Stéphane Richard: un CEO a medio camino entre lo público y lo privado | Compañías

Stéphane Richard (Francia, 1961) tiene muchos frentes abiertos. El presidente y consejero delegado de Orange se enfrenta, en los últimos meses de su segundo mandato en la teleco francesa, al lanzamiento de los servicios financieros de la operadora, al juicio por su implicación en el escándalo Tapie y a la conquista del Gobierno de Emmanuel Macron para lograr su deseada renovación como líder de Orange.

“Me apasiona mi trabajo y esta empresa. He lanzado proyectos importantes para el futuro de la compañía y tengo otros en cartera”, declaró recientemente. De estas palabras ya se intuía que se presentaría para un tercer mandato –el actual acaba en 2018–. En otoño, las presentará de manera oficial, según publicó Reuters, así como su plan de acción para la empresa hasta 2025.

Sin embargo, para lograr poner en práctica sus proyectos, necesita el visto bueno de los directivos y del nuevo presidente francés, Emmanuel Macron. El Ejecutivo galo es el principal accionista de Orange, con un 23% del capital a través de la Agencia de Participaciones del Estado y Bpifrance. La implicación de Richard en el caso Tapie y la ley de moralización de la vida pública que Macron quiere poner en marcha podrían jugar en su contra. En 2013, el CEO de Orange fue formalmente inculpado por “estafa en banda organizada” por la indemnización al empresario Bernard Tapie. Entre 2007 y 2009, Richard fue jefe de gabinete de la entonces ministra de economía francesa Christine Lagarde. Nada más llegar al cargo, la actual directora del Fondo Monetario Internacional aprobó un arbitraje privado –pese a las críticas internas en el propio ministerio– para cerrar el litigio judicial por el cual Tapie –amigo del entonces presidente NIcolas Sarkozy– pedía 228 millones por plusvalías a la entidad pública Crédit Lyonnais, a través de la cual había vendido Adidas para incorporarse como ministro al Ejecutivo de François Mitterrand. El empresario recibió 403 millones, que este año la Corte de Casación francesa le ha obligado a devolver. Lagarde ha sido ya declarada culpable de “negligencia”, pero Richard aún está pendiente de declarar ante los tribunales.

Más allá de estos escándalos políticos, la trayectoria del líder de Orange es casi impecable. También en los estudios: graduado en la École des Hautes Études Commerciales de París (HEC), una de las principales escuelas de administración de empresas, y en la École Nationale d’Administration, donde conoció a su esposa y se convirtió en inspector de finanzas.

En 1991, el francés tuvo su primera experiencia en el mundo de la política, al incorporarse como asesor técnico del gabinete de Dominique Strauss-Kahn, entonces ministro galo de Industria y Comercio Exterior. Un año después, fue contratado por la Compagnie Générale des Eaux-Vivendi desde 1998. Poco después se convirtió en director general de Phénix y fundó, a partir de esta, la Compagnie Générale d’Immobilier et de Services, transformada en Nexity.

En 2003, Richard llegó a Veolia Environnement como director general adjunto y unos años después se convirtió en el CEO de Veolia Transport. Este grupo multinacional francés se ocupa de la gestión de aguas, residuos y medio ambiente.

En 2007, se incorporó al Gabinete de Lagarde y, dos años después, llegó definitivamente a Orange (France Télécom hasta 2013). Antes de hacerse con su puesto actual, Richard fue director general adjunto a cargo de las operaciones francesas y director delegado y, por tanto, número dos de la entonces líder de Orange, Didier Lombard. El relevo de esta no se esperaba hasta 2011, pero, a principios de 2010, la empresa decidió sustituirla por Richard para afrontar la crisis interna de la teleco por la ola de suicidios entre sus trabajadores. Los sindicatos culparon a la política de reorganización de la empresa.

Solucionar esta crisis fue el primer reto al que tuvo que enfrentarse Richard. Pero salió airoso y devolvió la confianza a los trabajadores y directivos de Orange. Durante los siete años que lleva en el cargo –en 2014 fue reelegido, a pesar de estar ya inculpado por el caso Tapie– ha mejorado los resultados financieros y expandido a la teleco por África. Aunque hace pocos meses fracasó en su intento de hacerse con Bouygues Telecom, en este momento lidera una hazaña nueva para las telecos: lanzar su propia gran línea de servicios financieros. Para Orange, este campo no es nuevo, pues en África, Orange Money ofrece transferencias y pagos, y en Polonia tiene un acuerdo con mBank.

Orange Bank llegará a España en el segundo semestre de 2018 y en Francia estaba previsto que aterrizara este mes –aunque está en pruebas para sus empleados desde mayo–, pero la empresa ha anunciado que tendrá que retrasarlo hasta después del verano. Para su CEO, esto no supone un “drama”. Su objetivo es sacar un producto perfecto, aunque sea más tarde.

Un amante de las artes

  • Casado en dos ocasiones, Stéphane Richard es padre de cinco hijos. En su tiempo libre, le encanta disfrutar de su familia en la casa que posee en Marsella.
  • De joven, estudió piano y se hizo con el primer premio del conservatorio marsellés. En la actualidad, sigue recurriendo a este instrumento cuando necesita relajarse.
  • El directivo recibió la distinción de la Legión de Honor en octubre de 2006. El encargado de otorgársela fue íntimo amigo, el expresidente Nicolas Sarkozy.
  • Amante de la gastronomía, es inversor del restaurante parisino Pavillon Ledoyen. También emplea su dinero en la compra de grandes obras de arte contemporáneo.

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