Las tres tendencias del mercado que los inversores no deben perder de vista, según Fidelity | Mercados

En el cuarto trimestre del año, los mercados financieros en general atraviesan un momento dulce, con la Bolsa de Nueva York y el Dax en niveles máximos superando adversidades. Es la Bolsa española la que está a la zaga, afectada por el problema local del independentismo en Cataluña. Pero a uno y otro lado del Atlántico, los inversores parecen tomar velocidad, pese a algunas advertencias de sobrevaloración de algunos activos. En este punto, desde Fidelity International se preguntan cuánto más pueden durar “los buenos tiempos” al detectar que sí hay cierta inquietud ante la segunda racha alcista del mercado más larga desde la Segunda Guerra Mundial.

Las últimas perspectivas de inversión de la firma ponen de relieve que las valoraciones de algunas áreas se mueven en niveles ciertamente elevados pero, en general, se mantienen alejadas de los máximos del 2000. “Desde un punto de vista fundamental, seguimos estando en el entorno ideal de crecimiento e inflación bajos que ha creado la positiva coyuntura en que se mueven los mercados desde hace algún tiempo”, asegura. Así, identifican tres grandes tendencias a tener en cuenta durante el próximo trimestre.

“El mercado alcista está en su recta final, pero por ahora solo se puede esperar”, sostiene la firma, que señala que “algunos de los factores que han sostenido el actual mercado alcista “empiezan a agotarse, aunque la historia sugiere que la situación actual podría prolongarse algún tiempo”. Cree que salir del mercado antes de tiempo supondría dejar escapar potenciales de rentabilidad, dado que el crecimiento mundial todavía es sólido y los resultados empresariales siguen dando apoyo. “Las rentabilidades por dividendo del S&P 500 son superiores a los rendimientos de los bonos del Tesoro de EE UU a 10 años, por lo que las acciones siguen teniendo cierto apoyo atendiendo a las valoraciones relativas”, señala. Así, recomienda “aguantar” por el momento al tiempo que pensar en protegerse frente al riesgo de caídas.

Sobre Estados Unidos, sostiene que si el crecimiento no registra una aceleración o una ralentización, los valores tecnológicos deberían seguir siendo protagonistas. En cuanto a Europa, recalca que las inquietudes políticas se han disipado (salvo en España) y las bolsas se han beneficiado de un efecto de equiparación tanto en beneficios como en valoraciones. Es por eso que aconseja ser selectivos con los valores, dado que “las ganancias fáciles se han acabado”.

Los bancos centrales son omnipresentes en los mercados. Que si la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos subirá otra vez tipos en diciembre (o no) y que si el Banco Central Europeo (BCE) va a anunciar el inicio de la retirada de estímulos (o todavía no). Sea cuando sea, lo que hagan o piensan hacer marca el paso de los mercados continuamente. Es por eso que nunca deben obviarse sus reuniones y palabras. Para Fidelity, actualmente, los bancos centrales tienen ante sí la difícil tarea de separar los factores cíclicos de los estructurales y se pregunta si “estamos viendo una recuperación sostenible o simplemente un rebote cíclico dentro de un entorno de estancamiento a largo plazo”.

En su opinión, “la recuperación cíclica actual no es suficiente para justificar unos rendimientos significativamente más altos a tenor de problemas estructurales como el exceso de deuda, el envejecimiento de la población y la baja productividad, que dan a los inversores y a los bancos centrales muchas razones para prever que el crecimiento y la inflación seguirán siendo bajos durante algún tiempo”.

Y la inflación es la que principalmente está detrás de las políticas monetarias de los bancos centrales. Fidelity piensa que “a la vista de las bajas tasas de paro, cabría esperar que hubiera presiones inflacionistas derivadas de las subidas salariales, pero no están dándose”.

La inflación estadounidense ha sido inusualmente baja durante seis meses consecutivos. La presidenta Yellen cree que la debilidad de la inflación será temporal, a pesar de recortar las propias previsiones sobre esta variable de la Fed. Sus proyecciones siguen indicando una subida de tipos en diciembre y tres subidas “dependientes de los datos” en 2018. De continuar la debilidad de la inflación, se plantearían dudas sobre el verdadero estado de la economía estadounidense, por lo que esta variable es el dato a seguir, comenta la firma.

“Creemos que la Fed podría verse obligada a pecar de cautela, lo que limitaría los ascensos de los rendimiento”, según la visión general de Fidelity en renta fija.

Inversiones alternativas

– Inmuebles comerciales:

Europa continental. El mercado se beneficiará de una aceleración del crecimiento económico sumada a una política monetaria sin cambios. Así, la estrategia preferida de Fidelity es centrarse en productos Core Plus/Valor añadido.

Reino Unido: Las pobres perspectivas económicas a causa del Brexit siguen siendo la principal dificultad. Centrarse en la seguridad de los alquileres y los inquilinos debería generar resultados superiores, dice la firma.

Materias primas: Los fundamentales de la energía son positivos a corto plazo, pero la flexibilidad que demuestra la oferta en la industria estadounidense del esquisto limita las perspectivas a medio plazo.

– Infraestructuras: Apoya especialmente el sector de energías renovables dado que opina que esta clase de activos sigue siendo útil por sus rentabilidades diversificadoras y suele generar mayores rendimientos y conlleva menor apalancamiento en los proyectos.

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¿Quién gestiona mejor, un robot o un gurú bursátil? | Mercados

No hay debate intelectual más vibrante en la industria de fondos de inversión que el que enfrenta a la gestión pasiva con la gestión activa. ¿Qué es mejor, tener una cartera diversificada que invierta en fondos de bajo coste o apostar por los mejores gestores del mundo? ¿Dejar nuestros ahorros en manos de una herramienta automatizada o de un gurú bursátil?

En Estados Unidos la batalla se va decantando por la gestión pasiva. Solo en el primer semestre, 500.000 millones de dólares pasaron de fondos de inversión tradicionales a fondos dedicados a replicar índices de acciones o bonos (como el S&P500). La industria calcula que ya hay más de seis billones de dólares en este tipo de fondos. En Estados Unidos representan el 40% del total y pronto controlarán más de la mitad de los activos bajo gestión.

La firma pionera en ETF (fondos índices cotizados) fue Vanguard. Hoy ya maneja tres billones de dólares en fondos de gestión pasiva (fondos de inversión y ETF) y está cerca de superar a BlackRock como la mayor gestora de fondos de todo el planeta.

¿Por qué están atrayendo tanto dinero los fondos de gestión pasiva? “Fundamentalmente porque funcionan”, explica Unai Ansejo, consejero delegado de Indexa Capital, la firma pionera en España en este tipo de propuestas de inversión. “Todos los artículos académicos han demostrado que la mejor opción de inversión es una cartera bien diversificada que invierta en fondos indexados de bonos y acciones, con unos costes muy bajos”, apunta Ansejo. La clave es la dificultad que tienen los gestores de fondos para batir sistemáticamente a sus índices de referencia. “Hay gestores que son buenos dos años, cuatro años… pero cuando se analizan periodos de 10 años, el 90% de los gestores lo hace peor que el índice con el que se comparan”, recuerda.

Si nuestro gestor de fondos no logra mejores resultados que la Bolsa, ¿por qué pagarle una alta comisión? ¿Por qué no invertir en un fondo que replique directamente el comportamiento del índice?

En España, pese al tirón de la gestión pasiva en Estados Unidos y en Reino Unido, su desarrollo está siendo muy lento. El mercado está fuertemente controlado por los bancos, que prefieren la distribución de supuestos fondos de gestión activa, que generan mayores comisiones.

Además de Indexa Capital, en los últimos meses han surgido otras tres iniciativas de gestión automatizada, cada una con sus matices: Finizens (aliada a la aseguradora Caser), Finanbest (que incluye algunos fondos de gestión activa) e inbestMe (basada en invertir por medio de ETF).

La buena gestión activa

A medida que la gestión pasiva va ganando terreno, surgen más voces de gestores de fondos que reivindican su profesión. “Creo que es normal el auge de la gestión indexada”, explicaba en un reciente encuentro Beltrán de la Lastra”, presidente de Bestinver. “Hay muchas entidades que están comercializando fondos de inversión muy caros que no son capaces de desmarcarse de los índices. Es lo que yo llamo la falsa gestión activa, que cobra como tal, pero que no lo es. Esos son nuestros enemigos. Con la gestión pasiva creo que podremos colaborar”, apunta.

Para nosotros es una bendición que haya tanto dinero fluyendo hacia fondos indexados porque son inversiones que no discrimina por precio

El concepto de falsa gestión activa se conoce en el mundo anglosajón como closet indexers. En Reino Unido, hasta el regulador de los mercados, la FSA, ha lanzado una cruzada contra este tipo de fondos. En un reciente informe advertía de las comisiones injustificadamente altas que cobran muchos fondos de inversión, y reclamaba a los asesores que ofrecieran a sus clientes la opción de invertir a través de fondos indexados.

En el caso de España, se pueden encontrar muchos fondos de inversión que tienen como referencia al Ibex 35, que llevan años sin lograr un resultado mejor que el selectivo, a pesar de que cobran unas comisiones que van del 2% al 2,5%.

Uno de los mejores termómetros sobre el mal momento que pasa la gestión activa es lo que está ocurriendo con los fondos alternativos (hedge funds, en la jerga). Este tipo de vehículos tiene plena libertad de movimientos para invertir (con apalancamiento, con fuerte concentración de los valores adquiridos, apostando contra la evolución de compañías…). Sin embargo, los hedge funds han encadenado su peor racha desde 2009, siendo incapaces de sacar provecho del prolongado ciclo alcista.

A pesar del buen momento que vive la gestión pasiva, empiezan a surgir voces que aseguran que su buena racha tiene mucho que ver con el largo ciclo alcista que ha vivido la Bolsa de Estados Unidos. Las políticas monetarias expansivas habrían provocado que mucho dinero conservador haya ido recalando en Bolsa, a través de fondos de inversión. Además, con la fuerte llegada de dinero a los fondos indexados, la tendencia gana inercia, porque las compañías que están en índices bursátiles importantes atraen inversiones, independientemente de sus valoraciones bursátiles.

“Cuando comience a haber correcciones bursátiles severas, bajará la marea, y se empezará a ver qué gestores han hecho una buena labor en la selección de compañías solventes, capaces de aguantar entornos de mercado complicados”, explica un veterano gestor de fondos.

En lo que todo el mundo coincide es que en los últimos cinco años, la mejor solución para los pequeños inversores ha sido poner el dinero en fondos de gestión pasiva. Estos vehículos han sido la mejor alternativa para recoger el larguísimo ciclo alcista de Wall Street. Pero, ¿qué pasará cuando lleguen las curvas?

Los gurús bursátiles, como Álvaro de Guzmán, de azValor, creen que los futuros mercados bajistas demostrarán que los buenos gestores activos tienen mucho que aportar. “Para nosotros es una bendición que haya tanto dinero fluyendo hacia fondos indexados, porque es una inversión que no discrimina, que compra acciones estén caras o baratas, mientras que nuestra especialidad es adquirir compañías que estén infravaloradas”, apuntaba en un reciente encuentro.

De la misma opinión es Juan Carlos Ureta, presidente de Renta 4 Banco, una entidad financiera que tiene una de las mejores gestoras de fondos españolas. “Siempre harán falta gestores que analicen compañías, que les pongan precio, que compran y vendan. No es intelectualmente sostenible un mercado en el que todo el poder lo tengan las empresas que crean índices”, explica.

Ante el avance de la gestión pasiva, algunas de las grandes gestoras intentan reaccionar. Un buen ejemplo es Pimco, el mayor inversor en el mundo de los bonos. Su fondo de gestión activa en deuda ha atraído 50.000 millones de euros en solo seis meses. Muchos inversores quieren que cuando llegue el momento del desmantelamiento de las políticas monetarias ultraexpansivas haya un humano pilotando el futuro de sus ahorros.

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