La Bolsa alemana, a tiro de opa | Compañías

Las Bolsas de valores cotizadas no son un valor más, sus compras, ventas y alianzas se miran con especial detalle desde las autoridades regulatorias. Durante muchos años se han vaticinado fusiones pero la realidad es que estas operaciones corporativas son caras de ver. La revolución tecnológica, con plataformas OTC, y la liberalización de los mercados financieros han complicado todavía más el panorama internacional.

Históricamente, la Bolsa de Londres (LSE) y la Bolsa alemana (DB) han intentado fusionarse al menos tres veces, si bien cada acercamiento fue debido a diferentes causas. La primera vez fue para liderar el mercado europeo de renta variable; la segunda, para liderar el mercado europeo de derivados, y la tercera, movidos por los intereses de los accionistas, que querían reducir costes y evitar duplicidades en términos de garantías.

Hablemos un poco más de este fallido tercer encuentro que tuvo lugar hace apenas dos años. Por aquel entonces, sus dirigentes querían crear el mercado de renta variable europeo de referencia y competir con los mercados norteamericanos de Nueva York y Chicago (NYSE y CME), así como con Shanghái o Hong Kong. El consejero delegado de la Bolsa alemana, Joachim Faber, estaba dispuesto a ceder su puesto a Xavier Rolet, su homólogo en la LSE, para liderar el proyecto de la mano de Carsten Kengeter, otro ejecutivo de la DB. Ambos estaban de acuerdo en que la sede central de la Bolsa estuviera en Londres y no en Fráncfort. Antes del brexit, la mudanza corporativa tenía sentido, ya que Londres era la principal plaza financiera europea, y puede que la primera plaza mundial en términos de ingresos generados. Pero los reguladores y los políticos alemanes no estaban de acuerdo, ellos no querían hablar de mudanzas. Su posición se endureció después del resultado del referéndum del brexit debido a sus reticencias de que Londres controlara las operaciones de Eurex Clearing (filial de la DB). Así que cuando las autoridades judiciales abrieron una investigación criminal el pasado mes de febrero a Carsten Kengeter por información privilegiada por la compra de 60.000 acciones de DB en diciembre de 2015, estaba claro que la motivación subyacente era política. Dicha compra formaba parte de un plan de encuentros de los ejecutivos y fue aprobada por el consejo de administración, pero la fecha de compra fue desafortunada por coincidir con las conversaciones de fusión entre las dos Bolsas de valores, y realizarse meses antes de hacer pública la propuesta de fusión.

La primavera pasada continuó la polémica con la decisión de las autoridades europeas de que la LSE debía vender su filial italiana de trading MTS por problemas de competencia en las operaciones de clearing. Rolet se negó a ello y la fusión, finalmente, se descartó.

Los medios de comunicación británicos especializados, más proclives a lanzar humo sobre Fráncfort que a reconocer los problemas generados por el brexit, comentan que la fusión se congeló en el momento en que los reguladores de Hesse lanzaron la investigación sobre Kengeter. Aunque las dos Bolsas siguen interesadas en la alianza, parece cada vez más claro que la LSE no tiene otra opción que renunciar, porque Reino Unido nunca aprobará la fusión mientras Kengeter esté siendo investigado, en cumplimiento de la regulación británica.

Desde que la propuesta de fusión entre LSE y DB se paralizó, las acciones de la LSE se han disparado. En contraste, las de la DB han bajado debido al daño reputacional de la investigación judicial. Por eso sorprende sobremanera la reciente decisión de los reguladores alemanes de ampliar la investigación a todo el consejo de administración. Aunque tenga cierta lógica desde el punto de vista de la supervisión del gobierno corporativo, dado que la compra de acciones fue autorizada por dicho consejo.

La ironía es que a las autoridades regulatorias alemanas les puede salir el tiro por la culata, siendo víctimas de su propia cruzada política, al dañar la cotización de las acciones de la Bolsa alemana. Ahora los analistas dicen que esta es vulnerable a una opa, siendo quizás una buena oportunidad para Bolsas americanas o asiáticas interesadas en el continente europeo, niña bonita de los mercados financieros en 2017 tras la victoria de Trump por los mejores resultados de las empresas europeas.

Isabel Giménez Zuriaga es directora general de la Fundación de Estudios Bursátiles y Financieros.

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El Ibex se arriesga a perder la tendencia alcista si perfora a la baja los 10.200 | Mercados

El Ibex 35 sufrió una sesión de infarto el viernes. La escalada de tensión entre EEUU y Corea del Norte causó estragos. Las declaraciones de Trump, que aseguró que tomaría contundentes represalias contra el país liderado por el dictador Kim Jong un si este actúa militarmente aún resuenan en los oídos de los inversores.

El Ibex llegó caer más de un 1,6% y marcó un mínimo intradía en los 10.258 puntos. Ese entorno es un soporte importante que forjó en abril, cuando cerró a 10.257. Un punto de diferencia.

Aunque si llegase a perforar a la baja esa cota no estaría todo perdido. Desde Noesis avisan de que el selectivo español está inmerso en una corrección y que se dirige hacia “el nivel crítico para el medio plazo de los 10.222 puntos”. Su pérdida sí supondría un “cambio en el sesgo hacia uno más bajista”. Está por ver si se rompen los soportes, algo que debe ocurrir de forma simultánea en los principales índices del planeta para dar verosimilitud al escenario más negativo. El más positivo todavía incluye para el Ibex una subida hasta el entorno de los 11.300 puntos.

Si al final la tendencia bajista gana la partida, los expertos ven al selectivo español claramente por debajo de los niveles actuales. Miguel Paz, director de gestión de Unicorp Patrimonio, indica que si se unen los mínimos del brexit (7.645) y los de las elecciones de EE UU (8.600), la próxima barrera clave sería el nivel de los 10.150 puntos. Desde el departamento de análisis técnico de Renta 4, apuntan a los 9.600 puntos como un nivel que debe vigilarse como eventual destino del índice si saltan las alarmas y se complica el escenario geopolítico.

Desde el punto de vista fundamental, Andres Francoy, director de asesoramiento de Inversiones de Deutsche Bank Wealth Management España, es positivo. Detalla los cinco factores que mantendrá viva la senda alcista en las Bolsas. Primero, que se da por hecho que EE UU aprobará la reforma fiscal. Segundo, los mejores indicadores económicos y el alza de los beneficios en Europa. Tercero, que las empresas japonesas están “en forma”. Cuarto, que el dólar débil favorece a los emergentes. Y, quinto, que los sectores de salud, financiero y tecnología de la información continúan muy al alza.

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Carillion se hunde en Bolsa tras rebajar previsiones y dimitir su consejero delegado | Compañías

El grupo británico de construcción y servicios Carillion ha revisado a la baja sus expectativas para el conjunto del ejercicio, ante las dificultades del sector y la salida de varios mercados, así como después de que sus resultados del primer semestre no alcanzasen los objetivos previstos y que el consejero delegado de la empresa, Richard Howson, haya dimitido del cargo. Todo ello ha provocado que las acciones del socio británico de Ferrovial se hayan llegado a hundir hasta un 34,2% en la Bolsa de Londres.

Carrillion informó este lunes de que su cifra de negocio en los seis primeros meses del año será “similar” a la del mismo periodo de 2016, alrededor de los 2.500 millones de libras esterlinas (2.823 millones de euros), mientras que el resultado de explotación será inferior a lo previsto, principalmente por la gradual cesión de acciones de Asociaciones Público-Privadas (PPP), que ahora se prevé que tengan lugar en el segundo semestre.

Asimismo, el deterioro en el flujo de caja de una serie de contratos de construcción ha llevado al consejo de la compañía a revisar todos los contratos materiales de Carillion, lo que ha resultado en una provisión de 845 millones de libras (954 millones de euros) a 30 de junio de 2017, de los que 375 millones de libras (423 millones de euros) corresponden al Reino Unido y otros 470 millones de libras (530 millones de euros) a mercados internacionales, en su mayoría relacionados por la salida de los mercados de Oriente Próximo y Canadá.

A este respecto, la empresa destacó los progresos realizados en el cumplimiento de algunos objetivos anuales, con la venta del 50% de su participación en Carillion Alawi, que agrupa los intereses de la compañía en Omán, por 12,8 millones de libras (14,5 millones de euros) .

Como resultado de la evaluación de contratos y las acciones estratégicas anunciadas, así como consecuencia de las dificultades en los mercados y la salida de determinados territorios, Carillion ha revisado sus previsiones anuales, con una expectativa de que sus ingresos oscilen entre los 4.800 y 5.000 millones de libras (5.420 y 5.645 millones de euros), por debajo de las expectativas anteriores.

Por otro lado, el presidente no ejecutivo de Carillion, Philip Green, anunció que Richard Howson “ha dimitido como consejero delegado del grupo y de su puesto en el consejo con efectos inmediatos”, por lo que Keith Cochrane asumirá el puesto de forma provisional.

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