Ángel Romo: “Queremos llenar Asia de alpargatas” | Fortuna

A pesar de que estudió periodismo, toda su vida profesional ha estado dedicada por tradición familiar al sector del calzado. Durante 18 años, Ángel Romo (Madrid, 1962) trabajó en el departamento de zapatería femenino de El Corte Inglés. En 2013 comenzó a trabajar con la firma de moda L.K. Bennett, “buscando fábricas, proveedores y seleccionando producto. Es con este bagaje cuando decide apostar por un calzado tan español como es la alpargata. Así es como nace la empresa Alpargatas de España, que funda con una socia, Cheryl Engels, holandesa enamorada de este complemento. “Quisimos hacer un producto de calidad dentro de un segmento medio, con un producto muy español y muy exportable, como es la alpargata”, explica Romo, en su pequeño despacho del barrio de Salamanca de Madrid.

Allí pasa poco tiempo, el suficiente para organizar su agenda, que consiste sobre todo en encontrar proveedores para el suministro de material con el que fabricar las esparteñas, con un doble signo de distinción: el acolchado de piel y el cosido a mano realizado en Arnedo (La Rioja). “Las aparadoras hacen este trabajo de manera artesanal, es un oficio casi en peligro de extinción”, añade Romo, que se centra en la venta online y en la distribución en selectos puntos de venta, aunque no descarta abrir una tienda física en el futuro.

De momento, el objetivo es vender esta temporada 5.000 pares de alpargatas, sobre todo a través de un distribuidor italiano, con clientes internacionales. El fenómeno de la espadrille ha llegado a todo el planeta. “Se paga mejor fuera que en España, porque aquí siempre ha sido un concepto barato, de mercadillo, desde las que se hacen en Bangladés a las que fabrica Valentino”, Precisamente, han sido las grandes marcas de moda, Burberry o Chanel las que han dado un impulso a este tipo de calzado, que en Europa está documentado desde 1322. De hecho, las alpargatas más antiguas que se conservan en España se exponen en el Museo Arqueológico de Granada, halladas en 1857 en una cueva en la costa de la Alpujarra.

“Su irrupción en el sector del lujo ha creado un segmento medio, que es en el que nos encontramos, por encima de las de mercadillo”, asegura este empresario, que trabaja rodeado de cajas de color verde, otra de las señas de identidad de la marca, de retazos de pieles y de muestras de calzado. “Estamos en plena siembra, ahora es momento de invertir para recoger la rentabilidad más adelante. Ahora, mi socia y yo, somos chicos para todo”. El siguiente viaje que se plantean es “llenar Asia de alpargatas”.

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