Las empresas se vuelcan en la UE para consolidar su récord exportador | Compañías

Las exportaciones españolas de bienes mantienen el vigor de los últimos meses. Entre enero y junio, las ventas de bienes a otros países crecieron un 10% hasta los 140.875 millones de euros, alcanzando un nuevo récord histórico. Nunca las empresas habían vendido tanto al exterior en la serie histórica del Ministerio de Economía y Competitividad, iniciada en 1995. Un dato que avala este hito es el hecho de que las exportaciones se han duplicado en volumen desde 2005.

La clave que explica este crecimiento sostenido en los doce últimos años es la apuesta por afianzar lazos comerciales con la Unión Europea, pese a las múltiples iniciativas puestas en marcha en la última legislatura de José Luis Rodríguez Zapatero y en la primera de Mariano Rajoy por diversificar geográficamente las exportaciones a partir del estallido de la gran recesión y pese a que la Unión Europea ha mostrado una figura cercana al encefalograma plano, con crecimientos del PIB muy tímidos.

Francia, Alemania e Italia se consolidan como los tres grandes compradores

En junio de 2008, Europa era el destino del 59,71% de las exportaciones españolas; nueve años después, ese porcentaje, lejos de caer, ha crecido hasta alcanzar un máximo histórico del 72,3%. La Unión Europea se ha convertido en el refugio preferido de las empresas exportadoras ante los múltiples avatares que se han producido en el resto de áreas geográficas. Desde las crisis en las grandes economías latinoamericanas, intensificadas aún más con la depreciación de sus monedas (lo que hace menos competitivas las exportaciones españolas), pasando por el desplome del precio del crudo (que ha reducido sensiblemente los presupuestos de los países del Golfo Pérsico) o la reorientación del segundo mayor comprador del mundo (China) hacia el mercado interior reduciendo sus compras a otros países.

El último “contratiempo” para las empresas españolas ha sido la llegada de Donald Trump a la presidencia de EE UU y la inseguridad juridica que ha despertado entre los exportadores por algunos de sus anuncios, como la prioridad de los productos norteamericanos frente a los del resto del mundo. La suma de todos esos factores ha provocado que España haya apostado de una manera definitiva por la UE como el receptor ideal de sus bienes.

Las importaciones de energía se disparan un 52% y elevan el déficit comercial

Las estadísticas hasta junio así lo revelan. Solo cuatro países de la UE (Francia, Alemania, Italia y Portugal) reciben el 42,5% de las exportaciones, con Francia a la cabeza, con un 16,2% del total de las exportaciones, lejos del segundo en la clasificación, Alemania, con un 11,1%. Al margen de este grupo ha quedado Reino Unido, cuyas exportaciones solo han crecido un 1,6% en el primer semestre, con una caída del 4,4% en junio.

Ese retroceso se explica por la depreciación de la libra esterlina (lo que encarece las exportaciones españolas), por la menor confianza de los consumidores y por la pérdida de poder adquisitivo que han sufrido las familias británicas en el arranque del proceso de salida de la UE. Si se le suma a los anteriores cuatro países las cifras del Reino Unido, la mitad de las exportaciones españolas van a cinco países.

Las exportaciones a Reino Unido bajan un 4,4% por la depreciación de la libra esterlina

En la reorientación comercial a la UE también ha jugado un papel primordial la consolidación de los tres grandes sectores exportadores en España: bienes de equipo, automoción y alimentación. En el primer caso, los datos de la patronal Sercobe apuntan a que el 54% de las ventas van hacia la Unión Europea. Las ventas de coches a otros países también están centradas en cuatro países; en 2016, el primer cliente fue Alemania, con 425.718 vehículos, seguido muy de cerca por Francia, con 421.423 vehículos. Ya a cierta distancia aparecen Reino Unido (348.199) e Italia (241.505). Entre los cuatro suman el 59,08% de las ventas. El primer cliente de fuera de la UE es Turquía, con 134.911. Algo similar sucede en el caso de los alimentos. La memoria de la patronal FIAB, correspondiente al pasado ejercicio, revela que cinco países europeos (Francia, Alemania, Países Bajos, Italia y Portugal) concentran el 42,8% de las ventas al exterior.

Los datos del primer semestre revelan un aumento del déficit comercial como consecuencia de un mayor crecimiento de las importaciones (11,8% anual) frente a las exportaciones (10%), algo que no se producía desde el año 2014. El saldo negativo subió un 40% y se situó en 11.088 millones, 3.210 millones más que en el mismo período de 2016. Dos factores explican el fuerte repunte de las importaciones. El primero está ligado al crecimiento de las exportaciones en los tres sectores que más bienes venden al exterior (bienes de equipo, automoción y alimentación). Las empresas han tenido que elevar sus compras para hacer frente a una demanda interna y externa creciendo a buen ritmo desde hace tres años.

El segundo factor está vinculado al fuerte crecimiento experimentado por las importaciones energéticas. Estas subieron un 51,7% en el primer semestre (7.023 millones de euros más entre enero y junio) con subidas en los tres combustibles: petróleo y derivados, gas y carbón. El incremento más fuerte se produjo con el petróleo (5.210), gracias a que las empresas se han aprovechado de los precios baratos del crudo. El precio del barril de Brent, de referencia en Europa, se ha mantenido estable en los últimos doce meses en torno a 51 dólares y ello ha provocado que se haya optado por compras masivas de crudo a Francia e Italia.

A Cataluña no le pasa factura el independentismo

Cataluña sigue siendo la comunidad autónoma más exportadora, con 35.369 millones de euros, un 25,3% del total. En el primer semestre, las ventas han subido un 9,5% y la cercanía del 1 de octubre, fecha en la que está previsto que se celebre el referéndum para la independencia, parece que no ha hecho mella en los intercambios comerciales.

En ese periodo solo ha habido tres comunidades en las que han caído las exportaciones. Se trata de Castilla y León, con un retroceso anual del 4,8%, seguida por Cantabria, con una bajada del 2,2%, y Navarra, con un 1% menos.

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