En la ruta del medicamento

En julio pasado, la planta del gigante alemán Bayer, el rey de la aspirina, cumplió 75 años de operaciones en España. Situada en La Felguera, en el concejo de Langreo (Asturias), este centro es una muestra de la importancia que cobra cada vez más la industria farmacéutica española en Europa y el mundo.

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Laboratorios y firmas de gran consumo encuentran un filón en los productos sin receta | Compañías

Si el gasto farmacéutico con receta ha estado especialmente controlado en los últimos años debido a los ajustes en gasto sanitario en España, los laboratorios y empresas de gran consumo han encontrado en el mercado sin regular un filón de ventas en las farmacias debido al impulso del autocuidado de la salud por parte de la población y también a los productos que la sanidad pública no financia.

En el último año, con datos recogidos por la consultora especializada QuintilesIMS hasta mayo, el llamado segmento de consumer health ha crecido un 4,7%. Ya alcanza los 5.829 millones de euros en ventas. Se suma a otro acumulado en los anteriores 12 meses de un 6,9%, lo que supone que en dos ejercicios los ingresos para estas empresas han crecido alrededor de 600 millones.

Algunas de las grandes farmacéuticas internacionales se han reforzado en este segmento, donde compiten con grandes marcas de consumo como Johnson & Johnson, Procter & Gamble, Nestlé o Reckitt Benkiser, y también con laboratorios nacionales como Cinfa o Isdin.

Es el caso del laboratorio británico GSK, que en los últimos años se ha reforzado en este campo con la adquisición de la división de consumo de la farmacéutica Novartis. La multinacional de Reino Unido se sitúa en el segundo puesto de la clasificación de empresas que más venden, con un alza del 5,6% en los anteriores 12 meses, por encima de la media en ese mercado. Ingresó 194,7 millones, según calcula QuintilesIMS.

La primera empresa española en este campo es la farmacéutica navarra Cinfa. Le sigue el labotorio barcelonés Isdin

 

Bayer, por su parte, vendió un 4,6% más, colocándose en el cuarto puesto en este mercado, con ingresos de 180,1 millones. Otra farmacéutica internacional, la francesa Sanofi, ingresó 126 millones, un 1,8% más.

El líder de este sector de consumer health continúa siendo el coloso estadounidense Johnson & Johnson, con ventas por 249,9 millones y un crecimiento del 5,6%.

Otros gigantes del consumo también destacan en este mercado, como es el caso de Procter & Gamble (en tercera posición por ventas), Reckitt Benckisser (fabricante de los preservativos Durex, entre otros productos) y Nestlé.

La primera empresa española es el laboratorio navarro Cinfa, que ocupa el quinto puesto y que aumentó sus ingresos un 9,9% en el último año. Le sigue Isdin (10,7%).

Aunque en los últimos meses se ha relajado el férreo control sobre el gasto en productos con receta, aún ese mercado regulado no ha recuperado los volumen precrisis. Si en el pico de 2009 las comunidades autónomas gastaban 12.500 millones en la factura de medicamentos que se dispensan en farmacia, ocho años después la cifra se sitúa en los 10.037 millones, según los datos públicos del Ministerio de Sanidad hasta junio. Y es que ese segmento regulado nunca se ha llegado a recuperar desde que en 2010 el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero anunciara el primer hachazo a los precios de los fármacos financiados.

Mientras, el mercado de consumer health no ha dejado de crecer. En esta apartado se incluyen fármacos sin receta (conocidos como OTC en el sector), por ejemplo los antigripales, gotas oftálmicas, remedios para la tos, contra dolores musculares, laxantes, productos para la faringe, analgésicos, control de peso… Pero también productos sanitarios como los destinados a la incontinencia urinaria, test de glucosa, apósitos, preservativos, pruebas de embarazo, catéteres o calzado ortopédico. Son categorías que, aunque necesarias para muchos pacientes, no están financiadas por la sanidad pública.

Además, se recogen las ventas de dietas complementarias, leches, tarros y cereales infantiles y suplementos nutricionales. Por último, se incluye el autocuidado de la salud que engloba artículos típicamente vendidos en las farmacias como cremas solares, productos de cuidado facial, de pelo, dentífricos, dentaduras postizas, colutorios, higiene íntima o de belleza.

Los expertos indican que los cambios en los consumidores hacia hábitos de consumo saludable han beneficiado la venta de productos de autocuidado de la salud. Pero también, en parte, por la desfinanciación pública de algunas categorías (por ejemplo los más de 400 medicamentos que dejaron de están subvencionados a partir de 2012). Un camino que es bastante probable que se refuerce por el control de la sostenibilidad de la sanidad pública. Un estudio de la Asociación para el Autocuidado de la Salud (Anefp) señala que si solo un 5% de los medicamentos que actualmente se venden con receta pasan a ser OTC, se ahorraría al sistema alrededor de 3.100 millones en cinco años.

Los detalles de este mercado

Dentro del mercado de consumer health, la venta de medicamentos sin receta (OTC, en la jerga farmacéutica) es el segmento de mayor tamaño, con 2.269 millones de ingresos. En este caso, son las farmacéuticas las que lideran la clasificación, por este orden: GSK, Johnson & Johnson, Bayer, Sanofi, Cinfa, Uriach, Zambon y Almirall.

En el caso de cuidado personal (cremas solares, belleza, dentífricos…) el líder es el laboratorio barcelonés Isdin, seguido de Avene, Lacer, Dentaid, Procter & Gamble, Vichy, La Roche Posay e IFC. En total, suman 1.679 millones.

En artículos sanitarios, por ejemplo pañales para la incontinencia, test de glucosa, preservativos o pruebas de embarazo, es Indas (filial de la cotizada estadounidense Domtar), la que encabeza el ranking. Destacan también Procter & Gamble (fabricante de Ausonia, Dodot y Evax), SCA (Tena), Coloplast, Hartman, la multinacional Roche, Reckitt Benckiser (Durex) y Hollister. Este segmento en conjunto llega a los 1.234 millones.

En el caso del área de nutrición, lo encabeza Nestlé, seguido de Nutricia, Abbott, el laboratorio catalán Ordesa (marcas de alimentación pediátrica como Blemil), Alter (Nutriben), Fresenius Kabi o Numil.

En consumer health, la gama de artículos más vendida son los productos para la incontinencia, seguido de dietas complementarias, antigripales, cremas solares y test de glucosa.

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La Aspirina de Asturias vive el ‘boom’ en China | Compañías

La planta asturiana de Bayer en La Felguera está de celebración. Cumple 75 años, en un momento dulce para la producción de la instalación de donde sale para todo el mundo la Aspirina, el medicamento más conocido a nivel planetario. La fábrica de La Felguera, en Langreo, vive una etapa de crecimiento gracias al incremento de demanda fundamentalmente en Asia.

La fábrica nació en 1942 bajo la iniciativa de la empresa entonces llamada Productos Químicos Sintéticos. “Era la época de la autarquía y se vio la posibilidad de aprovechar los productos de la cuenca minera asturiana y de la industria siderúrgica”, explica Jorge Álvarez, director de la planta de Bayer en la Felguera. Precisamente de derivados del carbón se extraían las diferentes moléculas que posteriormente permitían la síntesis del ácido acetilsalicílico, el principio activo de la Aspirina.

Con el final de la Segunda Guerra Mundial, el bando perdedor alemán perdió el derecho de usos de patentes, como por ejemplo el de la Aspirina. España subastó el uso de la reconocida cruz de Bayer, símbolo de la marca, y el de su conocido medicamento, que fue adquirido por la empresa de la Felguera. Con los años, el gigante farmacéutico alemán recompró las acciones de la compañía española para volver al mercado de nuestro país, pero además se encontró con una pequeña joya, la fábrica asturiana, que comenzó a tener cada vez más peso en la política industrial de la multinacional de Leverkusen.

Desde 2014, en La Felguera se produce el 100% del ácido acetilsalicílico de Bayer que posteriormente se transforma en las distintas formulaciones de la conocida Aspirina y de Aspirina Cardio (conocida en España como Adiro y utilizada para tratamientos de enfermedades cardiovasculares).

Bayer anunció ayer que sigue apostando por esta instalación asturiana, con una inversión de cuatro millones de euros en 2017 en una ampliación del almacén de distribución de producto, una sala de control del proceso industrial y un nuevo edificio de oficinas. Estos recursos se basan en la creciente apuesta de la multinacional alemana en su filial española. “Este año vamos a destinar 12 millones de inversión en España y Portugal, un 16% más que en 2016, nuestro mejor datos histórico”, apunta Rainer Krause, consejero delegado de Bayer Iberia.

El incremento de la producción de la Aspirina en Asturias viene fundamentalmente explicada por el crecimiento de su uso en países como China. “Las aplicaciones cardiovasculares crecen de forma estable, con una demanda cada vez mayor de Asia”, detalla Álvarez. Las mejoras de las condiciones sanitarias, la occidentalización de la medicina en esos países y el envejecimiento de la población está llevando a un mayor consumo del ácido acetilsalicílico en la prevención de agregación plaquetaria que produce enfermedades como ictus, trombosis o infartos.

El ácido acetilsalicílico de Langreo viaja a plantas de Bayer en Alemania, Italia, México, Aregentina y EE UU, donde se hacen las diferentes formulaciones: compromidos, granulados, efervescente, infantil, rebajada (dosis más bajas para el uso cardiovascular). Desde cada una de esas fábricas, a su vez, los comprimidos viajan ya empaquetados a más de 140 países.

Un analgésico con historia

Hace 120 años, el científico alemán Félix Hoffman consiguió sintetiza la molécula del ácido acetilsalicílico. A partir de 1899, Bayer registró el nuevo medicamento con el nombre de Aspirina. En 1900 vivió su primera revolución galénoca al fabricarse en comprimidos.

La Aspirina se usa de forma habitual como analgésico, antipirético y antiinflamatorio. A partir de los años ochenta se comenzó a utilizar por sus efectos como anticoagulante plaquetar, para tratar a pacientes que hubiesen sufrido enfermedades cardiovasculares. Era el nacimiento de Adiro (en España) o Aspirina Cardio.

La fábrica de La Felguera, que en un principio utilizó derivados del carbón para sintetizar la molécula, actualmente se nutre de derivados químicos del petróleo de proveedores como Asturiana de Zinc, BP, Solvay, Cepsa y Air Liquide.

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