Ferrovial negocia con Renault la entrada en el alquiler del coche eléctrico en Madrid | Compañías

La apuesta de Ferrovial por el desarrollo de servicios para la ciudad inteligente (smart city) ha llevado a la compañía a buscar un aliado, entre los fabricantes del motor, para entrar de lleno en la batalla del coche eléctrico. El compañero de viaje, de fructificar las negociaciones en curso, será Renault y Madrid serviría de ciudad de estreno.

Ferrovial tiene un plan comercial que pasa por lanzarse con su potencial socio al alquiler de este tipo de vehículos en competencia con sistemas ya implantados como Car2Go y Emov, según apuntó la web madridiario.es. Se trata de la imparable tendencia del carsharing, sistema generalizado ya en países europeos como Francia, Alemania, Italia o Austria en el que la tarificación se realiza por minutos de uso.

A consulta de este diario, fuente oficiales de Ferrovial eluden dar detalle alguno sobre el proyecto, que han presentado ya al ayuntamiento madrileño. En este caso confluyen el interés de la Administración local de Manuela Carmena de reducir emisiones especialmente en el centro de la ciudad y una amplia base de usuarios ya fidelizados por los servicios en explotación. Eso sí, la implantación de una tercera flota de coches de alquiler de bajo coste podría llevar aparejada cierta polémica al coincidir con la batalla del sector del taxi contra aplicaciones de transporte alternativo con conductor como Uber y Cabify.

Pese a la fuerte implantación de Ferrovial con su división de servicios tanto en España como en Reino Unido y, desde el año pasado, en Australia y Estados Unidos, el grupo que dirigen Rafael del Pino e Íñigo Meirás no tiene experiencia aún en este tipo de desarrollo, por lo que Madrid se convertiría en todo un banco de pruebas para la empresa.

El ‘carsharing’ está generalizado ya en países como Francia, Alemania, Italia o Austria, con la tarificación se por minutos de uso

Car2Go, promovido por la alemana Daimler, cuenta con una flota de medio millar de Smarts en la capital. El Emov de Eysa, controlada por el fondo español Portobello, fue puesto en marcha en alianza con el grupo PSA y también con medio millar de coches eléctricos. Con una oferta muy concentrada en el interior del anillo de la M-30, el reto es ampliarla al resto de la ciudad. En este sentido, Eysa planea subir a los 750 vehículos Citröen C-Zero en Madrid antes de final de año, y tiene iniciadas conversaciones con ayuntamientos como los de Barcelona, Bilbao, Málaga o Lisboa en busca de la expansión del negocio.

Junto a las dos iniciativas ya en marcha y la esperada llegada de Ferrovial con Renault, en el sector del automóvil se especula con la posibilidad de que BMW también introduzca sus coches en una plataforma de alquiler online por minutos.

Un Citröen C-Zero, de motor eléctrico, de Emove.
Un Citröen C-Zero, de motor eléctrico, de Emove.

El reto de la recarga

El ingeniero Industrial Marcos Martínez firmó la semana pasada un artículo en el blog de Ferrovial, sobre la ciudad y el vehículo eléctrico, en el que señala que la situación ideal es “prescindir por completo de cualquier fuente que no sea renovable, invirtiendo preferentemente en la generación de energía local”. De ese modo, explica, “se evitará no solo todo tipo de contaminación sino que también se controlarán las pérdidas asociadas al transporte de la energía”.

Mirando al futuro de la ciudad inteligente, Martínez defiende el esquema de “una flota colectiva de vehículos eléctricos con tomas en las calles y un sistema de generación de energía eléctrica distribuido [como las placas fotovoltaicas] que usase las baterías de los vehículos como acumuladores eléctricos”.

Con el motor eléctrico en continua evolución hacia mayores autonomías para convertirse en una alternativa real al motor de combustión, la cuestión inmediata es resolver el problema de la recarga de las baterías. Las incipientes electrolineras y plazas específicas en aparcamientos deben extenderse con puestos de recarga a pie de calle. Y es ahí donde Ferrovial busca su oportunidad de negocio.

Una de sus filiales del área de servicios, Cespa, ya instaló en 2012 en Barcelona la primera estación de Europa alimentada por energía eólica para suministrar a coches eléctricos. La empresa aprovechaba instalaciones propias desde las que gestionaba los distintos contratos de limpieza viaria, recogida de basuras y mantenimiento de jardines en la ciudad, para montar la citada electrolinera. Ferrovial contó con la colaboración de General Electric y Urban Green Energy.

Madrid, por su parte, tiene 24 puntos de recarga en la calle y otros 147 puntos de recarga en aparcamientos públicos o centros comerciales.

Experiencia de los dos gigantes

– La Universidad de Alcalá de Henares, en la que Ferrovial explota un contrato de gestión energética por 11 años, cuenta desde marzo con postes de recarga para vehículos eléctricos a pie de calle, repartidos entre sus tres campus.

– Además de buscar nichos de negocio en torno al vehículo eléctrico, Ferrovial está participando en iniciativas relacionadas con el coche conectado. Se trata de poner las autopistas que opera la filial Cintra en vanguardia ante las tendencias que impondrá el internet de las cosas.

– Renault tiene entre su gama dos modelos que pueden tener encaje para un servicio de alquiler de cero emisiones en Madrid: el Twizy y el Zoe. El punto fuerte del último es la autonomía, con 400 kilómetros sin recargar.

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¿Cuánto cuesta asegurar un Tesla? ¿Y un coche autónomo? | Mi dinero

La nueva era del coche ya está aquí. Automóviles eléctricos, vehículos compartidos, conducción semiautónoma… Estas tecnologías ya son una realidad en algunas ciudades españolas. La nueva forma de desplazarse es una revolución para los fabricantes y para los conductores.

“La industria del automóvil ha cambiado más en los últimos cinco años que en los últimos 50”, explica Alfonso Poveda, responsable en España de Solera, una firma que trabaja como intermediaria entre talleres, conductores y aseguradoras. “Para las aseguradoras, los cambios que están llegando son un gran reto”.

Un buen ejemplo de lo que supone la llegada de estas tendencias para las compañías de seguros tradicionales es lo que ocurre con los deseados modelos de Tesla Motors, que ya se pueden ver en las calles de Madrid o Barcelona. Los vehículos eléctricos creados por esta compañía californiana (fundada por visionario Elon Musk) se han convertido en un objeto de deseo, con larguísimas listas de espera.

Los Tesla Model S van llegando a España con cuentagotas. Fueron las primeras berlinas eléctricas de lujo, con una autonomía de más de 600 kilómetros. El gran problema es que tienen una tecnología que es completamente ajena a lo que puede solucionar un taller de reparación convencional. De hecho, para la mayor parte de los problemas mecánicos los vehículos tienen que enviarse a un centro de reparación en Francia o en Holanda.

En el caso de un contrato de seguro para un Tesla, ¿cómo ponerle precio a un vehículo que tiene una tecnología rompedora y que apenas se ha utilizado en España? ¿Cómo saber cuánto costarán las reparaciones? ¿Cómo evaluar cada cuanto puede tener una avería? 

“La industria del automóvil ha cambiado más en los últimos cinco años que en los últimos 50”

Generali es una de las primeras compañías que ha asegurado automóviles Tesla en España, de acuerdo con fuentes de la industria. En la aseguradora italiana prefieren no comentar esta información por cuestiones de confidencialidad, pero sí que confirman que su seguro de autos “ya incluye la posibilidad de asegurar este tipo de coches”.

El precio de la póliza de un vehículo Tesla está entre los 1.500 y los 3.000 euros al año, en función de las coberturas elegidas. Hay que tener en cuenta que la tecnología de las baterías, además de los sensores para la conducción semiautomática, tienen unos costes de reparación muy altos.

De hecho, en Estados Unidos, el país donde hay más Tesla circulando, la compañía AAA ha tenido que revisar al alza el precio que les aplicaba porque hay más siniestralidad de la esperada.

Coche compartido

Otra de las tendencias que está revolucionando el sector asegurador es el coche compartido. Miles de vehículos Smart (de Car2Go) o Citröen C-Zero (de Emov) son utilizados cada día en Madrid y Barcelona. Este sistema quiebra por completo el paradigma de vehículo conducido por el propietario, que ha dominado siempre el seguro de autos. Aquí, un solo coche es utilizado diariamente por decenas de conductores.

Car2Go, controlada por el grupo Daimler, ha cerrado un acuerdo con la aseguradora alemana Allianz para que dé coberturas a toda su flota. La compañía espera llegar 1,25 millones de coches, en 14 países de Europa.

La fórmula para que estas pólizas sean rentables para la compañía es establecer una franquicia alta. Así, los daños que sufra el vehículo correrán a cargo del conductor, hasta un límite de 500 euros. La póliza sí cubre todos los daños ocasionados a terceros. El sistema es el mismo que utiliza Car2Go.

Los desafíos del nuevo coche

  • Eléctricos. La tecnología que incorporan es completamente distinta a los coches de combustión. La reparación de las baterías de litio obliga a acudir a centros especializados. Ya hay compañías, como AXA, que incluyen coberturas específicas para los siniestros que puedan suceder mientras el coche está en la estación de recarga.
  • Coche compartido. En este caso, más que un problema tecnológico, el seguro afronta un problema de modelo de negocio. Ya no puede hacer una tarifa identificando claramente qué riesgos asume un perfil concreto de conductor. Las compañías saben que el futuro de la movilidad tiene que ir por este camino y comienzan a tomar posiciones con los nuevos jugadores.
  • Coche autónomo. Aquí aparece un problema casi filosófico. Si se generaliza el vehículo que pilota solo, ¿habrá accidentes de tráfico? ¿Quién se rozará con la columna al aparcar? ¿Habrá siniestros que cubrir? Además, las compañías entienden que en caso de producirse un evento tendrán que lidiar con el fabricante y no con el conductor para delimitar la responsabilidad.

“Las grandes aseguradoras están buscando asociarse con nuevos jugadores que les permitan entrar en nuevos nichos del mercado de la automoción, pero muchas veces son contratos que no salen muy rentables. Se da el paso por una decisión estratégica”, explica Carlos Ordóñez, director de tecnología digital de Mapfre.

Otro de los gigantes europeos del seguro, AXA, cerró hace dos años una alianza con Blablacar, la plataforma que pone en contacto a desconocidos que quieren hacer un mismo trayecto en coche. La aseguradora ofrece la cobertura de asistencia de viaje y garantía de llegada a destino, accidentes, protección jurídica y objetos olvidados.

Si los coches eléctricos o compartidos obligan a la industria aseguradora a reinventarse, la conducción autónoma amenaza el pilar esencial del seguro para el coche:el siniestro. “Dentro de 10 años, cuando la mayor parte de los coches de los vehículos sean autónomos, los accidentes van a reducirse drásticamente”, explica Alfonso Poveda.

Coches más seguros, pero también más caros y más utilizados. Un hecho a asegurar cada vez más indefinido… Los vectores que afectan al sector son múltiples. “Puede que en unos años hasta desaparezcan los siniestros de automóvil”, reconocía recientemente el presidente de Mapfre, Antonio Huertas. “Si así fuera, tocará reinventarnos, pero siempre surgirán nuevos riesgos que asegurar”.

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