Lenovo sueña con su ruta de la seda bancaria | Compañías

El fundador de Lenovo, Liu Chuanzhi, sueña con tejer la Ruta de la seda. A última hora del viernes, la matriz de la compañía, Legend Holdings, anunció que compraría a miembros de la familia real catarí casi el 90% del Banco Internacional de Luxemburgo (BIL) por 1.500 millones de euros. Pero convertir a BIL en un financiador de los planes de Pekín parece una exageración.

Con la operación, Legend, que cotiza en Hong Kong, dice que quiere crecer en el sector financiero europeo. También aspira a ofrecer sus servicios a las compañías que participan en la iniciativa china del Cinturón y la Ruta de la Seda, que reforzará los vínculos del país con el sureste y el centro de Asia, Pakistán, Oriente Medio, Europa y África. El interés de Legend no sorprende: las firmas chinas están muy interesadas en los activos financieros de Occidente. Otras como Anbang, Fosun y HNA ya han invertido en varios bancos y aseguradoras extranjeras. Además, el grupo pagará un precio razonable: 15 veces las ganancias del año pasado o 1,3 veces el valor liquidativo. También tiene sentido aprovechar el potencial del Cinturón y la Ruta de la Seda. China ha puesto interés en controlar los acuerdos extranjeros más arriesgados, en sectores como los deportes y el cine, y este proyecto es una prioridad estratégica.

Sin embargo, BIL es todavía un banco muy europeo. De los 25.700 millones de euros de exposición a créditos de riesgo el año pasado, más del 90% estaban en Europa, y en torno a la mitad en Luxemburgo. China tuvo solo una mención en el informe anual de BIL. El Cinturón y la Ruta de la Aeda se extienden hasta Londres, así que hay ventajas en tener un banco establecido en un centro financiero europeo. Pero BIL tiene poca experiencia en China o en mercados emergentes para aprovecharlas.

Esto no quiere decir que la operación vaya a ser vetada. Las finanzas no están en la lista de sectores problemáticos de Pekín. Y Legend ya ha invertido en la industria, así que no parece una decisión frívola. La cláusula de incumplimiento es muy pequeña: 44,5 millones de euros o el 3% del precio de compra. Esto sugiere que los vendedores están relativamente relajados por la intervención de las autoridades.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción es responsabilidad de CincoDías.

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