué consiste esta desconexión? Los ejecutivos tendemos a compartimentar nuestro comportamiento: durante la jornada laboral estamos en modo pensante, trabajamos con nuestra mente. Después, si disponemos de tiempo, pasamos al modo físico, utilizamos nuestro cuerpo. Y por último, al llegar a casa y reunirnos con la familia o amigos, entramos En el modo emotivo. Nuestras vertientes mental, física y emotiva interactúan de forma limitada. Los bailarines aúnan estos tres ejes del ser humano para comunicarse con el público. Los no bailarines en cierto sentido desaprovechamos nuestro cuerpo, nos comunicamos a expensas de él. Concentramos nuestros esfuerzos como comunicadores en el texto del mensaje, en redactar informes, preparar transparencias, planificar la agenda … y olvidamos que a través de nuestro cuerpo podríamos transmitir tantos pensamientos y sentimientos que no sería necesario hablar tanto. Nuestro cuerpo es nuestro gran desconocido, no somos conscientes de que, queramos o no, él se expresa. Sólo por cómo andamos, por cómo nos sentamos, cómo saludamos, cómo entramos en nuestro despacho, cómo miramos a nuestro colaborador… estamos comunicando. Los bailarines conocen su cuerpo y saben exactamente qué expresa en cada movimiento. Nosotros no, y por eso nuestro cuerpo nos traiciona. Nuestro rostro, nuestra postura, nuestros gestos… transmiten muchas veces mensajes que nuestras palabras niegan. Sin embargo, nuestros interlocutores primero nos ven, y sólo después nos escuchan. Si lo que ven no les convence, no escucharán o no creerán lo que escuchan.

La danza como disciplina podría ayudar a los ejecutivos a conectar con su cuerpo, conocerse mejor, entender qué expresa su forma y canalizar sus sentimientos y pensamientos para que su cuerpo les ayudara a comunicarlos. Fruto de ese conocimiento, el directivo aprendería a comunicar con su cuerpo y discernir el poder que como comunicador eso le confiere. Podría sustituirlas palabras por un gesto, una mirada, una forma de andar, de entrar en una reunión o salir de ella, de saludar a un colaborador, de sentarse a negociar…, y disfrutar de ello. Lo interesante de este proceso es que a través del entrenamiento corporal los no bailarines pueden aunar mensaje verbal y mensaje no verbal y lograr la coherencia. Así lo que piensan, sienten y dicen se alineará con lo que su cuerpo expresa, y éste no les traicionará expresando emociones e ideas diferentes de las que su voz transmita.

El baile puede también ayudar al directivo a ejercitar la capacidad de concentración. El bailarín sale a escena y se entrega con todo su ser. Sería impensable estar bailando y tener la mente focalizada en otro tema. Esa capacidad de concentración y de abstracción de todo lo demás puede ser muy necesaria para el directivo en determinados momentos. Bailar, a cualquier nivel, desde el principiante amateur hasta el primer bailarín de una compañía, es una actividad que se ejercita con los cinco sentidos.

Otras variables importantes de la danza son la disciplina y el esfuerzo, todas ellas virtudes necesarias en el mundo empresarial. Y si no hay tiempo para bailar es siempre recomendable experimentarla como espectador, ya sea ballet clásico o danza moderna. La danza es pasión, diversión, creatividad, ingenio, emoción. Todo buen espectáculo de danza es un estímulo para los sentidos, y un impulso para la imaginación. Al no estar delimitada por el texto, como el teatro, la danza necesita de la interpretación del espectador, es una invitación constante a la decodificación y por tanto, un acicate para innovar, crear.

 

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Encontrar el equilibrio entre un trabajo, la familia y tener una startup | Autónomos

Tener un trabajo, una familia y lanzar una startup. Hay personas que tienen su puesto de trabajo y su familia, pero se les ocurre una buena idea de negocio y deciden lanzarla, ¿cómo se puede compaginar todo ello? Pues parece ser que es posible, y Gordon Light, empresario en esta situación expone cómo. Light ha entrevistado en su podcast a más de diez personas en la misma situación. Estos son sus consejos:

  • La familia lo primero. A pesar de las responsabilidades, este tipo de empresarios aseguran que la familia debe ser prioritario. Si te encuentras bien en este sentido, todo lo demás fluye y es más sencillo.
  • Priorizar la salud. Si no hay salud no hay nada, por lo que es muy importante mantener un estilo de vida saludable, comer bien, practicar deporte, descansar por la noche, desconectar en vacaciones, etc. Este estilo de vida hace a la persona más productiva, por lo que al final es mejor dedicar unas horas al día a trabajar, pero también a todo esto.
  • Ser agradecido y humilde. Tener una buena actitud para con los demás es fundamental para que las cosas fluyan. Cuando se está a tantas cosas es básico tener una buena relación con los demás, agradecerles su apoyo, y valorar su labor. De esta manera, los trabajadores estarán más motivados, tu familia más contenta y las cosas saldrán solas.
  • Trabajar de forma inteligente. Cuando tienes un trabajo, una startup que dirigir y quieres dedicar tiempo a tu familia, es vital que trabajes de forma eficiente y eficaz. Saca partido de las herramientas que te ayudan en tu trabajo del día a día, y exprime cada minuto que pases en tu trabajo o en casa. No “pierdas el tiempo” viendo la tele, por ejemplo, sino que disfruta de conversaciones o momentos con tu familia.
  • Crea vínculos. Con las personas con las que más tiempo pasas es con las que tienes que establecer esas relaciones personales. Teniendo confianza con tus compañeros o socios es más fácil que los negocios salgan bien. Remar todos en la misma dirección en fundamental para que la actividad empresarial tenga éxito.

El secreto, por tanto, está en aunar familia, salud y buenas relaciones interpersonales con los compañeros, además de perseguir las máximas de eficiencia y eficacia en el día a día.

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El miedo que experimentas al cambiar de trabajo y cómo combatirlo | Talento

El miedo al cambio es parte de la naturaleza humana, también cuando tiene que ver con tu carrera profesional. Las cosas que conocemos nos transmiten seguridad porque son previsibles y las tenemos bajo control. Pero cuando se avecina un cambio, llegan con él un montón de incertidumbres, situaciones nuevas y difíciles de predecir que nos asustan. Es necesario entender que este temor es un sentimiento normal cuando vas a cambiar de trabajo, tanto si es por voluntad propia como si no es algo que hayas elegido. Pero es importante que estés atento a él para que puedas reconocer cuándo se convierte en algo que te aleja de buscar o aceptar un trabajo que te llene en lugar de conformarte con el que tienes solo porque ya lo controlas.

Cada vez tendemos más hacia una vida profesional en la que un trabajo para toda la vida resulta imposible de encontrar, y muchos jóvenes ya ni siquiera se lo plantean. El Instituto McKinsey asegura que los millennials tendrán 11 trabajos a lo largo de toda su vida. Eso supone muchos cambios y miedos a los que enfrentarse. Le ponemos nombre y apellidos a las distintas inseguridades que puedes sentir para que sepas a qué te enfrentas y sea más fácil ganar la batalla.

Es quizá el temor más primitivo y el más obvio. Pero a día de hoy también resulta poco productivo: vivimos en una sociedad que cambia constantemente y cada vez se hace más necesario aprender a tolerar la incertidumbre. Ahora todo parece ir más rápido y en medio de esta cuarta revolución industrial el futuro de los trabajos es difícil de prever. “Cuando hacemos caso al refrán Más vale malo conocido que bueno por conocer estamos refiriéndonos a este miedo”, explica Diana Navarro, psicóloga laboral. “Pensar así hace que te estanques a cambio de seguir sintiéndote seguro. Los pensamientos catastrofistas te inmovilizan”.

Hay algunos profesionales que son muy conscientes de esta situación y se lanzan al vacío sin saber si hay red. Se trata de los emprendedores que, a la fuerza, tienen que superar el miedo a lo desconocido cada vez que toman decisiones arriesgadas.

Lo fácil —lo que no da miedo— es quedarse en un trabajo que dominas y no te exige demasiado o que te ofrece pequeños retos que controlas. El problema es que evitar los grandes retos es algo dañino para tu bienestar. Tus actividades diarias pierden emoción cuando las repites de forma rutinaria. “Superar desafíos aumenta la seguridad en ti mismo y te hace sentir más capaz de cara al futuro”, explica Navarro. “También te da seguridad pensar que, aunque no lo tienes todo controlado, vas saliendo airoso de los baches cada vez que te los encuentras”. Resolver problemas nuevos desarrolla la creatividad y la autoestima, según los expertos, y es una parte muy importante del desarrollo personal.

  • Miedo a no ser suficientemente bueno

Esta es quizá la razón más consciente por la que la gente se niega a cambiar de trabajo. “Está relacionado con la inseguridad y la falta de autoestima, aunque no es necesariamente síntoma de ningún trastorno”, explica Navarro. Cualquiera puede sentirse abrumado ante la idea de ocupar un puesto de más poder. Los sentimientos de no estar suficientemente preparado para el trabajo que te ofrecen son habitualmente manifestaciones de dudas sobre ti mismo. Pero hay muchas formas de superarlas.

Una de las técnicas se resume en Finge serlo hasta que lo consigasfake it until you make it—. Esta estrategia, propuesta por Amy Cuddy, investigadora especializada en lenguaje corporal, asume que nuestro comportamiento puede alterar los niveles cerebrales de testosterona y cortisol e incluso mejorar nuestras probabilidades de éxito cuando nos enfrentamos a una situación estresante. Compórtate como si pudieras hacerlo, y podrás hacerlo.

Tener miedo es, en parte, lo que nos mantiene vivos. Pero no está bien dejar que esos miedos te impidan avanzar y encontrar un camino que podría hacer que tu vida fuera mucho mejor personal y financieramente. Así lo explica Patricia DiVecchio, autora de Trabajo Evolutivo: Desarrollando su potencial en tiempos extraordinarios, y presidenta de International Purpose, que ha estado ayudando a personas a manejar sus temores y descubrir su potencial y propósito en el trabajo. “Habitualmente tenemos miedo del conflicto que los cambios que podrían crear dentro y fuera de nosotros mismos”, explica.

Y esto sucede incluso cuando los cambios nos pueden llevar a tener más éxito del que tenemos ahora. Conseguir lo que más queremos en la vida puede ser aterrador. “Hay una enorme responsabilidad en triunfar: implica tomar decisiones importantes, trabajar más y más duro, asumir que ciertas cosas se escaparán a nuestro control”.

¿Qué puedo hacer?

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