Presin sobre los socialdemcratas alemanes para formar gobierno con Angela Merkel | Internacional Home Tags

El presidente alemn, Frank-Walter Steinmeier (a la izquierda) recibe a Martin Schulz, en la sede de la presidencia alemana.

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Cinco plazas en liza en la gran renovación del BCE | Mercados

El mandato de cuatro de los seis miembros de la cúpula del Banco Central Europeo expira durante los próximos 26 meses (vicepresidente, economista jefe, presidente y responsable de mercados financieros, por ese orden). Y la carambola de relevos y nacionalidades podría abrir un quinto hueco, lo que supondría la renovación casi total del Comité Ejecutivo del BCE en poco más de dos años.

La carrera por lograr una plaza en Fráncfort (o mantenerla) ya ha empezado entre los 19 países de la zona euro. En apenas cuatro meses (desde febrero de 2018) empezará la elección del sustituto del vicepresidente Vítor Constâncio, cuyo mandato concluye en mayo del año que viene.

Esa plaza está reservada para España, según insiste el ministro español de Economía, Luis de Guindos, quien asegura contar con el respaldo de Berlín. Pero fuentes europeas advierten que el equilibrio de fuerzas es muy delicado y el número de aspirantes muy numeroso, sobre todo, entre los ocho países que todavía no han ocupado nunca una plaza en el BCE (Irlanda, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, Estonia, Letonia, Lituania, Chipre y Malta).

El relevo de Constâncio, en todo caso, resultará especialmente significativo porque marcará también la sustitución del economista jefe (el belga Peter Praet en mayo de 2019) y, sobre todo, del presidente Mario Draghi (en octubre de 2019).

La mayoría de las fuentes calculan que en la cumbre europea de marzo, cuando se anuncie el nombramiento del nuevo vicepresidente, se pactará de manera más o menos tácita el reparto de los otros dos cargos. Un triplete en el que España, Irlanda y Alemania, por ese orden, figuran, por ahora, como máximos aspirantes. Pero fuentes europeas subrayan que la secuencia no está garantizada y no descartan que España pierda la vicepresidencia y deba que esperar a 2019 para ocupar el puesto del economista-jefe.

Berlín culpa a Draghi del avance de la extrema derecha en Alemania

 

Las bazas las moverá Berlín, empeñada en poner fin cuanto antes al legado expansivo del actual presidente. El gobierno saliente de Angela Merkel y, en particular, su ya ex ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble, han mantenido una difícil convivencia con la política monetaria de Draghi y con la inagotable imaginación del italiano para adoptar medidas no convencionales que han cargado el balance del BCE con miles de millones de deuda pública y privada.

Schäuble llegó a acusar a Draghi de alimentar los avances de Alternativa para Alemania, grupo de extrema derecha que en las elecciones del 24 de septiembre logró un éxito sin precedentes con el 13% de los votos.

Sería bueno que Alemania se hiciese por fin con la presidencia del BCE, para apaciguar el debate en ese país sobre la política monetaria y el futuro del euro”, concede una alta fuente europea. A Berlín se le escapó el puesto en 2011, cuando la espantada de Axel Weber (entonces presidente del Bundesbank), en protesta por las primeras compras de deuda, abrió el camino hacia Draghi.

Las fuentes consultadas incluso aceptan el nombramiento de Jens Weidmann, actual presidente del Bundesbank y antiguo asesor de Merkel al que hasta hace poco se identificaba con las posturas maximalistas de Schäuble y Weber. Pero el banquero central alemán ha suavizado su perfil en coincidencia con sus posibilidades de asumir la cúspide del BCE.

La entrada de Weidmann o de cualquier otro compatriota suyo precipitaría, con toda probabilidad, la salida prematura de la alemana Sabine Lautenschläger. Otro puesto libre que permitiría dar entrada a algún país sin representación previa o compensar a alguno de los posibles damnificados durante la carambola

Poco después, en enero de 2020, saldrá el francés Benoît Couré, plaza que se presupone reservada para Francia a menos que el gobierno de Emmanuel Macron decida pugnar por la presidencia, no tanto para hacerse con ella como para vender más caro el puesto a Berlín o a otra capital.

Dominio alemán

La canciller alemana, Angela Merkel. EFE Omer Messinger
La canciller alemana, Angela Merkel. EFE/ Omer Messinger

Alemania e Italia son los únicos países que han ocupado plaza en el Comité ejecutivo del BCE de manera ininterrumpida desde el nacimiento del euro. Berlín ha encadenado mandatos a pesar de la dudosa fiabilidad de sus representantes (Otmar Issing, eurorreticente; Jürgen Stark y Jörg Asmussen dieron la espantada). Italia es el único país que durante un breve período (dos meses) contó con dos puestos (Lorenzo Bini-Smaghi y Mario Draghi).

París siempre cuenta

El presidente francés, Emmanuel Macron. REUTERSEtienne LaurentPool
El presidente francés, Emmanuel Macron. REUTERS/Etienne Laurent/Pool

Francia es la otra fuerza incuestionable, aunque ha perdido dos veces la silla en el Comité Ejecutivo. La primera, durante 17 meses, a la espera del nombramiento de Jean-Claude Trichet como presidente, bloqueado por un proceso judicial. Y la segunda (dos meses) entre la salida de Trichet y la dimisión de Bini-Smaghi para dejar hueco a Benoît Coeuré.

España, la gran ausente

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. REUTERSJuan Medina
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. REUTERS/Juan Medina

España, como Alemania, Francia e Italia, tenía un derecho tácito a una de las seis plazas del Comité Ejecutivo. Pero lo perdió en 2012, tras la salida de José Manuel González Páramo. Un castigo atribuido a Berlín y justificado por la grave crisis que atravesó la banca española.

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La UE y EE UU cierran filas con el Gobierno de Rajoy | Mercados

La aprobación este viernes en el Parlamento de Cataluña de una resolución a favor de la proclamación de la independencia ha cosechado un inmediato rechazo en las principales capitales del planeta. La respuesta negativa de la UE y de EE UU desbarata la estrategia del gobierno catalán de Carles Puigdemont, que ha cultivado durante meses la agenda internacional con la esperanza de encontrar apoyos al movimiento independentista.

Bruselas y Washington han reaccionado de manera casi inmediata para dar su apoyo al gobierno de Mariano Rajoy y al orden constitucional vigente en España. Alemania también se ha sumado rápidamente al rechazo a la que se ha convertido en la primera declaración unilateral de independencia de una región en un país de la Unión Europea.

Para la UE, nada ha cambiado. España sigue siendo nuestro único interlocutor”, ha señalado en un tuit el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk. El gobierno estadounidense de Donald Trump ha emitido un comunicado señalando que “Cataluña es una parte integral de España y EE UU apoya las medidas constitucionales del gobierno español para mantener España fuerte y unida”.

“Espero que el gobierno español favorezca la fuerza de los argumentos en lugar del argumento de la fuerza”, añade Tusk, en una clara referencia a las escenas de cargas policiales durante el frustrado referéndum del 1 de octubre en Cataluña que conmocionaron a parte de la opinión pública europea.

La violencia del 1-O otorgó al movimiento independentista una breve victoria mediática, pero no se tradujo en un cambio de posición de las capitales europeas. La canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, Emmanuel Macron, mantuvieron su apoyo sin ambages al gobierno de Rajoy, un apoyo ratificado tras el anuncio de las medidas de intervención de la Generalitat catalana mediante la invocación del artículo 155 de la Constitución española.

España es un Estado de Derecho, con reglas constitucionales. [Rajoy] quiere que se respeten y tiene mi pleno apoyo”, ha señalado Macron tras la resolución del Parlament y la autorización del Senado al gobierno español para aplicar medidas en base al artículo 155.

El gobierno alemán incluso urgió a Puigdemont a responder a los requerimientos del Gobierno español sobre la declaración de independencia. Y tras la votación de este viernes en el Parlament catalán a favor de la secesión, Berlín ha emitido un comunicado descartando el reconocimiento de esa declaración. “Alemania no reconoce la declaración unilateral de independencia del Parlamento regional”, ha señalado el gobierno de Merkel.

 

Naufragio

El gobierno de Puigdemont, como antes el de Artur Mas, ha concentrado en el exterior importantes recursos diplomáticos y presupuestarios con el objetivo de captar apoyos a una potencial independencia. Los esfuerzos se han dirigido, sobre todo, hacia las capitales europeas, con especial énfasis en Bruselas, donde la delegación del Govern y el movimiento independentista ANC (Asamblea Nacional Catalana) han llevado a cabo una intensa labor de lobby para intentar ganarse el favor de las instituciones comunitarias.

La ofensiva despertó ciertas simpatías en algunas capitales, como las bálticas, o entre movimientos independentistas de otros países, como en Flandes (Bélgica) o Escocia (Reino Unido). Pero el plan nunca ganó altura y capotó definitivamente tras la aprobación de las leyes de ruptura en el Parlament de Cataluña el pasado 6 y 7 de septiembre.

El naufragio se debió, por una parte, a la deriva unilateral del proceso que ha desembocado en una resolución de independencia aprobada en el Parlament. Pero también se ha debido a la estrategia del Gobierno español, que ha cultivado de manera discreta los apoyos del gobierno alemán, del francés y de la Comisión Europea.

En contra del procés también ha jugado el apoyo que ha recibido, sin buscarlo, de movimientos euroescépticos o de extrema derecha. La sospecha de un posible apoyo del Kremlin para debilitar a la UE tampoco ha contribuido a dar popularidad a la deriva independentista de las autoridades catalanas.

El eurodiputado de UKip e impulsor del brexit en Reino Unido, Nigel Farage, ha culpado a España de la declaración unilateral de independencia por “haber presionado demasiado a los catalanes”. Y ha señalado que el brexit ya no es el principal problema de la UE porque “Cataluña es hoy la peor pesadilla de [Jean-Claude] Juncker“, presidente de la Comisión Europea.

Avispero

El movimiento independentista también se ha estrellado contra el temor de la Unión Europea a agitar el avispero identitario en un continente con centenares de regiones, 75 de ellas con poderes legislativos similares a los de Cataluña.

No me gusta lo que está pasando en Cataluña“, señaló Juncker después de que el Parlament catalán amagara el 11 de octubre con una declaración de independencia. El presidente de la CE alertó contra un precedente que podría desencadenar un efecto dominó dentro de la UE.

“Si Cataluña se convierte en [un Estado] independiente, otros harían lo mismo”, advertía Juncker. “No quiero una Unión que dentro 15 o 20 años esté compuesto por 100 estados, ya es suficientemente complicado con 28”, añadía el presidente de la CE.

La rebelión de Puigdemont, de hecho, ha sido seguida con mucha atención por movimientos independentistas en Bélgica o Reino Unido. Miembros independentistas del gobierno belga (del partido NVA) han expresado su “admiración” por el procés catalán y no ocultan su intención de reabrir el debate secesionista en Flandes tan pronto como sea posible.

La amenaza ha obligado al primer ministro belga, el liberal francófono Charles Michel, a expresarse con mucho tiento sobre Cataluña para no perder el imprescindible apoyo de los independentistas flamencos.

El primer ministro belga fue el primero en levantar la voz tras las cargas policiales del 1-O. Y este viernes, tras la resolución del Parlament, ha recalcado la necesidad de diálogo y ha evitado pronunciarse expresamente sobre la independencia unilateral. “Una crisis política solo puede resolverse mediante el diálogo”, ha tuiteado Michel, aunque ha añadido que la solución “debe respetar el orden ancional e internacional”.

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La revolucin tranquila de la Unin Europea | Internacional Home Tags

El presidente del Parlamento Europeo, Donald Tusk, en Bruselas.

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La UE da un mínimo respiro a May para evitar que sucumba al estancamiento del ‘brexit’ | Mercados

La primera ministra británica, Theresa May, ha implorado este jueves al Consejo Europeo un mínimo gesto que permita desatascar las negociaciones del brexit (salida del Reino Unido de la UE) y le dé argumentos para defenderse de las críticas que amenazan en Londres su posición.

A falta de las conclusiones definitivas, que se darán a conocer este viernes, May parece a punto de conseguir un breve respiro que le ayude a capear el temporal dentro de su Gobierno y de su partido.

Varias delegaciones, entre ellas la española, se mostraron durante la primera jornada del Consejo a favor de reconocer, como pide May, los avances registrados en la última semana.

El borrador de las conclusiones ya apunta que se han registrado “avances” y pide utilizarlos “como base” para consolidar “una posición convergente” en el mes de diciembre.

Fuentes diplomáticas advierten, sin embargo, que la posición a favor de aliviar la presión sobre May no es unánime. Y que algunas delegaciones, como la de Francia, desean mantener una posición muy dura al menos hasta diciembre, el nuevo plazo que ha marcado la UE para empezar a negociar el acuerdo sobre la futura relación comercial con Londres.

“May ha movido bastante su posición para facilitar el acuerdo”

 

May reclama antes de diciembre reconocimiento más tangible que le permita defender que la primera fase de negociación (factura, derechos de ciudadanos y frontera con Irlanda) está a punto de culminarse y se puede iniciar la segunda (acuerdo comercial), que es la que interesa a Londres.

Por suerte para May, la canciller alemana, Angela Merkel, cuya posición puede decantar el Consejo Europeo hacia un lado o hacia otro, llegó a la cumbre de Bruselas con un tono bastante favorable a Londres.

La canciller calificó como “esperanzadores” los avances logrados hasta ahora, lo que podría traducirse este viernes en unas palabras de reconocimiento a los esfuerzos de May, sobre todo, a raíz de su discurso en Florencia (22 de septiembre).

May prometió entonces saldar las cuentas del actual presupuesto de la UE (2014-2020), lo que supondría una aportación de unos 20.000 millones de euros tras la consumación del brexit en marzo de 2019. La líder británica también ofreció un período transitorio de dos años (hasta marzo de 2021) en el que estarían garantizados todos los derechos de ciudadanos y empresas europeas en Reino Unido.

May ha prodigado, además, en los últimos días las señales de socorro (el domingo telefoneó a Merkel y el lunes cenó con el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker) y los gestos de buena voluntad.

Este jueves, May también publicó un largo comunicado plagado de parabienes hacia la valiosa contribución de los tres millones de europeos que residen o trabajan en Reino Unido y garantizándoles que sus derechos están garantizados y que Londres no los utilizará como arma de regateo para rebajar la factura del brexit. “El acuerdo [sobre los derechos] ya lo tenemos al alcance de la mano”, tranquiliza May en su misiva.

May ha movido bastante su posición para facilitar el acuerdo”, conceden fuentes diplomáticas, aunque piden mayor concreción en capítulos como el presupuestario. La UE insiste en que la factura de salida debe quedar clara antes de pasar a negociar la futura relación, que es la prioridad de Londres.

Pero una buena parte del Consejo Europeo considera peligroso contribuir a una posible caída de May. Su potencial relevo, el ministro de Exteriores, Boris Johnson, acrecentaría el riesgo de un brexit abrupto y sin acuerdo, que sembraría el caos económico a uno y otro lado del canal de La Mancha.

El propio Michel Barnier, negociador-jefe de la UE,  “nos ha pedido margen de maniobra para que la firmeza europea no se traduzca en un estancamiento definitivo de las negociaciones”, según fuentes diplomáticas. Barnier advirtió tras la quinta y, por ahora, última ronda de negociaciones, que el proceso se había estancado.

May también recibió la inesperada ayuda del presidente del Parlamento Europeo, el italiano Antonio Tajani, que en una entrevista con la BBC cifró la factura de salida “en torno a los 50.000 o 60.000 millones de euros”, por encima los 20.000 millones ofrecidos por May pero muy por debajo de los 100.000 millones que se han llegado a citar.

Goldman Sachs, a un paso de Fráncfort


  • A golpe de tweet, el consejero delegado de Goldman Sachs, Lloyd Blankfein, dejó entrever que Fráncfort ha sido la ciudad escogida para albergar parte de su plantilla en Londres tras el brexit. “Me acabo de ir de Fráncfort. Excelentes reuniones, gran clima, lo he pasado muy bien. Buenas noticias, porque voy a pasar mucho más tiempo aquí. Brexit”, aseguró en la red social, a imagen y semejanza del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

  • A falta de una confirmación oficial, el banco estadounidense sí que desveló a principios de mes que había alquilado espacio de oficinas en la ciudad alemana para cerca de 1.000 empleados. Su plantilla en Londres asciende a 6.000 personas.

  • Fráncfort se está convirtiendo en la gran beneficiada por la salida de Reino Unido de la Unión Europea y las mudanzas que planean los bancos de la City de Londres, obligados a considerar otras ciudades europeas para poder seguir operando.

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Rajoy logra el respaldo de la UE y evita la mediación de Bruselas | Mercados

Doble objetivo conseguido. El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha logrado en el Consejo Europeo celebrado este jueves y viernes en Bruselas el respaldo generalizado de los socios europeos y ha evitado que la UE asuma un papel protagonista como reclama el ejecutivo de Carles Puigdemont.

A pesar de los esfuerzos de los independentistas por elevar el conflicto hasta la mesa del Consejo Europeo, el Gobierno español ha esquivado la colocación del asunto en la agenda oficial. España insiste en que se trata de un asunto interno en el que otros países no tienen nada que opinar salvo confirmar su apoyo al orden constitucional vigente.

“El asunto de Cataluña no figuraba en la agenda y yo estoy de acuerdo en que no figure porque es un asunto de índole nacional, un asunto interno de España”, ha señalado Rajoy tras la conclusión de la cumbre.

El debate en el Consejo Europeo hubiera visualizado las diferentes sensibilidades “regionalistas” que conviven en la UE, con países muy centralizados, como Francia, otros federales, como Bélgica, y algunos, proclives a la autodeterminación, como los bálticos, que recuperaron su independencia en 1991 tras la implosión de la Unión Soviética.

El mínimo matiz en una declaración del Consejo podría haber sido aprovechado por el govern catalán como una señal de apoyo. Y el debate oficial hubiera obligado al Gobierno de Rajoy a sufrir un desgaste diplomático para garantizar que la línea oficial de Bruselas coincide punto por punto con la de España

“Todos nosotros tenemos emociones, opiniones y valoraciones”, reconocía en relación con Cataluña el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, tras la primera jornada de la cumbre. Pero tras sus contactos con Rajoy previos a la cumbre, descartaba incluir el asunto en la agenda. Y cerraba la puerta a cualquier tipo de intervención de Bruselas. “No hay margen para ningún tipo de mediación, iniciativa o acción internacional”, zanjó Tusk, que se define a sí mismo como “regionalista” y “perteneciente a una minoría étnica” dentro de Polonia.

El portazo de Bruselas a las peticiones independentistas de mediación llega acompañado del aluvión de declaraciones a favor del Gobierno español a solo unas horas de la anunciada activación del artículo 155 de la Constitución española. La canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, Emmanuel Macron, en particular, cierran filas con Rajoy y dan su visto bueno tácito a las medidas que pueda adoptar el Ejecutivo para garantizar el orden constitucional en Cataluña.

“Apoyo pleno y total de Francia en esta situación”, ha señalado Macron este viernes, tras celebrar el día antes un encuentro bilateral con Rajoy. Merkel también ha reiterado su apoyo y ha abogado “por una solución dentro de la Constitución”. La primera ministra británica, Theresa May, también ha insistido en que “a postura de Reino Unido es muy clara. Creemos que la gente debe respetar la legalidad y la Constitución española”.

Rajoy ha agradecido el apoyo de los principales líderes europeos y ha atribuido el cierre de filas con el Gobierno español al hecho de que “estamos en el siglo XXI y estamos en Europa”. “Figúrense ustedes”, ha añadido Rajoy, “que Renania del Norte-Westfalia o cualquier otra región europea declarara unilateralmente la independencia. Nadie lo entendería”.

Arremetida contra Puigdemont: “incapaces e irresponsables”

El presidente de la Generalitat Carles Puigdemont, sale del palau de la Generalitat después de mantener una reunión con los consellers. EFEQuique García
El presidente de la Generalitat Carles Puigdemont, sale del palau de la Generalitat después de mantener una reunión con los consellers. EFE/Quique García

A solo unas horas del Consejo de Ministros que activará el artículo 155 de la Constitución, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha dirigido desde Bruselas duras palabras contra los responsabies del govern catalán.

“No se pueden hacer las cosas peor”, ha señalado Rajoy, tras acusar al equipo de Carles Puigdemont de haberse negado a buscar una salida para no llegar al extremo de la intervención de la administración autonómica. “Hemos llegado a esta situación porque han querido”, acusa Rajoy. Y ha calificado a los responsables de la Generalitat de “incapaces estar a la altura de las circunstancias“.

Rajoy les culpa de la fuga de más de 900 empresas del territorio catalán desde el frustrado referéndum del 1 de octubre, una huida que el presidente del Gobierno asegura que es “producto de decisiones irresponsables”.

Tras la diatriba contra Puigdemont, Rajoy ha asegurado que “con otras personas, con una forma similar de pensar, esto no hubiera sucedido“. Y ha rematado su tácita alusión al ex presidente Artur Mas, defenestrado por la CUP, añadiendo que “cuando uno deja que los radicales y los extremistas te cambien el candidato a la presidencia de Gobierno, pasa esto”.

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Angela Merkel da los primeros pasos para la formacin de Gobierno con liberales y verdes | Internacional Home Tags

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Bruselas ya no pone pegas a la extrema derecha | Mercados

Las elecciones generales del domingo en Austria abocan, con toda probabilidad, a una coalición de los conservadores de Sebastian Kurz (ÖVP, del Partido Popular Europeo) con FPÖ, un partido fundado por antiguos nazis y que bajo el liderazgo del fallecido Jörg Haider se convirtió a principios de este siglo en un precursor del populismo ultranacionalista que se abre paso en casi todo el continente.

El ascenso de esas fuerzas resulta tan imparable que Bruselas ya no hace ningún aspavientocuando rozan el poder o, como en el caso probable de Austria, se disponen a formar parte de un Gobierno de la UE. Este lunes, el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, se ha limitado a felicitar a Kurz y a “desearle que forme un gobierno estable”, según el portavoz de la CE. Ni un aviso sobre sus probables aliados.

Hace poco más de 15 años, la formación en Austria de una coalición entre los conservadores y la ultraderecha de Haider desencadenó una grave crisis política en la UE que condenó a Viena durante un tiempo al ostracismo diplomático.

La colaboración del entonces primer ministro austriaco, Wolfgang Schüssle (ÖVP, del Partido Popular Europeo), con el partido de Haider (FPÖ) se interpretó como una concesión a postulados incompatibles con una construcción europea basada en la democracia, la libertad, el Estado de derecho y el respeto a los derechos humanos.

La Francia de Jacques Chirac, que ya veía por el retrovisor cómo se le acercaba el Frente Nacional de Jean-Marie Le Pen, lideró el castigo político a Schüssle, al que se intentó convertir en un paria político dentro de su propio partido europeo (el PPE). Bélgica, que fue uno de los países duros con Austria, ahora guarda silencio: en el gobierno belga depende del apoyo del partido ultranacionalista flamenco NVA. De modo que, el actual sucesor de Schüssle no corre ningún peligro aunque piensa repetir la alianza con la extrema derecha.

El joven Sebastian Kurz (ÖVP), que a sus 31 años parece llamado a convertirse en el primer ministro más joven de Europa, no oculta su intención de formar gobierno con el FPÖ tan pronto como este jueves se confirmen los resultados definitivos de las elecciones

La llegada del FPÖ al poder daría la puntilla a los llamados cordones sanitarios que los partidos tradicionales, a derecha e izquierda, pactaron hace años para no colaborar con formaciones cuyos valores estaban proscritos en la UE.

El dique se ha roto y formaciones de signo ultranacionalista, euroescéptico o abiertamente xenófobo forman o han formado parte de gobiernos en países como Bélgica, Finlandia, Polonia o Bulgaria. Un creciente listado al que podría sumarse Austria tras las elecciones del domingo, que han dado la victoria a los conservadores (con 31% de los votos), seguido casi con los mismos votos por FPÖ y la socialdemocracia (SPÖ).

Los partidos tradicionales también endurecen su mensaje a la vista del éxito electoral de los extremos

 

La resignación de Bruselas ante esas fuerzas contrarias al ideario europeo responde a distinto s motivos.

El primero, el innegable apoyo popular de unos partidos que copan un porcentaje elevado de votos en socios de la UE tan diversos como Holanda y Polonia, Finlandia e Italia, o Dinamarca y Hungría. “Las ideas populistas triunfan incluso en países de la zona euro que disfrutan una economía saludable, bajas tasas de paro y una calidad de vida elevada”, constata Inga Fechner, analista de ING, en su informe sobre las elecciones en Austria.

En segundo lugar, Bruselas ha observado con alivio que, una vez en el poder, la mayoría de esas formaciones matizan sus posiciones más duras sobre asuntos como la inmigración o la relación con la UE. Fue el caso de Auténticos Finlandeses, que llegaron a un gobierno de coalición con propuestas de ruptura de la zona euro y acabaron acomodados en un discurso mucho más conciliador.

El tercer motivo estriba en que las formaciones políticas tradicionales también han endurecido su tono en materias como la seguridad (la Francia de Macron apunta hacia un estado de emergencia cuasipermanente) o la gestión en la inmigración ilegal, capítulos tradicionalmente explotados por la extrema derecha.

La victoria a de Kurz en Austria se ha debido, en gran parte, a que su programa electoral era casi tan duro como el de FPÖ, lo que ha evitado una hemorragia de votos por el flanco derecho. Los estudios posteriores sobre el voto del domingo indican, de hecho, que los socialdemócratas han sufrido una fuga mayor de votos hacia la extrema derecha que los conservadores.

Populares y socialistas, además, cuentan en su seno europeo con¡ miembros que defienden postulados muy similares a los de los populistas, como es el caso de Viktor Orbán (PPE) en Hungría o Robert Fico (Socialista) en Eslovaquia. En esas condiciones, ninguno de los dos partidos puede echar nada en cara al FPÖ austriaco.

Bruselas, por tanto, parece dispuesta a aceptar que las fuerzas extremas forman ya parte inevitable del paisaje electoral. Este mismo viernes (20 de septiembre), las elecciones de en la República checa apuntan a otro éxito euroescéptico.

Los analistas, sin embargo, no observan con tanta tranquilidad el fenómeno. “A pesar de su fortaleza económica, Europa conserva una parte de riesgo político”, señala Stéphan Monier, jefe de inversiones en Lombard Odier. Y apunta, en concreto, “al alza de partidos de extrema derecha”, con la presencia de Alternativa para Alemania (13% en las elecciones del 24 de septiembre) como sombra más destacada.

Ha llegado la era del populismo aceptable

 

En los mercados inquieta, sobre todo, el impacto que el giro hacia posiciones extremas en países como Austria pueda tener en la renovación y fortalecimiento de la zona euro auspiciada por Emmanuel Macron. Para el presidente francés resulta imprescindible mantener el apoyo de Angela Merkel. La canciller alemana venció en las elecciones del 24 de septiembre, pero salió debilitada. Y este domingo, su partido (CDU) sufrió otro batacazo en las elecciones regionales de Baja Sajonia.

Macron y Merkel parecen convencidos de que la zona euro podría estallar si no se apuntala de manera adecuada para futuras crisis. Pero necesitan masa crítica entre el resto de socios y, elección tras elección, parecen en riesgo de perder aliados.

A favor de las reformas del eje franco-alemán juega, sin embargo, el hecho de que la eurofobia ha amainado incluso entre las fuerzas extremas. En Francia, el Frente Nacional empieza a recular en sus propuestas sobre salida del euro, a la vista de la impopularidad de esa idea. Y en Austria, el FPÖ no ha recurrido a la retórica antieuropea durante la reciente campaña.

“Las elecciones en Austria han mostrado que el populismo no está muerto y que la próxima fase es la de un populismo aceptable”, concluye la analista Inga Fechner.

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La CDU de Merkel y su aliada CSU llegan a un acuerdo en poltica migratoria | Internacional Home Tags

La canciller Angela Merkel durante un encuentro con las juventudes del partidoen Dresden.

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Angela Merkel anuncia negociaciones de Gobierno con liberales y Verdes | Internacional Home Tags

La canciller Angela Merkel durante el da de la unificacin alemana en Mainz (Alemania).

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