Silicon Valley reinventa los escándalos sexuales | Compañías

Silicon Valley está reinventando los escándalos sexuales– cuando podría haberlos evitado. El grupo de capital riesgo Binary Capital se derrumba entre las demandas por acoso contra uno de sus fundadores. Asuntos similares han empañado a otros en el mundo de la tecnología. Reid Hoffman, fundador de LinkedIn, quiere un “compromiso de decencia” de la industria.

Ha habido una serie de incidentes de acoso sexual en las tecnológicas. En la actualidad, Uber está abordando sus propios problemas. Las fortunas hechas por empresas dominadas por hombres en una industria de socios y segura de sí misma parecen crear una cultura en la que la insinuación sexual o la discriminación de la mujer se pasa por alto. Cualquiera que anduvo por Wall Street en los 80 y los 90 reconocerá esta atmósfera.

La velocidad con la que se suceden los acontecimientos de Binary Capital podría ser un signo de avance. La semana pasada, seis mujeres declararon que su compañero Justin Caldbeck hizo insinuaciones inadecuadas. Tras disculparse y tomarse un permiso, abandonó la firma durante el fin de semana. Otro socio se ha marchado también, al no querer ser relacionado con la firma.

En su respuesta a estos sucesos, Hoffman afirmó que la relación entre un inversor y un joven emprendedor que busca capital exige reglas como las existentes entre profesores y estudiantes o jefes y subordinados. Una observación tan básica que es increíble que Hoffman necesitara decirlo.

La iconoclasia de Silicon Valley supone que muchos de sus habitantes no ven la necesidad de tener reglas, y menos creaciones burocráticas como los departamentos de recursos humanos. Las directrices de estos no sirven si a quienes están en el poder no les importan. Pero las finanzas y otras industrias tienen décadas de experiencia abordando estos comportamientos y podrían haber salvado a Uber o a Binary Capital de estos errores. A los amantes de la tecnología les gusta mirar hacia adelante, pero harían bien en escuchar las sabias palabras del pasado. Casi hace un siglo, G.K. Chesterton aconsejó que nadie debería derribar una valla hasta que no comprenda por qué fue levantada.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de Cinco Días.

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