El juego japo-vasco de Eneko Atxa en Tokio | Fortuna

Eneko Atxa ha llevado un trozo de la esencia de su triestrellado restaurante Azurmendi (Larrabetzu, Vizcaya) al corazón de Tokio. Ubicado en el acomodado barrio de Roppongi, una tranquila zona donde se asientan embajadas, el restaurante Eneko Tokyo abrió el 7 de septiembre, rodeado de gran expectación. Ese día, la entrada del local amaneció repleta de ramos y centros florales, un gesto nipón de bienvenida al chef, que llega a Japón de la mano del grupo de restauración, especializado en bodas, Prior Corporation.

El restaurante dispone de diferentes espacios con acabados en madera, y una estética limpia. La sala principal cuenta con una cocina abierta al comedor, que a su vez dispone de amplios ventanales hacia un patio exterior, además de cuatro salas privadas, y un espacio reservado para dar la bienvenida al comensal con una cesta de picnic, que contiene tres aperitivos al estilo Azurmendi. En esta ocasión, los bocados eran una tartaleta de queso Idiazabal, un brioche de anguila y una kaipiritxa, una versión de Atxa de la caipiriña elaborada con chacolí. Porque si algo pretende el chef es convertirse en embajador de los productos de su tierra en Japón, donde ha llevado los vinos que elabora su familia en la bodega Gorka Izagirre. Hasta el mobiliario es de la misma ebanistería, Arkaia, que ha diseñado los enseres de Azurmendi.

Erizo de mar en texturas y bloody mary marino.
Erizo de mar en texturas y bloody mary marino.

A mediodía se ofrece un menú (13.000 yenes, 98 euros) compuesto por el citado aperitivo, dos platos como entrantes:una yema de huevo trufado, y un erizo de mar en texturas acompañado por un bloody mary, con sabor a mar. Le siguen unas setas preparadas en un manojo y servidas con una crema de huevo, y un potente y sabroso ramen con setas al ajillo.

El siguiente paso es cochinillo en tempura con emulsión de albahaca. El pescado varía dependiendo del mercado, (no hay que olvidar que Tokio tiene la mayor lonja del mundo), con estofado de trigo y pimientos asados. En carnes cuenta con la opción de elegir entre cerdo ibérico, cuyo proveedor es el salmantino Joselito, con picadillo de setas y pil pil de coliflor; pichón asado con tosta de interiores, o carne de kobe, que incrementa el menú en 5.000 yenes (38 euros). De postre, una vuelta a la infancia con chocolate, regaliz y cacahuete. www.eneko.tokyo

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Maggie Henríquez: “El mejor producto del mundo se muere si no se comunica bien” | Fortuna

Ser una marca histórica vinculada al lujo, con un nombre reconocido en su sector, no es argumento suficiente para garantizar su futuro. Cuando Maggie Henríquez (Caracas, Venezuela, 1956) llegó a Krug en enero de 2009, se encontró una marca de champán alejada de su historia y de sus clientes. Ingeniera de sistemas, su trayectoria profesional ha pasado por grandes grupos de alimentación y bebidas, como Nabisco, en Argentina, o Seagram, en Venezuela. Llegó a LVMH en 2001 para hacerse cargo de Chandon para Argentina y Uruguay. Fue la primera mujer latina en dirigir una casa de champán francés.Hasta ahora, con éxito.

¿Qué vio cuando llegó a Krug?

Me encontré con una casa que sufría mucho. 2008 fue un año de caídas fuertes de ventas, y eso siempre hace que el ambiente se haga pesado, la gente esté triste… Pero a la vez sentí esperanza. Mi primer año no fue bueno, porque no entendí bien el problema que había. Aun así, nunca llegué a sentir que la gente había perdido confianza. Entre finales de 2009 y principios de 2010, todo se me aclaró. Me di cuenta de que había que reconectar con la historia, entender por qué existíamos, conocer más al fundador… Todo se dio al mismo tiempo, y ahí nació la determinación por transformar esa casa.

¿Se había perdido identidad?

La identidad, lo que nos diferenciaba, estaba ahí, porque es parte de la vida de esta casa. Pero oculta debajo de mucho polvo. El mejor producto del mundo se muere si no está bien comunicado. Hay que aportarle esa comunicación, porque es la que facilita el acceso y la comprensión para que la gente lo descubra y lo comparta. Ese ha sido el trabajo. Desde que nos dimos cuenta de eso, el panorama se abrió. Siete años después, todo está encaminando hacia la coherencia total.

¿La familia fundadora apoyó los cambios?

Olivier Krug [director de la bodega y sexta generación de la familia Krug] fue el primero en abrazar los cambios y promoverlos. Yo le doy mucho valor al hecho de tener a la sexta generación en la casa. Es parte esencial de ella. Por eso espero que podamos seguir con las distintas generaciones de Krug, porque es una fuerza particular y esta casa tiene ese espíritu familiar que hay que conservar. Cuando renovamos la casa, yo les dije a los arquitectos que quería una casa familiar. Es lo que hemos conseguido.

¿Fue una presión para usted que la señalasen como la primera mujer latina en dirigir un champán francés?

Yo ya venía con un recorrido, con una experiencia y con una edad. Lo más difícil fue el primer año. El no haber encontrado la solución más rápida y haber vivido ese fracaso, porque no fue lo que esperaba. Pero aquello fue lo que me llevó a encontrar el camino, y hoy estoy muy contenta. Es fantástico, sientes la energía de que todo ha cambiado y, a la vez, nada ha cambiado. Esta casa tiene una nueva energía. Cuando puedes hacer algo que contribuye al bienestar de otros, y puedes hacer lo posible para asegurar su continuidad, es un privilegio, un regalo de la vida. La manera de devolver ese regalo es aportando todo el trabajo que asegure que la casa podrá seguir donde siempre ha estado.

Somos la única casa que nació sobrela idea de hacerun homenajeal champántodos los años

En esa transformación han apostado por la comunicación digital. ¿Fue la estrategia para llegar a una clientela más joven?

La estrategia no ha sido querer llegar a un nuevo perfil de cliente, porque habíamos perdido también mucho de nuestro público tradicional. La casa había envejecido mucho, había tomado una actitud arrogante. Detesto la arrogancia, es la herramienta de quien no tiene confianza en sí mismo. Fuimos perdiendo nuestro público y los expertos no querían saber nada de Krug. Si te distancias, se olvidan de ti. Yo, como marca de champán, tengo que decirle a la gente lo que se está tomando. Interpreté lo que la gente estaba necesitando, que querían saber la historia de su botella, porque cada una tiene un sabor distinto. Buscamos una solución y eso lo aportó el digital. En la etiqueta trasera pusimos un número, el Krug ID, que, buscado en nuestra web, muestra el recorrido de la botella. Es algo que hacemos para respetar a nuestro consumidor, no tanto para buscar nuevos.

¿Pero cree que las casas tradicionales de champán deben ser más accesibles para un público más joven?

Como productores, tenemos que hablarles mejor y mejorar nuestra comunicación. Todo el champán debe ir a copas de vino, nada de flautas, favorecer su consumo para cualquier momento. Por ejemplo, comer con champán es delicioso. Y la gente no sabe nada de eso. Hay que comunicarlo, y nosotros podemos abrir ese camino. Los jóvenes se están yendo a otros alcoholes, pero cuando crecen vuelven al vino. Y entre los amantes del vino, que cada vez son más, el champán tiene un hueco grande. Creo que a la mujer le fascina el champán. Ese es el camino hacia el futuro.

¿Cómo concibe el lujo?

Para mí, lujo significa luz. Una casa de lujo debe ser la luz que alumbre el camino a los demás. En marroquinería, la diferencia de la industria de ahora con la de hace 30 años es abismal, porque las casas de lujo han inspirado a los demás y ellas se han ido reinventando para seguir siendo esa luz. Esta casa es una luz que alumbra el camino para inspirar a los nuevos productores, a los jóvenes que entran. Pero por años comunicamos mal y nos alejamos. Somos la única casa que nació sobre la idea de hacer un homenaje al champán todos los años, el Grande Cuvée. Somos champán.

¿Qué perspectivas de crecimiento tienen?

Nuestros volúmenes hasta 2025 ya los conocemos. La responsabilidad es calcular bien los tiempos para que los champanes lleguen al mercado en su máxima calidad. Prevemos un crecimiento lento en volumen y más rápido en valor, pero no tenemos presión. Debemos seguir esta nueva línea, el grupo nos apoya. Tenemos que ser coherentes con nuestra visión y no alejarnos de esa línea.

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En camino hacia la vendimia francesa | Mi dinero

En estos días, sale hacia Francia el grueso de los trabajadores agrarios españoles que participan en la campaña de la vendimia. Estos temporeros se desplazan al país vecino en busca de unas ventajas económicas y sociales que desgraciadamente no abundan en el sector agrario en España.

La concurrencia de españoles a la vendimia francesa suele ir paralela a la situación económica en nuestro país y en los últimos años, con la crisis, que se ha cebado especialmente con los trabajadores agrarios, el contingente español se ha venido manteniendo en torno a las 15.000 personas. A lo largo de unos 35 o 40 días de trabajo, obtendrán un salario diario que variará en función del departamento francés en el que vendimien y la categoría profesional con la que sean contratados, pero en ningún caso será inferior al salario mínimo interprofesional de crecimiento (SMIC) francés, fijado en 9.76 euros/hora. Además, si su jornada supera las 35 horas semanales, cobrarán horas extraordinarias con importantes mejoras salariales. Para redondear el atractivo que supone la vendimia francesa para los temporeros españoles, el trabajo en la campaña genera además unos derechos sociales por cotizar en Francia que permiten acceder a ciertos subsidios familiares y otras ventajas.

La vendimia francesa se ha convertido en un paliativo para familias que el resto del año tienen que lidiar con las malas condiciones laborales que se están dando en el campo español. Así, pasan de la vendimia francesa, regulada y respetuosa con los derechos y condiciones laborales de los trabajadores a otra situación que tristemente se caracteriza por los continuos incumplimientos de los convenios colectivos (en el caso de que exista convenio en el ámbito), la proliferación de la contratación a través de empresas de trabajo temporal, el fraude empresarial en la declaración de las jornadas reales que trabaja el temporero, etc.

El sector agrario genera cerca del 9% de la actividad empresarial de España, con ventas por un valor de 46.807 millones de euros y con exportaciones por 16.371 millones, el 6% del total. Sin embargo, apenas emplea al 4% de los trabajadores en activo, unas 774.500 personas, y sistemáticamente es uno de los sectores con mayor paro de nuestro país, con 169.542 desempleados en junio de este año. El empleo agrario en España se caracteriza por su precariedad, inestabilidad y carácter estacional, ligado a las campañas agrícolas y a los vaivenes de factores climatológicos. Por lo tanto, el paro en el sector tiene un carácter estructural y requiere medidas específicas y urgentes para potenciar el empleo.

Mientras que la industria agroalimentaria es pionera en tecnología y es uno de los sectores con mayor proyección de crecimiento en la producción y exportación, el campo no termina de asentarse porque no es un objetivo prioritario para el Gobierno. Y a ello se suma la desidia de las distintas Administraciones. El sector agrario ha de potenciarse desde una perspectiva industrial, y para ello necesita apoyo institucional y políticas activas de empleo que garanticen empleos estables con condiciones dignas.

Es necesario acabar de una vez por todas con la lacra que supone la economía sumergida y el empleo no declarado en el sector. Por ello es necesaria voluntad política por parte de las administraciones para implementar medidas efectivas contra el empleo sumergido y el incumplimiento de los convenios colectivos, incrementando la inspección de trabajo en el campo y aumentando las partidas presupuestarias necesarias para luchar contra estos problemas. También es necesaria una modificación urgente en la normativa relativa a las altas en la Seguridad Social y la declaración de las jornadas de trabajo reales, ya que la actual abre las puertas al fraude por los empresarios en perjuicio de los trabajadores, al no declarar todas sus jornadas y, por consiguiente, no cotizando por los días efectivos trabajados.

Consideramos la agricultura como un sector básico para el desarrollo de la economía de nuestro país, con una gran capacidad de generación de riqueza y de empleo, y por ello, no entendemos que sus trabajadores se vean sumidos en la precariedad laboral y salarios bajos. Exigimos del Gobierno y las distintas administraciones una reforma urgente del sector para consolidar esta industria y dotarla de futuro, dignificando el empleo de sus trabajadores.

Pedro L. Hojas Cancho es secretario general de UGT FICA.

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Bosco Torremocha: “La fiscalidad de las bebidas espirituosas no tiene sentido” | Compañías

El sector de las bebidas espirituosas sufrió de manera notoria la crisis, pero en 2016 ya encadenó su segundo ejercicio consecutivo de crecimiento, con una subida del 5%. Bosco Torremocha es el director ejecutivo de la patronal del sector, la Federación Española de Bebidas Espirituosas (Febe). Aunque celebra la buena evolución de la industria de los destilados, lamenta el uso que se ha hecho de las subidas de impuestos.

Tras dos años de crecimiento, ¿qué salud tiene el sector?

Veo a un sector con ganas de crecer y para eso tiene clarísimo que la sostenibilidad es lo mas importante. Esto implica tanto a la producción dentro de la cadena agroalimentaria, como al consumo, teniendo en cuenta las pautas de moderación. Además, la industria tiene necesidad de crear valor. Los años de crisis han distraído mucho volumen pero también se ha llevado por delante mucho valor. Por otro lado, la recuperación de la distribución y la hostelería son fundamentales, especialmente por los datos de turismo. Si no cuidamos todos estos puntos, esa sostenibilidad podría desaparecer y la crisis de consumo volvería a llegar.

¿Cuáles son las palancas que están impulsando al sector?

Clarísimamente la parte más interesante es la recuperación del consumo en hostelería. Además, el consumidor no ha cambiado durante la crisis y sigue siendo eminentemente marquista, mientras que la marca blanca es prácticamente residual. Eso claramente ayuda como palanca de crecimiento y generación de valor. También está muy ligado a las cifras record de turismo, mientras que el consumo doméstico no ha evolucionado significativamente. El crecimiento llega por el consumidor internacional. Por ello, el sector debe mirar al turismo de calidad.

¿No le preocupa una dependencia del turismo cuando se da por hecho que hay millones de turistas considerados prestados?

Indudablemente tenemos una parte prestada, pero el sector está haciendo bien en trabajar por fidelizar esa clientela. Nuestro segmento de bebidas alcohólicas es diferente al de aquellas de menor precio, por lo que estamos menos preocupados.

¿Qué evolución está teniendo la producción en España?

El sector ha demostrado una capacidad de adaptación al medio que a mi me llama la atención. Cuando el consumo interno se redujo se hizo un especial intento por vender fuera. Esto ya queda como una de las muestras de valor del sector y no va a ser algo exclusivo de los años de crisis, sino que se va a mantener. Ya se exporta el 40% de lo que se produce en España. Pero no solo de las exportaciones se debe vivir. El sector debe lograr un mix entre el mercado interno y externo. Además, se ha creado un arraigo importante. Las marcas están invirtiendo en España y no se trata de algo pasajero por la situación económica y laboral de España. Se está dando mucho protagonismo a la producción de aquí. Un ejemplo es el de la ginebra. Se está exportando ginebra marca España, cuando antes estaba muy ligada a los países anglosajones. En anises, por no ir a productos de moda, se crece por encima del 10% y estamos mejor que otros países de la cuenca mediterránea. Hay una demanda por países de otras regiones por productos de calidad como el producido en España. En México, por ejemplo crecen a doble dígito.

¿Hay interés por tanto por parte de empresas extranjeras por invertir en España?

Sí, existe este interés. Es un país con enorme potencial y atractivo. Es un mercado interesante para invertir porque hay un consumidor que se basa en la calidad, en la marca, que le gusta compartir. Se trata de un consumo moderado que aporta valor. Además, en hostelería se consume el 70% de nuestro negocio. Todo esto hace que haya un interés, lo que se traduce en generación de empleo y riqueza. Eso, con un marco legal y estable el año que viene podríamos confirmar que esto no ha sido esporádico y se anunciarán nuevas inversiones.

¿Sigue siendo el brandy la bebida que domina las exportaciones españolas o ha cambiado?

Yo espero que no cambie. Lo bueno no debe alterarse. Es bueno que el brandy español siga siendo demandado, lo que ayuda al vino de mesa, algo positivo para los productores. Queremos que crezcan todos, no que se de la vuelta porque el brandy pierde mercado. Sin lugar a dudas, hay mercados cercanos que se están nutriendo mucho de otros productos nuestros como las ginebras, en el caso de Portugal, o los anises, en México. Además, en la parte de licores, con productos de Galicia o Alicante, su crecimiento y demanda es enorme, por ejemplo en Alemania. No queremos que haya sustitución sino que se aumente la base de consumo de licores españoles. Las expectativas en esto son muy buenas.

¿Teme que la subida fiscal de diciembre afecte a la recuperación del sector?

Cualquier responsable de cualquier sector estará en contra de que le suban los impuestos. Pero en nuestro caso hay que entender bien el porqué estamos en contra. En primer lugar, cuando uno sube los impuestos tiene que ser para recaudar más. Sino, es darse un tiro en el pie. En nuestro caso, se ha subido un 27% los tipos desde el año 2000, pero recaudamos menos. No tiene sentido. También hay que tener en cuenta la capacidad de aportación. Del 100% que se recauda por el impuesto especial a las bebidas alcohólicas, nosotros suponemos el 73% pese a que representamos solo 4% del total del consumo de esta bebidas. Si alguien quiere recaudar más, no nos puede pedir más esfuerzo a nosotros. Después de las subidas de junio de 2013 y de diciembre de 2016 no se han conseguido los objetivos previstos. Hay que ser optimistas, hemos demostrado que con una política fiscal estable podemos recaudar más.

¿Considera que es un sistema injusto?

No es que no quiera responder a esa pregunta, pero ahí están los datos. Se sigue una inercia que para la recaudación del Estado no es positiva. Tampoco lo es ni para el sector ni para el consumidor. Estamos en un entorno en el que, afortunadamente, la presión social ha crecido mucho en contra de la política de impuestos para salir de la crisis o cuadrar las cuentas. Lo que está claro es que esto es economía y lo que mandan son las cifras y estas nos salen si nos vuelven a subir los impuestos para recaudar más. Con independencia de que la base sea buena o mala, justa o injusta, los datos son los que son, suficientemente elocuentes. No tendría sentido que se insistiera en esta política. Esto, así, no funciona. Este sistema fiscal no tiene sentido. A las bebidas espirituosas habrá que dejarles en paz. En 2016 hemos aguantado el 100% de la subida. Una de las cosas que dijimos fue que Hacienda establezca un seguimiento de esta medida, para que valore la incidencia practica.

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Estilo: Guillermo Penso, entre viajes y una apacible vida en el campo | Fortuna

Nació en Caracas (Venezuela) en 1982, pero la vida de Guillermo Penso ahora no se entiende sin Navarra, donde en los años noventa se afincó su familia y de donde procede su padre, a 15 kilómetros de Pamplona, para montar una bodega, Otazu. Se trata de un antiguo château francés de 1840, donde elaboran vino con las variedades de cabernet sauvignon, merlot, chardonnay y tempranillo.

Es ingeniero de Telecomunicaciones, especialista en nanotecnología, tiene un doctorado en filosofía y vive desde 2013, cuando no está viajado por el mundo vendiendo vino, alejado de la gran urbe, entre viñedos, más de 110 hectáreas de extensión, rodeado por la bella compañía de una iglesia románica del siglo XII, una torre palomar y dos palacios renacentistas del siglo XV.

En este entorno el tiempo se para, además le acompañan las obras de arte, ya que es un gran coleccionista de piezas contemporáneas, entre las que se encuentran dos impresionantes Guardianes de Xavier Mascaró.

Asegura que tiene buen olfato para el arte, “es como la Bolsa, tiene que ver con la intuición, es una buena opción para invertir, pero lo que deseo es compartirlo, una obra artística tiene que ser observada”, afirma Penso, que define su vida como austera y sencilla, sin grandes lujos. El mayor de ellos es, sin duda, poder dedicarse a lo que más le gusta: hacer vino.

Arte para vivir

Vive rodeado de arte. Penso trabaja rodeado de obras de Ai Wei Wei, Anish Kapoor, José Manuel Ballester, Secundino Hernández, Rafael Barrios, Jim Dine, Jaume Plensa, Olafur Eliasson o Daniel Canogar, entre otros. Es un coleccionista obsesionado por tener una pequeña pinacoteca coherente. Desea que siga creciendo, como valor añadido a la bodega que dirige, pero no desea acumular por acumular.

Un capricho

Asegura que el último capricho que se ha dado a sí mismo ha sido, tampoco podía ser de otra manera, una botella del vino estadounidense Quilceda Creek, cabernet sauvignon 2005, al que el crítico de vinos Robert Parker le concedió cien puntos, y cuyo precio ronda los 280 euros. Todas las compras las realiza por internet. “Paso nueve meses al año viajando, por lo que cuando regreso a la tierra, no salgo del viñedo”.

Todo natural

Si tiene que elegir su menú ideal no sabría qué elegir. “Es complicado reducir las cosas que más me gustan en la vida a una única elección”, explica Penso. Pero puestos a seleccionar se queda con unos espárragos blandos de Navarra, y si tiene que optar por un vino, que tiene que ser de acompañamiento de la citada planta, se queda con un Vitral de la añada de 2009 de Otazu, elaborado con cabernet sayvignon y tempranillo.

La Antártida

Uno de sus sueños es bucear en las cuevas de hielo de Antártida. “Me paso el día viajando con la bodega, ya que tenemos abiertos 36 mercados, por los que los viajes de placer tienen que ver con sitios remotos, donde practicar una de mis pasiones, el buceo”, explica Penso. Otros sitios pendientes por explorar son las minas inundadas de Suecia y la cueva de Ordinskaya en Rusia, o hacer muck diving en Papua Nueva Guinea.

Lecturas

Estructura sus lecturas por temas. “Puede que una temporada me dé por leer libros sobre mecánica cuántica y la relación con la teoría epistemológica de Kant”, señala el bodeguero, quien asegura, en este sentido, que hace poco compró unos Golden Doodles, hecho que le llevó a leer libros de entrenamientos de perros. También le gustan las novelas de suspense que enganchan y se puedan leer a intervalos.

La mejor fragancia

Las marcas a las que es fiel tienen que ver con restaurantes y, por supuesto, con vinos. Frecuenta para comer 99 Sushi Bar en Madrid, y el Bidea 2, en Navarra. En cuanto a vinos disfruta con Archery Summit, de Willamette; Alpha Omega, de Napa; Chateau D´Yquem, Cuna de Tierra, de México o Karas, de Armenia. Asegura que renuncia a usar perfume, debido a la pureza olfativa que requiere su profesión. La viña es la mejor fragancia.

 

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Los ingenieros multiplican su rol e invanden las fábricas | Fortuna

La cervecera neerlandesa, Heineken, busca ingenieros para sus cuatro fábricas de España, en Madrid, Sevilla, Valencia y Jaén. La firma ha lanzado un programa que tiene una duración de mínimo dos años, durante los cuales los participantes formarán parte de todo el proceso cervecero, desde la elaboración hasta llegar al packaging final del producto, pasando por el control de calidad, el gasto energético o el embalaje.

“La incorporación de ingenieros a las fábricas, en nuestro caso, no supone ninguna novedad, ya que estos perfiles siempre han sido necesarios en todo el proceso. Lo que sí es reciente es que abrimos el abanico de estos profesionales, que cada día son más importantes, realizando una labor cada vez más específica”, cuenta la directora de recursos humanos de Heineken para España, Amalia Rodríguez.

El ingeniero siempre ha sido el protagonista absoluto de la fábrica, pero si hace unos años su perfil estaba enmarcado en labores muy reducidas y, sobre todo, comunes al resto de plantas y empresas, la situación ha ido cambiando a medida que han ido adquiriendo protagonismo las nuevas tecnologías, la transformación digital y la robótica. Son más necesarios que nunca los titulados que sean especialistas en cada labor del proceso productivo e, incluso, en cada sector, en función del tipo de servicio y de lo que la planta fabrique.

“Con estas iniciativas nos estamos enfocando a ganar más versatilidad que en los procesos de incorporación tradicionales, cuando el ingeniero trabajaba en su departamento y en su sector sin apenas moverse de él”, prosigue Rodríguez. La razón es que estos perfiles técnicos cada vez requieren de una mayor cualificación, formación, más conocimiento y más preparación para poder desenvolverse con soltura en cualquiera de las fases que engloban a todo el proceso productivo. “Por eso, nuestro programa está enfocado también a desarrollar el talento de los ingenieros jóvenes, con acciones transversales en la fábrica que son complejas e inciden en la producción, en la calidad, en el consumo de energía y en un sinfín de fases. En parte queremos acelerar el desarrollo profesional de estos titulados”.

Para ello, uno de los aspectos cruciales es la movilidad de los candidatos, ya que cuentan con cuatro fábricas en España y se requiere de disponibilidad para poder viajar o trasladarse a vivir a otra ciudad. Son muy parecidas en la mayoría de aspectos, así como en su funcionamiento, pero se diferencian en pequeños detalles y tienen especificaciones concretas que nacen no del producto o del formato, sino de los proyectos que se llevan a cabo en cada momento. “Si hay una iniciativa eléctrica se hará en una fábrica diferente a si la iniciativa corresponde al envasado”, cuenta Rodríguez.

La idea es ayudar a descubrir el camino profesional, así como todas las posibilidades que esconde un mundo tan versátil como el del sector de la ingeniería, a los futuros candidatos. La razón es que muchos de ellos desconocen en la práctica varias de las labores y tareas que realmente se llevan a cabo en la actualidad en las plantas, ya que la formación, en la mayoría de los casos, va varios pasos por detrás de los avances reales y de lo que acontece en las plantas a diario.

En este sentido, apunta Susana Álvarez, directora general de ECB Engineering Firm, una empresa de búsqueda de ingenieros cualificados que actúa como intermediaria entre las grandes compañías y los profesionales, se “está mejorando la educación en las universidades y escuelas españolas, y cada vez hay más esfuerzo por reducir la brecha entre la formación y las labores del día a día”.

Y añade que la exigencia de las empresas cada vez es mayor y cuando requieren a gente con el conocimiento suficiente, muchas veces no lo encuentran”. Esta experta, ingeniera de Caminos de formación, reconoce que la labor de estos profesionales se ha visto acrecentada con el paso de los años en las factorías industriales. “La especialización es cada vez mayor”.

Así, a día de hoy, en una fábrica cualquiera, el ingeniero es necesario para desempeñar cualquier tarea. “Desde diseñar la planta hasta fijar su distribución interna. También son imprescindibles para custodiar y analizar los procesos, para planificarlos, para fijar los instrumentos necesarios, así como controlarlos y automatizarlos. Ni que decir tiene el protagonismo, cada vez mayor, de la robótica y la tecnología”, cuenta. Pero las tareas se multiplican aún más, como en el caso de la cervecera, cuando la fábrica produce bienes de consumo. En este tipo de situaciones, a las tareas comunes del día a día se le añaden otras, como detalla esta ejecutiva, que controlan la calidad, los porcentajes de mezclas, la salud, el embalaje, y la limpieza, recambio y ajustes de los equipos.

Por esa razón, insiste Amalia Rodríguez, que hace extensible su realidad al resto del sector industrial, “estamos abriendo el abanico a expertos de otras ramas de la ingeniería más novedosas, como la química y la farmacéutica. Esas titulaciones tienen cada vez más peso en toda la parte del proceso dedicada exclusivamente a la calidad y control de la cerveza”.

A esto se le añade otra realidad que está extendiéndose e impregnando todo el sector industrial: “Las empresas, y, por tanto, sus fábricas, se dirigen hacia la personalización y customización de los productos”, recuerda Susana Álvarez.

Además, la tendencia es huir del excedente, y amoldar al milímetro la producción a la demanda del mercado y a las ventas, para evitar que lo producido quede en el área de almacenaje. “Cuanto más peso dan las compañías a todos estos detalles, son necesarios más perfiles dedicados a rediseñar los productos y amoldar la producción a los volúmenes requeridos, con el fin de reducir los stocks”, explica Álvarez. Es otra de las razones por las que cada vez son más requeridos este tipo de expertos. “Las peticiones que hacen en el mundo de la fábrica vienen por ahí, son los roles más habituales hoy en día”, asegura esta ingeniera.

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Otazu: Una bodega navarra con mucho arte | Fortuna

Hacer vino es hacer arte. Es la filosofía que se sostiene en la bodega Otazu, a 15 kilómetros de Pamplona, en una tierra en la que antes de vides hubo remolacha con la que se hacía azúcar (perteneció hasta los años ochenta a Ebro Agrícola), entre el río Arga y las bellas sierras del Perdón y el Sarbil. Una superficie de cerca de más de 110 hectáreas, plantadas con cabernet sauvignon, merlot, chardonnay y tempranillo, desde las que se vislumbran una iglesia románica del siglo XII, una torre palomar y dos palacios renacentistas del siglo XV.

Precisamente, según consta en los archivos encontrados, fue en esa época cuando se comenzó a elaborar vino en la zona. La bodega Otazu, planteada como un château francés, data de 1840, pero hubo de cambiar sus cultivos tras la llegada de la filoxera, que arrasó los viñedos. Con toda esta historia detrás, en los años noventa llegó la familia hispanovenezolana Penso, que comenzó a plantar viñedos en 1994. “Al principio no queríamos dedicarnos a esto, sino tener una finca, pero la tradición y la historia mandaba”, confiesa Guillermo Penso (Caracas, 1982), responsable de la bodega, que elabora ocho tipos de vino, con una producción de 350.000 botellas, que exporta a 38 países y con las que factura 2,5 millones de euros. La historia es uno de los pilares de Otazu: “Estamos muy arraigados a la tierra”; como también lo son la calidad del vino, “es nuestra prioridad”; y el arte, “que hemos integrado en el proyecto”.

Guillermo Penso, junto a la Menina de Manolo Valdés.
Guillermo Penso, junto a la Menina de Manolo Valdés.

Porque si algo sorprende en esta bodega, de las situadas más al norte de España, además de la belleza del entorno, son las piezas de arte contemporáneo que adornan el exterior y el interior de la sala de barricas, a la que Penso ha bautizado como la catedral y en la que no falta música de órganos de Bach ni cantos gregorianos. No en vano, cuenta con nueve bóvedas, vidrieras y hasta un altar que ocupa una Menina de Manolo Valdés. “Es un valor añadido, de un punto de vista romántico. Elaboramos pequeñas producciones de alta gama, se cata y se prueba, y eso es arte y cultura”, afirma Penso, que cree que las visitas a la bodega deben ser experenciales.

Cree además que tiene buen olfato para el arte, “es como la Bolsa, tiene que ver con la intuición, es una buena opción para invertir, pero lo que deseo es compartirlo, una obra artística tiene que ser observada”, afirma el coleccionista frente a dos impresionantes Guardianes de Xavier Mascaró. Un templo donde también se encuentran obras de Ai Wei Wei, Anish Kapoor, José Manuel Ballester, Secundino Hernández, Rafael Barrios, Jim Dine, Jaume Plensa, Olafur Eliasson y Daniel Canogar, entre otros. La colección sigue creciendo, pero no por acumular, sino para darle coherencia. Toda esta influencia artística impregna el vino de Otazu. Y ha llegado hasta una edición exclusiva de un vino con etiqueta y estuche del artista venezolano, afincado en París, Carlos Cruz-Diez, que se venderá en tirada limitada por más de 2.000 euros. “Ahora veo arte y vendo vino. Mis botellas emigran hacia el arte”, asegura Penso.

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Krug: Así se reinventa un champán de 174 años de historia | Fortuna

Eric Lebel tiene un trabajo que muchos pueden envidiar: cada año prueba 400 vinos. Pero su tarea no es tan placentera como parece. En base a esas catas, redacta 5.000 notas hasta dar con la mezcla de sabores exacta que, después de un tiempo de reposo, saldrá al mercado en forma champán desde 150 euros la botella.

Lebel es el maestro bodeguero desde 1998 de Krug, la marca de champán del grupo LVMH, con 174 años de historia a sus espaldas. Una de las etiquetas de referencia del champán francés que intenta adaptarse a los nuevos tiempos, donde la inmediatez es la máxima, preservando su valor fundamental: la paciencia. Joseph Krug fundó esta maison, ubicada en Reims (Francia), bajo una premisa, la de hacer cada año un gran champán, con una calidad constante, fueran cuales fueran las condiciones. Por ello, Eric Lebel se enfrenta cada año al reto de encontrar la fórmula idónea del Grande Cuvée, la referencia de la marca. “Tenemos que preservar el legado del fundador: el respeto a la individualidad y al tiempo”, explica Lebel.

Los viñedos de Krug se estructuran en pequeñas parcelas, que se tratan de forma individual hasta la elaboración final. Para hacer el Grande Cuvée mezclan parte de la última añada con vinos de reserva que almacenadas en la casa. La 172 edición de este champán, la correspondiente a la última cosecha, está compuesta por un coupage de pinot noir, chardonnay y meunier, un 58% de uvas de 2016, y el 42% de una mezcla de 145 vinos de reserva de 11 años diferentes. El más antiguo, de 1998. De ahí, pasa a reposar durante al menos siete años a la bodega, donde convive con botellas centenarias, barriles de roble y grandes tanques de almacenamiento, a una temperatura natural de 12 grados. No saldrá hasta que el tiempo haya hecho su tarea.

Pero si el tiempo es la base del sabor de los champanes de Krug, casi fue su condena. Su presidenta y consejera delegada desde enero de 2009, Maggie Henríquez, explica que allá por 2008 la bodega vivía una importante caída de ventas. Pero no era lo más grave. “La casa sufría mucho, había envejecido y perdía a sus clientes por una actitud arrogante. Estábamos sobre una joya cubierta por el polvo”, describe. Por ejemplo, Krug no guardaba sus botellas más históricas. La reconexión con el pasado y con el fundador, “del que no se sabía casi nada”, fueron los primeros pasos. “Entendimos el pasado, por qué existíamos, comprendimos mejor que nunca el savoir faire que hace única a esta casa”, describe. El trabajo, desde esas bases, fue hacer llegar el mensaje con una política de comunicación proactiva, como explica la ejecutiva de origen venezolano: “Así facilitas que la gente descubra y comparta el producto. Si te alejas, el público se olvidará de ti”.

Uno de los objetivos del equipo que lidera fue cambiar las etiquetas, las cuales no aportan información sobre la procedencia de la botella. “En el frontal, todas parecen el mismo champán.Para mi era inconcebible no decirle a la gente lo que estaba tomando”, dice Henríquez. La primera innovación fue el Krug ID: un número de serie de seis cifras impreso en la etiqueta trasera que, a través de la web y la aplicación móvil de Krug, explica el origen y las particularidades de cada botella. El siguiente cambio llegará el año que viene, cuando las etiquetas plasmen los detalles de procedencia: “Así respetamos a nuestro consumidor. Nuestras botellas por fin hablarán de prestigio”.

Trabajadores de Krug, en los viñedos de la marca.
Trabajadores de Krug, en los viñedos de la marca.

Entre la información que aparece al teclear la Krug ID se incluye una canción. La marca ha apostado por vincular música y champán desde el ámbito científico, abriendo un fondo para contribuir a las investigaciones de universidades como la de Oxford, que tratan de probar científicamente que, por ejemplo, el sabor de una copa de champán cambia cuando se disfruta escuchando música en vivo. “La obligación de una casa como esta es experimentar, descubrir y aportar”, resume Hernández. El esfuerzo da frutos. En el último informe anual de LVMH, que no detalla las ventas de Krug, se destaca “un considerable crecimiento”, gracias a “una original estrategia de marca e imagen, junto a una innovadora comunicación digital”. El polvo ya brilla por su ausencia en la recién renovada maison de Krug.

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