Joaquín Casasús: “El mercado da poca probabilidad a la independencia de Cataluña” | Mercados

Teniendo en cuenta que “hay que apretar mucho al banco para que te dé 10 puntos básicos al año en un depósito” y que “no hay rentabilidad en lo que la gente entiende como inversión segura”, Joaquín Casasús, director general de Abante Asesores Gestión SGIIC, aconseja al ahorrador “abstraerse del corto plazo y aprender a invertir el ahorro”. Este gestor, socio fundador de Abante Asesores –firma con más de 2.600 millones de euros en activos bajo gestión– apuesta sin duda por la renta variable.

En Abante Asesores tienen la renta fija infraponderada. En Bolsa, ¿qué mercados lo van a hacer mejor, a su juicio?

Creo que como España sufrió más al principio de la crisis, ahora va por delante. Los ritmos de crecimiento son mejores y las empresas tienen más apalancamiento operativo así que, en la medida que mejore un poco el ciclo, las empresas que se han ajustado mucho se beneficiarán de ello. Y además, es probable que Francia, que lleva mucho tiempo en letargo, lo haga bien a medida que se empiezan a llevar a cabo reformas. En general, Europa lo hará bien si nos quitamos el estigma sobre el futuro del euro.

¿Hasta que punto Cataluña puede condicionar la evolución de la Bolsa española?

Creo que el mercado está en general muy anestesiado con este tema porque ya viene de lejos, primero con un referéndum, luego con unas elecciones y ahora con otro referéndum. La probabilidad que los inversores le dan a que haya de verdad una independencia o algún descarrilamiento de la actividad económica es mínimo. Hoy este tema da mucho juego para debates y tertulias pero yo creo que el mercado no le está dando importancia.

Mientras se resuelve la cuestión catalana, los bancos centrales siguen acaparando la atención ¿cómo prevé que será la retirada de estímulos del BCE?

La economía está mejorando y creo que los bancos centrales van a ir reduciendo poco a poco sus estímulos pero tienen margen para hacerlo gradualmente. EE UU ha ido poco a poco e incluso ahora se está pensando seguir con las subidas de tipos. En Europa ahora con el euro fuerte tienen menos prisa y también se tomarán su tiempo y no creo que vayamos a tener un susto por el lado de la inflación.

¿Las elecciones alemanas pueden dar alguna sorpresa en Europa?

El tema de las elecciones en Alemania está bastante encarrilado. Pienso que la importanciancia que tienen es que una vez que haya nuevo Gobierno en Alemania será un momento oportuno para poder trabajar en el proyecto europeo y quitar de una vez por todas las dudas que ha tenido el mercado sobre la estabilidad del euro. Creo que el euro es irreversible. Podrá tener errores de constitución en su origen pero una vez que ya se implantó es como cuando mezclas el café con la leche. Luego ya no se puede separar. El hito político del año fueron las elecciones en Francia, que se saldaron con una clara mayoría de Macron dejando atrás el debate sobre la continuidad del euro.

¿Cuáles son sus apuestas sectoriales?

En el mercado español, vemos todavía bien a los bancos. Les queda mejorar márgenes, algo que harán cuando suban los tipos de interés. El entorno es menos competitivo debido a la concentración que ha habido en el sector. Y están mejorando en el lado de las comisiones. Además, nos gusta el sector inmobiliario ya que se ha recuperado una barbaridad. Hoy, probablemente, la manera más sensata de tener exposición a ese sector sea a través de la Bolsa porque se puede comprar más barato a través de las cotizadas que directamente acudiendo al mercado inmobiliario. Además, creemos que todos los cíclicos lo harán bien. Otro sector que nos gusta es el de las cadenas de televisiones, que vendrá impulsado por la mejora de la publicidad.

¿Qué interés tienen los pequeños y medianos valores europeos frente a los de gran capitalización? ¿Queda menos recorrido en estos últimos tras las alzas acumuladas?

En un contexto de crecimiento, las pequeñas y medianas compañías suelen hacerlo muy bien. Según mi experiencia profesional, las pequeñas y medianas compañías son de lejos mucho más interesantes que las grandes: suelen tener posicionamientos sectoriales de liderazgo en nichos de mercado, presentan tasas más altas de crecimiento, y a menudo, y por este atractivo, son objeto de fusiones y adquisiciones. La toma de decisiones estratégicas es mucho más ágil. del euro.

¿Cuáles son las recomendaciones que tienen en Abante para el cliente conservador?

La Seguridad Social funciona muy bien cuando la pirámide es muy ancha pero mal cuando es un cono. Es un tema matemático. Entonces, tendremos que aprender bien a invertir nuestro ahorro de cara a la jubilación y creo que es obvio que hay que invertir en Bolsa, estando expuesto a empresas que nos van a generar una rentabilidad muy superior que la de la renta fija e inversiones que a priori son más seguras. Para hacerlo bien tenemos que aprender a invertir en Bolsa y hay que saber que hay valor en las empresas y que esa rentabilidad nos la pagan de manera dispersa y no lineal y muchas veces cuando menos la esperamos. En España, en general, hay cierta deficiencia de saber invertir.

 

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“Si la inflación sigue baja mucho más tiempo, es posible que el BCE pierda credibilidad” | Mercados

Las divisas no han tenido precisamente un verano tranquilo y la escalada del euro frente al dólar cuando hace unos pocos meses se auguraba justo lo contrario mantiene alerta a los inversores. A Enrique Díaz-Alvarez, director de riesgos de Ebury, la institución financiera especializada en intercambio de divisas, le llama la atención la ausencia en los últimos tiempos de quejas sobre los mercados de divisas por parte de los bancos centrales del mundo, lo que considera “muy positivo”.

El euro supera los 1,20 dólares, máximos desde 2015, y acumula un alza del 14% este año. ¿A qué obedece este repunte?

Se debe sobre todo a la brecha que hay entre el precio que pone el mercado al alza de tipos en Estados Unidos, que ha revisado a la baja, y lo que la Fed está diciendo. El mercado ahora mismo está poniendo en precio que se acabó el ciclo de subidas de tipos en EE UU, mientras que en Europa pasa lo contrario. Con todo, pensamos que la del euro es una reacción un poco exagerada y a la que ha ayudado el hecho de que en agosto los mercados perdieran algo de liquidez. Somos un poco escépticos sobre que los niveles por encima de 1,20 dólares sean sostenibles. Y los comentarios de Draghi nos confirman este punto.

Mario Draghi ha preparado el terreno para el repliegue de los estímulos. ¿Cree que la evolución del euro puede llegar a trastocar sus planes?

No trastocar, pero desde luego sí retrasar. Para empezar a retirar los estímulos monetarios, el BCE tiene que ver la inflación cerca de su objetivo, que es justo por debajo del 2%. Ahora mismo la inflación subyacente, que es la que realmente importa, está alrededor del 1,2% y no está mostrando síntomas de subida sostenida. Lo que dirige la política monetaria del BCE son los precios y pensamos que los riesgos a corto plazo no son simétricos sino que están más bien a la baja en el euro.

La economía de la eurozona muestra solidez, con los índices de confianza en niveles máximos. ¿En qué medida es peligrosa una apreciación del euro?

El impacto de la balanza comercial sobre la economía no es tan grande porque la mayor parte del comercio exterior de los países de la eurozona son con el resto de países miembros de la Unión. Más que en el crecimiento, que en la eurozona depende sobre todo de las decisiones de inversión de las empresas, el impacto lo veremos en la inflación. La situación actual con un crecimiento relativamente fuerte entre el 2-2,5% y de creación de empleo sin que la inflación se mueva puede durar mucho tiempo. Tendríamos que ver un euro por encima de 1,30 dólares para que quizás fuera peligroso para la economía.

 Además de la pérdida de competitividad de las exportaciones, ¿qué sectores en España se verían más perjudicados?

En España, el turismo, con un especial efecto sobre el viajero británico. Pero el euro fuerte sobre todo dificulta que el BCE consiga que la economía de la zona euro llegue a los objetivos de inflación, y ya llevamos seis o siete años con la inflación subyacente muy por debajo de las metas, y si continúa así mucho más tiempo es posible que la institución llegue a perder credibilidad. Si tienes una meta y durante siete años estás muy lejos de ella, los mercados podrían cuestionar hasta qué punto Draghi se toma esa meta en serio.

¿Y qué pros destacaría?

Es un voto de confianza para el futuro de la zona euro. Parte del motivo de la subida del euro es que se han disipado las dudas que podrían quedar sobre la viabilidad de la moneda única. Las divisas en niveles cercanos a los actuales son casi un punto óptimo para el crecimiento y para la estabilidad financiera a nivel global.

¿Qué previsiones maneja para el tipo de cambio euro-dólar?

A medio plazo esperamos una caída hacia niveles de 1,15-1,14 dólares y a largo plazo pensamos que el 1,10 es su nivel de equilibrio.

¿En qué cree que han fallado los analistas que no hace tanto apostaban por la paridad del euro con el billete verde?

En nuestro caso ha sido sobrestimar la capacidad de la Administración Trump para llevar a cabo los programas de gastos de infraestructuras y recorte de impuestos que habían causado la inicial subida del dólar. No esperábamos, por decirlo de forma diplomática, el nivel de desorganización y falta de capacidad de ejecución que hemos visto por parte de los republicanos en EE UU. No esperábamos esa parálisis casi total legislativa.

El euro también ha ganado valor frente a la libra, que cotiza en mínimos de ocho años. ¿Piensa que podrían alcanzar la paridad en los próximos meses?

Lo vemos difícil. Reino Unido es casi la única zona económica grande donde la inflación está por encima de lo que desea su banco central y si continúa la caída de la libra frente al euro, o simplemente que se mantengan estos niveles bajos actuales veremos una reacción verbal del Banco de Inglaterra en su próxima reunión. Y, de no producirse un repunte, una subida de tipos incluso antes de final de año.

¿Cómo ve las valoraciones de los mercados de renta variable?

No tenemos previsiones oficiales de Bolsa, pero en general no vemos a los mercados sobrevalorados.

Las dividas en niveles cercanos a los actuales son un punto óptimo para el crecimiento y la estabilidad financiera a nivel global… Un euro ya por encima de los 1,30 dólares quizás empezaría a ser peligroso

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El reto demográfico para la banca | Compañías

Se ha escrito mucho sobre todos los retos a los que se enfrentan los bancos. Ha sido un debate recurrente desde el estallido de la crisis, pues muchos de los desafíos se centran precisamente en sus consecuencias. Como la compleja e interminable regulación y estricta supervisión desde las autoridades. Otros retos, como la elevada competencia y la digitalización del negocio financiero, suponen una nueva prueba de la resiliencia del sector. No cabe la menor duda de que los bancos superarán todos estos desafíos. Sin embargo, es cierto que hay otros factores de tipo estructural que merecen una reflexión. Y quizás uno de los más relevante es el factor demográfico.

La mayoría de países desarrollados se enfrentan a un doble riesgo en su población, de descenso a futuro y más envejecida. Este fenómeno tendrá grandes consecuencias para la sociedad y repercutirá, a su vez, en las finanzas públicas y en la sostenibilidad del sistema de pensiones. Del mismo modo los bancos, como parte de la sociedad, también se pueden ver muy afectados.

El factor demográfico conlleva, por ejemplo, tipos de interés más bajos y un aplanamiento de la curva de tipos. Es cierto que la situación actual extrema es excepcional, pero la normalización del nivel de tipos y de la pendiente de la curva probablemente quedará muy lejos de los niveles que existían antes de la crisis.

El sector bancario es consciente y busca soluciones. Por eso mira a Japón, donde el problema demográfico es ya más una realidad que una amenaza. La pérdida de peso de los bancos sobre el conjunto del sector financiero japonés, los problemas que sufren las pequeñas entidades –centradas en negocios locales– y la caída de la ratio préstamos sobre depósitos, son consecuencias directas o indirectas del efecto demográfico. En el país del Sol Naciente, el sector bancario ha asumido más riesgos, en buena parte internacionales, y ha reducido costes al mismo tiempo que ha llevado a cabo su consolidación. Todo ello con buenos resultados a corto plazo, aunque sin resolver del todo las dudas sobre el futuro.

En Europa, la debilidad estructural de los ingresos bancarios también se contempla como un verdadero reto para superar en el futuro. Sin embargo, se sigue discutiendo sobre los modelos de negocio a corto plazo y sobre la elevada morosidad acumulada durante crisis. Pero ¿y el desafío que supone la demografía para el sector? El propio presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, pasó de puntillas sobre el tema durante su conferencia en Jackson Hole: “sin la ayuda de la demografía, la única forma de aumentar el crecimiento económico potencial pasa por una mejora de la productividad”. El crecimiento es clave para el negocio de los bancos.

Los datos económicos más recientes muestran una mejora inesperada del crecimiento a nivel mundial. Y Europa es su mejor exponente, tal y como muestran los indicadores adelantados que apuntan a que la recuperación es más sólida de lo esperado.

Aun así, el propio BCE duda de su sostenibilidad a medio y largo plazo. La sociedad requiere de un crecimiento potencial mayor, un crecimiento inclusivo que se reparta de forma ecuánime. Los bancos europeos, sin duda, hacen su parte para lograrlo y apuestan por fomentar una mayor inclusión financiera. El riesgo es que un exceso de regulación o una regulación mal enfocada puede dificultar este objetivo implícito que tienen las entidades de crédito europeas.

Las autoridades económicas son las que deben tomar un mayor protagonismo para aumentar el crecimiento económico potencial, favoreciendo la inversión productiva, apostando por una mayor competencia productiva y también mejorando los mecanismos para resolver insolvencias.

Tampoco deben olvidarse de fomentar una mayor apertura comercial, basada en normas comunes, tal y como defendió el presidente del BCE en Jackson Hole. Todo ello acompañado de una mayor apertura financiera y bajo una regulación adecuada. Por eso es también importante que las autoridades ponderen el riesgo de un exceso de la regulación sobre los bancos y el resto del sistema financiero.

Superada la crisis, sus consecuencias aún nos acompañan. Los bancos ahora son más resistentes y han llevado a cabo cambios importantes en su gobierno, siempre bajo un enfoque de responsabilidad social. Todo esto se ha traducido en la importante aportación que están teniendo en la recuperación económica cíclica actual. Las autoridades deben mirar a más largo plazo y tratar de combatir los riesgos estructurales, como la elevada deuda pública y el envejecimiento de la población. La clave pasa por aumentar el crecimiento potencial, el verdadero objetivo para la sociedad.

José Luis Martínez Campuzano es portavoz de la Asociación Española de Banca.

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¿Por qué al mercado le preocupan más los tipos que una guerra nuclear? | Mercados

La semana arranca sin la referencia de Wall Street que celebra la festividad del Dia del Trabajo y recogiendo los efectos del último ensayo nuclear de Corea del Norte. Y con este ya van seis. “Empieza a ser costumbre levantarse los lunes con desagradables novedades sobre Corea del Norte. Uno se plantea si no es una maniobra más de intento de desestabilización de Occidente por parte de su dictador, lanzando misiles o amenazas a los aires en el fin de semana para que los mercados cierren sus pétalos de entrada a la semana”, explica Ramón Morell, analista de ETX Capital.

Y es que la tensión geopolítica en Corea del Norte tiene un efecto claro en los mercados: suben el oro y algunas divisas como el yen japonés y caen las Bolsas. Los índices asiáticos despidieron la jornada con descensos. La Bolsa de Tokio perdió al cierre un 1% transmitiendo este pesimismo a Europa. En el Viejo Contiente, el tono negativo domina pero ninguno de los índices principales cede más del 1%.

Mientras, el oro actúa una vez más de activo refugio y se dispara y marca los niveles más altos registrados en 12 meses recuperando todas las pérdidas desde que Donald Trump se convirtió en presidente. “La incertidumbre constante sobre las intenciones de Corea del Norte con respecto a las pruebas de misiles y la respuesta de los Estados Unidos probablemente mantendrá el oro respaldado en el corto plazo. El contexto económico global mejorará el respaldo de los precios del oro hasta que la tensión geopolítica se alivie, algo que probablemente se prolongará con una actitud menos que estadista de la administración Trump a los asuntos exteriores”, explica Martin Arnold, director y estratega macroeconómico de ETF Securities.

A la hora de evaluar cuál será la consecuencia en los mercados, Juan José Fernández Figares, de Link Securities. explica que “nadie entiende cual es la estrategia del régimen y hasta dónde está dispuesto a llegar”. El experto considera que estamos hablando de un conflicto nuclear, algo que desde la II Guerra Mundial no se ha dado y añade que el “factor corea” reaparecerá en los mercados de vez en cuando, condicionando su comportamiento ya que provocará huidas hacia activos refugio como los vividos hoy.

“A medio plazo todo va a depender de lo qué finalmente ocurra. Se me hace muy difícil creer que va a estallar un conflicto nuclear, pero con Corea del Norte por medio nunca se sabe. Si finalmente estalla sería catastrófico para los mercados”, añade Fernández-Figares.

Por su parte, desde Renta 4 lanzan un mensaje de tranquilidad. “La tensión geopolítica en torno a Corea del Norte aparece y desaparece con enorme facilidad”, explican. A pesar del aumento de la volatilidad cuando la tensión crece tras cada ensayo de misiles coreanos, “lo cierto es que los mercados financieros no han dado ninguna probabilidad al estallido de un conflicto bélico”.

Reunión del BCE el jueves

Septiembre arranca con una cita muy importante  para los mercados. Se trata de la reunión del BCE que tendrá lugar el próximo jueves y en el que se espera con expectación el mensaje que el presidente de la autoridad monetaria, Mario Draghi, tenga que lanzar a los mercados.

“Si no sucede nada más con Corea del Norte, enseguida el mercado girará la atención hacia la reunión del BCE del jueves”, explican los analistas de Bankinter. “Veremos si Draghi anuncia el tapering (inicio de retirada de estímulos monetarios, recortando los volúmenes mensuales de compra de deuda a partir de enero 2018, desde los 60.000 millones de euros actuales)”, explican en Renta 4.

La firma de análisis no descarta que, dada la fortaleza del euro, que sube un 13% en 2017 y marcando máximos de dos años y medio, que el BCE opte por reducir sus estimaciones de inflación y ofrecer un discurso algo acomodaticio.

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El euro a casi 1,2 dólares presiona a Draghi para que mantenga los estímulos | Mercados

Respiro en las divisas y en las Bolsas, con la corrección del euro, que se apea ligeramente de sus máximos frente al dólar desde enero de 2015. El martes traspasó las 1,2 unidades del billete verde; ayer, se situaba incluso por debajo de las 1,9. “No se puede dudar de la tendencia alcista de los últimos meses (que coincide con la bajista de las Bolsas europeas), pero quizá hayamos asistido al techo de este rally”, señalan desde Unicorp Patrimonio.

Es el turno del BCE y de su presidente, Mario Draghi, al que le tocará maniobrar para evitar que todos los avances de la zona euro se vayan al traste. En la reunión del 20 de julio, algunos de los consejeros del Banco Central pusieron el grito en el cielo ante una moneda única tan fuerte. Temen que las expectativas de inflación, de crecimiento y exportación se vean seriamente dañadas.

ING anticipa que el BCE reducirá su previsión de inflación para 2018 y 2019, desde los actuales niveles del 1,3% y del 1,6%, respectivamente. Esto añadirá presión sobre el programa de estímulos (tapering, en la jerga), pues su paulatina retirada a partir de enero de 2018 tendría como consecuencia teórica un repunte adicional de la moneda europea frente al dólar. Y esto provocaría la entrada en un círculo vicioso.

Los expertos del banco holandés consideran que los eventuales anuncios de una retirada de estímulos serán extremadamente suaves (dovish, en la jerga). Es más, añaden que la única fórmula de frenar la escalada del euro es dar un puñetazo en el mercado de divisas y que el BCE anuncie claramente que aplaza la retirada de estímulos. Sin embargo, estiman que esto es complicado, debido a la escasez de bonos que pueden comprarse. A cierre de julio, el BCE tenía en su balance dos billones de euros en diferentes activos.

El mercado todavía confía en que el 7 de septiembre Draghi comience a dar pistas, aunque algunos expertos empiezan a señalar, tras del mutismo del que hizo gala en el cónclave anual de Jackson Hole el pasado fin de semana, que quizá no diga nada relevante hasta la reunión del 26 de octubre.

En Deustche Bank prevén que la fortaleza del euro continuará a corto plazo, “sobre todo si el BCE anuncia el tapering en una de sus próximas reuniones”. Las adquisiciones están en 60.000 millones de euros mensuales, y el mercado, al menos hasta hace muy poco tiempo, consideraba que se reducirían a 40.000 millones en el primer semestre de 2018 y a 20.000 millones en el segundo. La escalada del euro, aunque todavía se sitúa lejos de sus máximos históricos en el entorno de los 1,6 dólares de abril de 2008, puede cambiar el futuro este punto.

Es cierto que no solo la política de los bancos centrales determina lo que ocurre en las divisas. Las tensiones entre EE UU y Corea del Norte y la posición de Trump sobre el Tratado de Libre Comercio de América del Norte también han contribuido a debilitar al dólar frente al euro, según Victoria Torre, responsable de análisis de SelfBank. La incapacidad de Trump de llevar a cabo sus promesas también daña al billete verde.

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Las cinco claves que los inversores deben tener en cuenta al volver al mercado | Mercados

El retorno de la actividad tras el parón estival está cargado de referencias que podrían suponer un foco de incertidumbre de cara a los próximos meses y que servirán de catalizadores para los mercados de renta variable y fija. El rumbo de las políticas monetarias que adopten tanto el Banco Central Europeo como la Reserva Federal de EE UU marcaran los movimientos de la recta final de curso. Su impacto en el comportamiento de las divisas, en especial del euro y del dólar, así como en la rentabilidad de la deuda y en el sector bancario, será escrutado al detalle a lo largo de las próximas semanas por los analistas. 

1 Atención al BCE y a la Fed

Los mercados estarán en los últimos meses del año bajo la batuta de los bancos centrales. Tras la clásica cumbre anual de Jackson Hole en la que ni Janet Yellen ni Mario Draghi quisieron adelantar cuáles serán sus próximos pasos en política monetaria, la atención pasa ahora por las próximas reuniones de las instituciones.

El jueves 7 tendrá lugar la cita del Banco Central Europeo, mientras que la Fed celebra su reunión los días 19 y 20. Unas fechas en las que el mercado espera, ahora sí, conocer si habrá una nueva subida de tipos en Estados Unidos este año, cuándo comenzará Yellen a reducir el balance de deuda de la Fed y en qué momento Draghi dará el pistoletazo para el inicio de reducción de las compras de deuda del BCE.

Draghi no ha querido este año dar pistas en Jackson Hole sobre la estrategia a seguir por el BCE si bien ya adelantó en julio que a la vuelta del verano revisaría su estrategia de política monetaria hacia un entorno de normalización. La mayoría de las casas de análisis prevén que la reducción de las compras de deuda se anuncie en otoño pero que arranque en 2018. Queda pendiente saber la cuantía -en la actualidad la institución compra cada mes 60.000 millones de euros- y algunos analistas ya ven más factible que las pistas lleguen en octubre y no en septiembre.

Para una eventual subida de tipos en la zona euro, habrá que esperar para finales de 2018 o principios de 2019. Si bien, firmas como Pimco apuntan a que estos seguirán bajos por tiempo indefinido en todo el planeta. En EE UU, el mercado espera que la Fed ponga sobre la mesa en las próximas semanas el calendario de la reducción de deuda en balance, toda vez que los futuros descuentan ya que no habrá más subidas de tipos este año.

 2 Escalada del euro

La fortaleza del euro frente al dólar comienza ya a verse con preocupación. El BCE ya reconoció en las actas de la reunión de julio que era “primordial en este momento evitar mandar mensajes que pudieran tender a una sobreinterpretación y pudieran resultar prematuras”, visto el efecto que tuvieron en la moneda europea las palabras pronunciadas por Draghi en Sintra en junio. La divisa se anota una revalorización del 13% en lo que va de año frente al dólar y se sitúa cerca de máximos desde enero de 2015, en torno a las 1,20 unidades de billete verde. Unos niveles que empiezan a verse como un posible lastre para la recuperación económica de la zona euro por el efecto negativo que podrían tener en las exportaciones: la libra está en su nivel más bajo frente al euro desde hace ocho años. La debilidad del dólar es un factor más en la fortaleza de la moneda europea. 

El dólar, que se vio impulsado por la victoria de Trump a su máximo desde diciembre de 2002, por debajo de 1,06 unidades por euro, ha ido retrayéndose ante las dudas sobre la puesta en marcha de medidas por parte del Ejecutivo. Además, el Congreso de EE UU debe aprobar antes del día 30 la ley sobre el techo de gasto público que evite el cierre del Gobierno, unas negociaciones que se realizarán bajo la amenaza del presidente de “cerrar” la Administración si no se da luz verde a una ley de gasto que dé financiación para el muro con México. 

3 El ‘brexit’ agota plazos

La negociaciones entre Reino Unido y la Unión Europea prosiguen pero los avances son escuetos. Esta semana los representantes de Bruselas y Londres se han vuelto a reunir tras la vuelta de las vacaciones para intentar avanzar en los principales escollos.

Pero cada vez está más cerca la reunión de los jefes de Estado y Gobierno de la Unión Europea del 19 y 20 de octubre que se presuponía como decisiva para pasar a la segunda fase de las negociaciones, es decir, en qué consistirá la relación comercial tras la consumación de la salida, algo que Reino Unido quiere poner sobre la mesa ya.

Por lo pronto, las grandes incógnitas siguen estando presentes si bien, como la de la factura que tendrá que pagar Reino Unido –cifrada entre 60.000 y 100.000 millones de euros- y sobre la que Boris Johnson, el ministro británico de Asuntos Exteriores, ha asegurado que se pagará pero “ni un penique más” de lo que Londres crea que es su obligación.

“Reino Unido no pagará ni un penique más ni un penique menos de lo que el Gobierno cree que son sus obligaciones legales con la Unión Europea cuando abandone el bloque”

Boris Johnson, ministro de Exteriores británico

 4 Elecciones en Europa

Tras unos meses de incertidumbre política con los comicios de Francia y Holanda como protagonistas, el 24 de septiembre tendrán lugar las elecciones federales de Alemania. El bloque conservador de Merkel lidera las encuestas por delante de los socialdemócratas (SPD) de Martin Schulz, al que aventaja por 17 puntos. Un resultado que de mantenerse la ratificaría en el eje del poder de la UE junto a Macron. Y ello, tras el acoso de los últimos meses de Donald Trump. Ya para 2018 se esperan las elecciones italianas. Unos comicios que podrían ser el resurgir del ex primer ministro Silvio Berlusconi, quien fue apartado del poder en 2011 y que ha provocado ya temblores en los mercados de deuda con sus comentarios sobre la conveniencia de poner en marcha una moneda paralela al euro en Italia.

 4 La OPEP busca su hueco

El regreso, y con fuerza, del fracking está tensionado desde hace meses al barril de petróleo y chocando con los intentos de los países de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) de presionar al alza el precio del oro negro. El barril de Brent se sitúa un 9% por debajo de los máximos del año y cotiza en los 52 dólares a la espera de la próxima cita de la OPEP, próximo 22 de noviembre, en la que los países miembros intentarán buscar nuevas opciones para equilibrar el mercado. 

5 El desafío catalán

La agenda española de los próximos meses está marcada por el desafío secesionista de Cataluña, con la consulta prevista para el 1 de octubre. Por otro lado, el Gobierno prevé revisar al alza, una vez más, el cuadro macro. 

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Yellen y Draghi emplazan a los inversores a sus reuniones de septiembre | Mercados

Los inversores no comenzarán la semana bajo la resaca de los discursos de Janet Yellen y Mario Draghi en Jackson Hole. Ni la presidenta de la Reserva Federal ni el del BCE dieron pistas en el encuentro anual de bancos centrales que se celebra en esta localidad estadounidense sobre los próximos pasos de sus políticas monetarias. Habrá que esperar a las reuniones que tanto el BCE –día 7– como la Reserva Federal –días 19 y 20 – celebran el próximo mes para desvelar las grandes incógnitas que ahora pesan sobre el mercado: si habrá una nueva subida de tipos en EE UU este año, cómo irá reduciendo su balance la Fed y en qué momento anunciará el BCE el inicio de la reducción de sus compras de deuda para 2018.

La expectación alrededor de los discursos de Jackson Hole era inevitable. Fue el foro que Draghi eligió hace tres años para ir preparando al mercado para el lanzamiento de un programa de compras de deuda. Sin embargo, en esta ocasión el presidente del BCE ya venía preparando a los inversores sobre sus próximos pasos. En junio avanzó en Sintra su optimismo sobre la situación económica de la zona euro y tras la reunión de julio del BCE quedó claro que la institución va a revisar este otoño su estrategia de política monetaria.

Esta vez el presidente del BCE prefirió dejar para la cita de septiembre los nuevos mensajes al mercado. La gestión de la retirada gradual de los estímulos monetarios hacia un entorno de normalización tras la crisis es de hecho una misión cada vez más delicada, en la que procurar que los inversores no vendan en masa sus bonos –que tanto se han apreciado en los últimos años gracias a las compras de deuda de los bancos centrales– y en la que ahora se cruza la fuerte apreciación del euro.

“Creemos que el BCE anunciará probablemente este otoño una ligera reducción de su programa de compras de deuda, aunque el momento exacto del anuncio dependerá de la cotización del euro “, señala Charles St-Arnaud, estratega de inversión de Lombard Odier IM.

La apreciación del euro –que sube más del 12% desde abril– se ha convertido en objeto de inquietud para el BCE, que ya debatió sobre su fortaleza en la reunión de julio, según revelan las actas conocidas la semana pasada. La divisa europea se apreció hasta los 1,19 dólares en la sesión del viernes tras el discurso de Janet Yellen, a pesar de que ésta no anticipara movimientos de política monetaria y centrara su mensaje en advertir del riesgo de relajar las exigencias en regulación bancaria adoptadas a raiz de la crisis, en clara alusión a los planes liberalizadores de la banca de Donald Trump.

Un euro fuerte es obstáculo para el incremento de precios al que aspiran las medidas del BCE, aunque también es síntoma del momento de recuperación económica de la zona euro. Así, los expertos señalan que el euro aún tiene recorrido al alza en los próximos meses, hasta el entorno de los 1,20 dólares.

Desde CaixaBank Research ya apostaban por que Draghi no daría señales en Jackson Hole de reducción de sus compras de deuda, que habrían contribuido aún más a reforzar el euro. En la entidad destacan la necesidad de que el proceso sea ordenado y de evitar la sensación de urgencia y recuerda que “la comunicación del BCE ya ha gestionado las expectativas de los inversores para situar el tapering como el próximo paso”. Así, la previsión de CaixaBank Research es que el BCE anuncie en otoño la reducción de las compras de deuda a partir de enero de 2018, hasta llevarlas a cero gradualmente durante el año.

“Esperamos que la Fed anunciará la reducción de su balance en la reunión de septiembre y no nos sorprendería que subiera tipos en diciembre. El BCE en cambio será mucho más paciente en el endurecimiento de su política”, añaden en Lombard Odier.

En la cotización del euro, que influirá en la inflación para la toma de decisiones del BCE, pesarán también las expectativas sobre alza de tipos de la Fed. De hecho, los últimos datos de inflación en EE UU enfriaron la apuesta del mercado por una tercera subida en el año, propiciando la debilidad del dólar y el alza del euro.

La negociación del techo de deuda del Gobierno estadounidense será el otro gran foco de atención de los inversores en septiembre. Para Chris Iggo, director de inversiones y responsable de renta fija de Axa IM, este tema es de hecho el más sensible a corto plazo. “La combinación del inicio de la reducción del balance de la Fed y el caos político sobre el techo de deuda no pueden ser buenos para la estabilidad del mercado de bonos ni para el dólar”, advierte.

La agenda de la semana

La sesión del pasado viernes fue una de las de menor volumen del año para la Bolsa española, con 840 millones de euros de contratación, en espera de novedades del encuentro de Jackson Hole. Una vez celebrada la cita, y sin nuevas señales de política monetaria, los inversores contarán esta semana con referencias señaladas en la agenda de indicadores macroeconómicos.

Estados Unidos publicará mañana la confianza del consumidor de agosto, aunque la agenda ganará intensidad el miércoles con el anuncio del PIB estadounidense del segundo trimestre, junto a los datos de confianza de la zona euro y el IPC preliminar de Alemania en agosto. El jueves se conocerá el IPC estimado de agosto de la zona euro, referencia básica para el BCE y el viernes, la tasa de desempleo estadounidense del mismo mes. No será hasta el viernes 11 cuando se publique el IPC de agosto de EE UU, determinante para la política de la Fed.

En el plano empresarial, publicarán resultados las francesas Carrefour y Vivendi, el miércoles y jueves respectivamente.

En España, el miércoles reparten dividendo Logista (0,30 euros brutos por acción) y Saeta Yield (0,189 euros por título).

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¿Cuánto puede apreciarse aún el euro antes de ser un problema para Draghi? | Mercados

Mario Draghi tendrá que andarse con pies de plomo durante su intervención del viernes en el foro de Jackson Hole, la cita que acoge a las grandes figuras de los bancos centrales y sobre la que los inversores ponen estos días toda su atención. El mercado ya asume que el presidente del BCE no dará grandes pistas en su discurso de mañana sobre cómo abordará la reducción de las compras de deuda. Y tiene buenas razones para hacerlo, puesto que Draghi hablará bajo la creciente presión que supone la apreciación del euro, que ya es objeto de debate en el consejo de gobierno del BCE –como revelaron las actas de la reunión de julio– y cuya fortaleza podría llegar a trastocar las previsiones de inflación, base para la toma de decisiones de política monetaria.

Un mensaje que apuntara con claridad a la reducción de las compras de deuda y al repliegue de los estímulos sería detonante para nuevas subidas del euro, en perjuicio de la inflación, y también para alzas de la rentabilidad de la deuda. Tal fue la reacción tras el discurso de Draghi en Sintra a finales de junio, que el propio BCE intentó suavizar días después. El euro se ha asentado en las proximidades de los 1,18 dólares, máximos de 2015, y el mercado lo sitúa más allá de los 1,20 dólares para el próximo año, según señalan desde BofA Merrill Lynch. “Los banqueros centrales podrían emplear Jackson Hole para calmar al mercado tras la robusta reacción de Sintra o retener información para evitar cualquier tipo de reacción”, explica David A. Meier, economista de Julius Baer.

Sobre la cotización del euro pesa además otro elemento que escapa al control de Draghi: el ritmo de subida de tipos en EE UU. La expectativa de una tercera alza este año se ha enfriado a la vista de los últimos datos de inflación en Estados Unidos, lo que también ha contribuido a reforzar el euro.

A esto se suman además las crecientes dudas de los inversores sobre la capacidad de Donald Trump de sacar adelante su reforma fiscal y el conjunto de medidas de estímulo económico, lo que tampoco favorece el avance del dólar. El mensaje que lance Janet Yellen en su intervención del viernes en Jackson Hole será clave para establecer el terreno de juego para el cruce del euro con el billete verde. De hecho, los expertos apuntan a la importancia de que Yellen y Draghi den una idea de cierta coordinación, que no abra aún más la brecha entre EE UU y la zona euro en sus niveles de tipos de interés y en la velocidad de retirada de estímulos.

“Es importante que el alza del euro no se deba a decisiones de la Fed, como una nueva subida de tipos este año”, apunta Víctor Echevarría, de AFI, que recuerda que una apreciación del euro debida a la mejora de los fundamentales de la economía no es motivo para que descarrile la recuperación. “El repunte del 11% visto en el euro desde abril podría llevar a revisar a la baja las previsiones de inflación del BCE”, añade Echevarría, que aun así afirma que Draghi se verá presionado para reducir las compras de deuda en 2018 ante la creciente escasez de activos disponibles en el mercado, de acuerdo con los límites marcados para su adquisición. “No quedará más remedio, otra cuestión es que la rebaja de compras se aborde también por la mejora económica”, señalan desde AFI, donde ven al euro en el entorno de los 1,19 ó 1,20 dólares en los próximos meses. En Julius Baer apuntan que “los precios de la zona euro no han subido aún lo bastante como para justificar un endurecimiento inmediato de la política económica”. 

En opinión de Daniel García, analista de XTB, “un euro en niveles de entre 1,17 y 1,24 dólares sería sostenible para el BCE”, sin que la fortaleza del euro fuera por sí sola detonante para prolongar los estímulos.  Para Manuel Ortiz-Olave, jefe de analistas de Monex Europe para España, “el euro aún tiene recorrido antes de poder plantear un escenario que se pueda denominar perjudicial para la economía. Todo depende del ritmo de apreciación, ya que el problema no es el nivel sino el shock de volatilidad. En este sentido, una apreciación paulatina pero constante del euro permite a las empresas reaccionar más adecuadamente”.

Aun así, como advierten en Deutsche Bank, “la incertidumbre sobre las perspectivas de inflación y el alza del euro podrían frenar las señales para un repliegue o para alzas de tipos por ahora”.

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La banca española tiene solo el 0,05% del total del dinero aparcado en el BCE | Mercados

El BCE estableció en junio de 2014 una penalización a los bancos que aparcaban su liquidez en la facilidad de depósito de la institución. A cambio de tener a resguardo su liquidez en esta suerte de hucha, Mario Draghi empezó a cobrarles el 0,1%, lejos de la remuneración del 3,25% que pagaba en octubre de 2008, en los albores de la crisis, cuando los tipos oficiales en la zona euro estaban en el 3,75%. El objetivo era poner en circulación el exceso de liquidez de los bancos y que vencieran el miedo a conceder crédito y, como medida de persuasión, comenzó a exigirles un peaje del 0,1% que en septiembre pasó al 0,2%, en diciembre de 2015 subió al 0,3% y que está en el 0,4% desde marzo de 2016.

La medida ha demostrado ser poco persuasiva, a la vista de que el volumen de liquidez aparcada en el BCE no ha parado de crecer y lo ha hecho a un ritmo exponencial. Así, la hucha de los depósitos de la banca de la zona euro en el BCE se ha disparado desde los casi 180.000 millones a cierre de 2015 a los más de 600.000 actuales. Superó incluso esa cifra el pasado 2 de agosto, cuando los bancos depositaron en el BCE liquidez por 634.972 millones de euros, coincidiendo con los momentos de tensión en el mercado ante el temor a un conflicto bélico entre EE UU y Corea del Norte. La última cifra diaria disponible, correspondiente a este lunes, arroja un volumen de 601.713 millones de euros.

Junto a la búsqueda de refugio, la expectativa de alza de tipos de interés está detrás del crecimiento exponencial de la liquidez aparcada por los bancos en el BCE. Como explica David Ruiz, analista de AFI, los repuntes en los volúmenes “coinciden con los primeros repuntes de la curva de tipos, los bancos están desarrollando una estrategia de espera, guardando en el BCE esa liquidez en la idea de que los activos de deuda den más rentabilidad para invertir”. Sin embargo, la banca española se desmarca de una práctica desarrollada sobre todo por bancos franceses y alemanes, añaden desde AFI, pese a que el impacto en márgenes de negocio y rentabilidad de los tipos cero impacte por igual en el conjunto del sector.

Así, de los 593.990 millones de euros de liquidez aparcados por la banca de la zona euro en el BCE en el mes de julio, apenas 286 millones corresponden a entidades financieras españolas, según los últimos datos del Banco de España. En enero de 2013, la cuantía era de 47.385 millones de euros y se minimizó hasta 5 millones en julio de 2014, tras la primera penalización del 0,1%. Luego remontó a 3.021 millones de euros en enero de 2017, aun así muy lejos del global de la facilidad de depósito en esa fecha, que ascendía a 440.428 millones de euros.

La banca europea espera a que suban los tipos para invertir esa liquidez en activos de deuda con más rentabilidad

“El nuevo crédito al consumo y a pymes está creciendo más en España que en Francia y Alemania”, añade David Ruiz, que recuerda que la banca española ya se desmarcó de la de otros países con una reducida petición de liquidez en la última subasta TLTRO, condicionada a la concesión de crédito. La adjudicación de esta subasta, por 233.474 millones de euros y un 275% superior a la subasta precedente, demostró el apetito de los bancos europeos por conseguir financiación barata antes de que suban los tipos. Y buena parte de esa financiación lograda habría quedado aparcada en la facilidad de depósito, añaden desde AFI.

Según los últimos datos del Banco de España, del mes de junio, el nuevo crédito hipotecario crece en España el 8% en tasa interanual, y el nuevo crédito al consumo avanza al 17,4%. El nuevo crédito a pymes, considerando préstamos de hasta 250.000 euros, ha aumentado en junio el 10,9% interanual. Sin embargo, aún no se aprecia un crecimiento en términos netos: la nueva concesión no supera todavía las amortizaciones. Así, el saldo total del crédito a la vivienda descendió el 2,7% en junio y el crédito a las sociedades financieras, el 3,9%. En consumo sí hay ya en cambio un alza en saldos, del 2,7% interanual.

Pese al fuerte incremento de la liquidez en depósito en el BCE, Draghi defiende que las medidas de política monetaria han contribuido a la recuperación del crédito en la zona euro. El crecimiento interanual de los préstamos a las sociedades no financieras se mantuvo estable en el 2,4 % en mayo, mientras que en los préstamos a los hogares aumentó hasta el 2,6 %, desde el 2,4% de abril.

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Draghi y Yellen rebajan expectativas ante la cita anual de Jackson Hole | Mercados

La agenda de citas relevantes para los inversores va a ir ganando intensidad en los próximos días, en que llegará uno de los acontecimientos financieros del verano. La pequeña localidad estadounidense de Jackson Hole acoge desde este jueves al sábado el tradicional encuentro de banqueros centrales, que reúne a las primeras figuras de la política monetaria a nivel internacional y que en esta edición contará con la presencia de Janet Yellen, presidenta de la Reserva Federal estadounidense, y de Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo.

La economía global y el conjunto del mercado gira alrededor de sus decisiones y sus discursos serán interpretados al milímetro por los inversores, ávidos de pistas sobre en qué momento la Fed volverá a subir los tipos de interés –si una vez más este año o ya en 2018– y sobre cuándo anunciará el BCE la reducción de su programa de compras y con ello el inicio de la retirada de estímulos.

El encuentro de Jackson Hole está planteado como un foro de debate, en el que sus protagonistas intentarán evitar la presión de ofrecer novedades sobre sus decisiones de política monetaria. Así, el BCE ya se ocupó la semana pasada de enfriar expectativas y fuentes de la institución ya apuntaron que Mario Draghi se ceñiría en su intervención, prevista para el viernes, al tema central del encuentro de este año, “El fomento de una economía global dinámica”.

“Las expectativas del evento se han enfriado. Parece que Draghi se ceñirá al guión del coloquio. La sorpresa podría venir por el lado de la Fed, cuyo enfoque mucho más cauto ha reducido la probabilidad de nuevas alzas en los tipos de interés este año. Yellen podría hacer referencias a las previsiones de inflación de la Fed y dar alguna pista sobre las alzas de tipos”, señalan en Bankinter.

El último dato de IPC estadounidense del mes de julio introdujo con fuerza la idea de que podría no haber una tercera subida de tipos este año en Estados Unidos. Los precios subieron el mes pasado el 1,7%, frente al 1,8% previsto. Además, las actas de la última reunión de la Fed publicadas la semana pasada revelan que hay cierta preocupación sobre el cumplimiento del objetivo de inflación del 2%, ante lo que algunas voces se muestran partidarias de detener el alza de tipos. La semana pasada se conocieron también las actas de la última reunión del BCE, del pasado julio, que apuntan a la inquietud por la apreciación del euro, que puede llegar a ser un obstáculo para el alza de precios y retrasar por tanto la decisión de ir retirando estímulos monetarios.

Para Axa Investment Managers, el mercado está exagerando la expectativa de que no habrá más alzas de tipos en EE UU y de que el BCE anunciará en otoño la reducción de compras de deuda, clave de que el euro mantenga su fortaleza frente al dólar. Aun así, la firma no prevé que ni Yellen ni Draghi se desvíen de los mensajes lanzados en los últimos meses. Para John Bellows, gestor de Western Asset- Legg Mason, “Yellen probablemente evite dar una señal concreta de cuándo será la próxima subida de tipos”. Y añade que en el momento actual no se dan las condiciones para ello: crecimiento mayor al previsto, mejora en las condiciones financieras y alza en las expectativas de inflación.

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