Terrorismo: El sector turístico confía en mantener la cifra récord de viajeros | Compañías

Va a producirse una fuga de turistas tras el atentado terrorista de Barcelona? Un sondeo realizado la mañana del viernes a 25 hoteles de la capital catalana confirmaba que no se estaban produciendo cancelaciones y las primeras valoraciones de los hoteleros en Costa Brava hablaban de “tranquilidad absoluta” entre sus clientes.Juan Molas, presidente de la Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos, reclamó no caer en exageraciones a la hora de valorar el posible impacto del atentado.De hecho, el sector confía en mantener la cifra récord de viajeros prevista para este año.

“España sigue siendo uno de los países más seguros para los turistas que nos visitan”, aseguró. En esa misma línea, Rafael Gallego, presidente de la Confederación Española de Agencias de Viajes (CEAV), también hizo una llamada a la tranquilidad. “Pese al atentado, España no pasa a ser un país más inseguro que otros”. De hecho, esa seguridad es la que le había permitido a España “tomar” turistas prestados de otros destinos muy afectados por los atentados terroristas, especialmente en los tres últimos ejercicios. En 2014 ganó cinco millones de viajeros, en 2015 más de 3 millones, en 2016 siete millones y este año, las previsiones de los expertos apuntaban a que podría sumar otros nueve millones.

Los expertos consultados por Cinco Días consideran, sin embargo, que es necesario realizar un análisis a medio y largo plazo, tal y como se ha producido en otras grandes ciudades europeas en las que han tenido lugar ataques terroristas como París, Londres, Bruselas o Berlín. La conclusión generalizada es que el impacto será mínimo y que el flujo de turistas se recuperará en pocas semanas.

Hoteleros y agencias de viajes recalcan que España sigue siendo uno de los destinos más seguros

Francia, el país más visitado del mundo, ha sido el objetivo favorito de los terroristas. En 2016, la sucesión de atentados y el estado de excepción provocaron que París, el destino más visitado del mundo, perdiera 1,5 millones de visitantes, según el Comité Regional de Turismo Galo. El impacto en el gasto turístico superó los 1.300 millones de euros. Los primeros datos de este año apuntan a un cambio de tendencia, aunque a finales de este ejercicio podría perder el primer puesto en la clasificación de receptores de viajeros internacionales en favor de España.

Las principales fugas de turistas se produjeron entre los de mayor poder adquisitivo, cuya prioridad a la hora de viajar es la seguridad, y en aquellos que proceden de destinos muy lejanos. De los 1,5 millones de viajeros que perdió, casi 270.000 (el 18% del total) procedían de China. Las autoridades galas constataron que la llegada de turistas asiáticos y estadounidenses se desplomó con fuerza y que aún no se ha recuperado. Un factor que, sin duda, juega a favor de España, ya que el perfil del turista que atrae es más bien de renta media y baja y un gran porcentaje procede de la Unión Europea. Dos características que penalizan a España frente a otros destinos que apuestan por el turismo de lujo y los viajeros de Asia a y América. Los últimos datos del INE, correspondientes al primer semestre del año, revelan que solo tres países (Reino Unido, Alemania y Francia) sumaron 18,7 millones de viajeros, la mitad del total registrado en todo ese período. 

Para el presidente de la patronal de las agencias de viaje, el impacto será muy reducido en Barcelona y en el resto de enclaves turísticos. “En principio, el número de visitantes no se verá afectado por lo sucedido a corto plazo”, precisó. En su opinión, el tipo de turista que llega a la Ciudad Condal “es fundamentalmente europeo que desgraciadamente ya conoce la situación y los riesgos de desplazarse lejos de sus ciudades como ya ha sucedido antes en lugares como París, Bruselas, Niza o Manchester. Es un riesgo con el que venimos conviviendo desde hace ya algunos años y, por este motivo, no se va a ver afectada la imagen de Barcelona ni de España ni de Europa”, subrayó.

En el caso de Bruselas, un destino que depende en gran medida del turismo de negocios, la cadena de atentados a principios de 2016 provocó un parón sin precedentes de este tipo de viajes. Desde la patronal Gebta, que engloba a las principales agencias de viajes de negocios en España, recuerdan que los desplazamientos de ejecutivos se vieron prácticamente paralizados en las tres semanas posteriores al atentado y posteriormente se retornó a la normalidad. La Federación de Empresas de Bélgica calcula que el coste de los atentados ascendió a 2.400 millones de euros en un año, de los que la hostelería asumió una tercera parte de la factura.

Aunque han transcurrido trece años desde el último atentado terrorista en España y las circunstancias han cambiado en muchos sentidos, el análisis del impacto de los atentados del 11M, en los que murieron 190 personas tras varios atentados en cadena en Madrid, puede también aportar algunas claves sobre cómo puede afectar lo sucedido el viernes en Barcelona. El lobby turístico Exceltur, formado por 23 grandes compañías del sector turístico, realizó una encuesta apenas dos semanas después del 11M entre sus socios para conocer cuáles habían sido las consecuencias. Las principales conclusiones que se extrajeron fueron que la anulación de reservas y la caída de turistas tan solo afectaron a Madrid, el lugar donde se produjeron los atentados, y que ambos fenómenos apenas duraron tres semanas.

La encuesta también reflejaba que solo un tercio de las empresas había sufrido una caída de las ventas a corto plazo. Mientras que en Madrid el porcentaje escaló al 82%, en el resto de comunidades, los porcentajes fueron muy inferiores y las ventas se recuperaron ya en la primera semana de abril. El informe también constataba que la menor llegada de turistas internacionales fue compensada por el auge de los visitantes nacionales. Durante esas fechas fueron constantes las llamadas a la calma por parte del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y los mensajes instando a los viajeros a seguir con sus planes. La diferencia entre una y otra situación es que el atentado de 2004 se produjo en la arrancada de la temporada alta, con lo que hubo margen para cancelaciones para los meses de verano y el de 2017 ha sido en pleno verano, sin apenas posibilidades para cambiar sus billetes.

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