Elisabeth Horcher, el estilo ecléctico de la dama de la restauración | Fortuna

Lleva el apellido Horcher, o lo que es lo mismo, forma parte de la memoria histórica de la gastronomía de Madrid. Elisabeth Horcher, madrileña de 37 años, es la bisnieta de Gustav Horcher, un emprendedor alemán que abrió el restaurante Horcher en 1943, próximo a la Puerta de Alcalá. Hoy, está al frente de este mítico local, cuyos salones siguen acogiendo a la elite empresarial y social, que sigue fiel a los platos de caza o a la repostería alemana que sirven en esta casa.

El objetivo de esta empresaria, que ha tomado el testigo de este legado gastronómico, no es otro que “seguir haciendo de Horcher uno de los mejores restaurantes de Madrid”. Para conseguirlo, señala que ha de ser muy exigente. “Por mi trabajo tengo que serlo con todo, especialmente con los detalles que son los que, hagas lo que hagas, te diferencian siempre”.

Confiesa que la tecnología no es algo que le encante, sino que su uso lo concibe como una necesidad. “De hecho le tengo un poco de alergia al teléfono. Hoy en día, todo el mundo asume que tienes que estar localizable 24 horas al día y me parece malsano y una locura, pero es verdad que nos facilita la vida para muchas cosas”, asegura Horcher.

Afirma que es gran aficionada a la lectura, sobre todo en vacaciones y de libros de historia novelada y de biografías, y de autores como Ken Follett.

Olor a shiso japonés

No puede con los perfumes que invaden una habitación. Por ello, su preferido es Shiso de Roger & Gallet, una fragancia de la gama floral verde que la firma lanzó en 2012, con notas de shiso (menta japonesa). Cuando va de compras le gusta más el mundo terrenal que el online. “Me encanta entrar en las tiendas porque así puedo tocar, sobre todo los productos comestibles, aunque para otras cosas prefiero Amazon”, explica.

 

Las buenas telas

Le gustan las cosas hechas con buenas telas y de calidad. “Para eso solo puedo recurrir al armario de mi madre que saqueo de vez en cuando”, explica. A Elizabeth Horcher le atraen marcas como Ungaro, Balenciaga, la italiana Etro, “pero también me encantan Temperly London, Self Portrait… y mi último descubrimiento es la diseñadora colombiana Kika Vargas [en la imagen un diseño suyo] que es una fuera de serie”.

Desayuno con tiempo

Uno de sus mayores placeres, a los que se resiste a renunciar es a disfrutar de una copa de vino tinto, una buena comida, y los fines de semana le gusta disfrutar de uno de los mejores momentos del día: un desayuno con tiempo. Y si tiene que regalar algo, procura pensar en qué le gustaría al destinatario, aunque” lo que nunca falla es el baumkuchen [pastel de árbol] de Horcher”, un pastel de bizcocho típico de la repostería alemana.

No sin sus Converse

Asegura que su estilo no sigue ninguna definición en particular ni está sujeto a ningún encorsetamiento. “No me limito en ese sentido, y me gusta mezclar un poco de todo”, asegura la empresaria. En su armario entran, por tanto, desde unos pantalones de corte masculino, a unas zapatillas deportivas Converse, a una elegante y práctica americana o un vaporoso vestido en verano.

El vino del abuelo

Como no podía ser de otra manera llevando el apellido Horcher, le gusta disfrutar de la gastronomía, “me parece lo mejor de la vida”. Uno de sus platos favoritos es el ganso que se prepara en su restaurante en las fiestas navideñas. Y si tiene que elegir un vino también se deja llevar por las raíces familiares y la nostalgia y selecciona un burdeos de Château Ducru-Beaucaillou, el preferido de su abuelo.

El viaje soñado

Uno de sus últimos caprichos que se ha concedido ha sido un viaje con su marido. “Creo que no hay nada mejor que poder tener tiempo para hacer lo que quieras cuando quieras… es un lujazo y cada vez tenemos menos tiempo”, explica Horcher, que tiene pendientes algunos destinos, como Japón, y el sueño de poder escaparse un mes a Australia y a Nueva Zelanda. Aunque también le encantaría volver a Kauai (una isla de Hawai).

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