El fondo de pensiones de los curas españoles renta un 540% desde 1989 | Mercados

El número 110 de la calle San Bernardo de Madrid esconde un secreto. Dentro de un edificio de ladrillo de 75 años, que alberga la Parroquia de los Dolores (de la congregación San Pedro Apostol), tiene su sede Serviclero, una cooperativa fundada para dar servicio a sacerdotes españoles con pocos recursos.

Allí se pueden comprar alzacuellos, mitras, sotanas y sagrarios (también en su web Serviclero.com), pero además se puede contratar uno de los planes de pensiones más exitosos del panorama nacional: el de la Mutualidad del Clero. Eso sí, hay que ser cura o familiar.

Rentabilidad del plan de pensiones de la Mutualidad del Clero desde diciembre de 2009.
Rentabilidad del plan de pensiones de la Mutualidad del Clero desde diciembre de 2009.

La Mutualidad del Clero es una entidad aseguradora sin ánimo de lucro, supervisada por la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones (DGSFP) y que tiene como objetivo “ofrecer al clero y a las personas vinculadas la cobertura de sus necesidades de previsión, ahorro y seguro”, según explica la propia entidad. Los sacerdotes pueden contratar allí seguros de accidentes, de salud, de repatriación, y también un plan de pensiones con el que tener unos ingresos extra tras su jubilación.

Este vehículo ha logrado una rentabilidad acumulada desde su creación del 540% desde que se creó en diciembre de 1989. En términos anuales, su rendimiento medio ha sido del 6,88%, muy por encima de la media obtenida por el resto de planes de pensiones del sector para ese periodo (4,49% en los planes individuales y 6,3% en los planes de pensiones de empresas). Estos rendimientos no son solo algo del pasado. En lo que va de año el plan de pensiones de los curas ha rentado ya un 6,27%, según se explica en su propia web.

Los diez mandamientos de la gestión

¿Cómo es posible que haya obtenido unos rendimientos tan grandes? En parte por Invercaixa, ahora Caixa Bank Asset Management– la gestora encargada de asesorar a la Mutualidad, y empresa líder en la administración de planes de empleo (los promovidos por una compañía para pagar una parte del sueldo de sus empleados.

Pero no solo. También ha contribuido el buen hacer de la junta rectora de la mutualidad, que ha plasmado en su código de conducta de inversiones financieras, los 10 mandamientos para gestionar los ahorros de los sacerdotes.  

  1. Contar con el asesoramiento de Invercaixa.
  2. Aplicar los criterios de universo inversor exigente y de diversificación para reducir riesgos.
  3. No realizar nunca ventas en corto (apuestas que se benefician del desplome de la Bolsa).
  4. No operar nunca intradía.
  5. No realizamos operaciones en mercados de futuros ni opciones.
  6. Invertir exclusivamente en valores que coticen en mercados organizados.
  7. Tener siempre una visión a medio y largo plazo.
  8. Vigilará el necesario equilibrio entre tres principios: seguridad, liquidez y rentabilidad.
  9. No invertir en valores de la industria armamentista ni farmacéutica.
  10. Perseguir siempre el beneficio de los mutualistas con espíritu humanista cristiano.

El tamaño del plan de pensiones de los curas es pequeño, algo más de 13 millones de euros, que pertenecen a 2.700 mutualistas. De todos ellos, ya hay 900 que están cobrando una pensión vitalicia.

El producto tiene la peculiaridad de que cuando fallece uno de los pártícipes del plan que no tiene declarado expresamente un beneficiario, su fondo es repartido al resto de los partícipes que igualmente no tengan declarado beneficiario en caso de fallecimiento.

A pesar de las singularidades del vehículo, no deja de ser un plan de pensiones con su ventaja fiscal. Las aportaciones se pueden reducir de la base imponible de la declaración de la renta, con un máximo de 8.000 euros al año.


Iglesia y seguros

La Mutualidad del Clero no es la única aseguradora volcada en los sacerdotes. En 1981 la Conferencia Episcopal Española creó la Mutua de Seguros Generales “con el propósito de dar cobertura a las necesidades en materia de seguros que se le planteaban a la Iglesia Diocesana”.

Esta compañía, que ahora opera a través de la marca UMAS, ofrece seguros de accidentes y responsabilidad civil en convivencias, peregrinaciones y campamentos.

También seguros multirriesgos para iglesias con coberturas específicas “para el robo de imágenes, custodias, cálices”.

UMAS cerró el ejercicio 2016 con casi 10.000 mutualistas y más de 18,5 millones de euros de primas facturadas. La compañía tiene 10 oficinas y gestiona unos 9.000 siniestros al año.

Su principal clientes son las diócesis y las órdenes y congregaciones religiosas. También trabajan con fundaciones y asociaciones de carácter social (Cáritas, Mensajeros de la Paz, Proyecto Hombre, Asociación Reto a la Esperanza, FEAPS, etc.).

Los sacerdotes no son el único colectivo que tiene una mutualidad propia para cubrirse ante determinados riesgos. Los pilotos, los policías, incluso los orfebres tienen sus propias mutualidades de previsión social para ayudarles a ahorrar de cara a la jubilación.

En el caso de los abogados o los arquitectos, sus contribuciones a la mutualidad correspondiente les permite darse de alta en la Seguridad Social, en lugar de hacerlo en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA).

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La receta del Papa contra el paro juvenil | Mi dinero

El papa Francisco propuso hoy crear un nuevo pacto social para el trabajo que reduzca el horario a los empleados más veteranos y permita la contratación de jóvenes, en un encuentro con la Confederación Italiana de Sindicatos (CISL).

“Es una sociedad necia y miope la que obliga a los ancianos a trabajar demasiado y durante mucho tiempo y no a los jóvenes, que deberían hacerlo por ellos y por todos”, defendió el papa ante los delegados sindicales, que celebran su XVIII congreso nacional.

Francisco subrayó ante ellos que “cuando los jóvenes se quedan fuera del mundo laboral, a las empresas les falta energía, entusiasmo, innovación y alegría de vivir”.

“Es entonces urgente un nuevo pacto social para el trabajo que reduzca el horario a quienes están en el último periodo laboral, para crear empleo para los jóvenes que tienen el derecho-deber de trabajar”, defendió.

En su largo discurso el papa definió el trabajo como “la forma más común de cooperación que la humanidad haya creado” y denunció que “hay muchas personas que aún no trabajan” y “demasiados niños y muchachos que trabajan y no estudian” como deberían.

También criticó que se “descarte” a los trabajadores enfermos cuando, en su opinión, el empleo ejerce también una “función terapéutica”, así como que “no siempre se reconoce el derecho a una pensión justa, ni demasiado pobre y rica”.

En este sentido dijo que las “pensiones de oro” son “una ofensa al trabajo no menos graves que las pobres porque hacen que las desigualdades del tiempo del trabajo sean perennes”.

Ante los dirigentes sindicales el pontífice argentino señaló que deben encarar “dos retos históricos” si quieren seguir desarrollando su “rol esencial en favor del bien común”.

En primer lugar llamó a “dar voz quien no la tiene”, a defender la causa del extranjero y de los “descartados” y a “desenmascarar a los potentes que pisotean los derechos de los trabajadores más frágiles”.

En este sentido advirtió que “en nuestra sociedad capitalista avanzada el sindicato corre el riesgo de extraviar esa naturaleza profética (defender a los últimos) y parecerse demasiado a las instituciones y a los poderes que por contra debería criticar”.

“El sindicato, con el paso del tiempo, ha terminado pareciéndose demasiado a la política, o mejor, a los partidos políticos, a su lenguaje y su estilo”, lamentó.

En segundo lugar, el papa dijo que los sindicalistas deben ser “centinelas” que protejan a los empleados pero también deben dirigir su atención a los “excluidos del trabajo” que, dijo, “son excluidos también de los derechos y de la democracia”.

Denunció que “a veces la corrupción ha entrado en el corazón de algunos sindicalistas” y les animó a cuidar “las periferias existenciales” para convertir “las piedras descartadas de la economía en piedras angulares”.

El pontífice concluyó su intervención recordando la procedencia griega de la palabra “sindicato”, que etimológicamente significa “justicia juntos”, para asegurar que “no hay justicia si no es al lado de los excluidos”.

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